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9 Agosto, 2017

Consejos para profesionales sanitarios sobre aplicaciones móviles

Carlos Valdespina

Uno de los factores que definen el momento en el que nos encontramos es el de la movilidad, de forma que hoy en día ya podemos acceder a información y servicios de salud de forma ubicua, en cualquier tiempo y lugar, gracias a dispositivos móviles que se encuentran conectados a Internet casi de forma permanente.

De esta forma, los llamados teléfonos inteligentes o smartphones se han convertido en una herramienta de uso imprescindible, y están cambiando la forma en que nos comunicamos, informamos, divertimos y por supuesto también, cuidamos de nuestra salud.

Esto ha derivado en la aparición de una serie de tecnologías, llamadas apps o aplicaciones móviles, que se han incorporado a estos dispositivos, aumentando sus posibilidades y dotándole de nuevas funcionalidades, las cuales abren la puerta a que los ciudadanos se impliquen más en el cuidado de su salud y reciban servicios sanitarios de forma más eficiente.

Son muchas las instituciones y centros sanitarios que están empezando a desarrollar aplicaciones móviles para acercar los servicios a los ciudadanos, aunque de forma muy desigual y con diferentes resultados, ya que cada situación tiene unas necesidades específicas y requiere soluciones diferentes.

Lo cierto es que tanto teléfonos inteligentes como tabletas electrónicas han conquistado los bolsillos de los usuarios (y en este caso nos referimos a pacientes y profesionales sanitarios), y muchos de ellos ya están utilizando estas aplicaciones en relación con su salud. Así pues, los profesionales sanitarios tenemos que tener en cuenta una serie de precauciones y consejos sobre el uso de aplicaciones móviles de salud.

Consejos para profesionales sanitarios sobre aplicaciones móviles

Respecto a los objetivos y funcionalidades profesionales de las aplicaciones móviles de salud, podemos encontrar:

  • Acceso a información: literatura científica, manuales profesionales, plataformas e-learning y aplicaciones de simulación clínica.
  • Herramientas de ayuda profesional: calculadoras médicas, bases de datos de fármacos, guías de práctica clínica, visores de imagen, sistemas de apoyo a la decisión, etc.
  • Comunicación: acceso al correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea, chat y videoconferencia, resolución de casos clínicos,…
  • Producción de contenidos: servicios de almacenamiento en la nube, trabajo colaborativo, creación de notas, edición de vídeo, edición de blogs, etc.
  • Aplicaciones asociadas a periféricos y convertidas en dispositivos médicos: existen accesorios que mediante un software podemos conectarlos a nuestros terminales móviles, para determinar una serie de variables biológicas y pruebas complementarias. De esta forma se puede convertir un teléfono o tablet en un tensiómetro, pulsioxímetro, electrocardiógrafo, glucómetro, oftalmoscopio, otoscopio, etc. Es posible que la calidad de la medición no sea la misma que la que ofrece el instrumental médico, pero pueden tener algunas ventajas en situaciones concretas, al ser una opción válida y asequible a la hora de tomar decisiones clínicas.

Aunque vemos que las funcionalidades de las apps de salud son muy relevantes, el gran desarrollo que están viviendo las aplicaciones móviles en este sector no ha venido acompañado de una legislación o al menos una regulación, de forma que los únicos límites que existen para comercializar una app de salud son los que imponen los propios markets de aplicaciones.

Además, existen una serie de riesgos de salud que pueden ir asociados a un mal uso de algunas de estas apps por parte de los usuarios, los cuales podrían ser resueltos o minimizados si existiera algún tipo de regulación.

Las aplicaciones móviles de salud debido a su gran variabilidad y formas de uso, han generado polémica a la hora de si deben pasar o no un proceso de certificación tal y como pasan otros dispositivos médicos. Porque no es lo mismo una aplicación que se conecta a un sensor y recoge el electrocardiograma de un paciente, que otra que se utiliza para registrar la dieta y el ejercicio.

Es por ello que las entidades reguladoras, como la FDA (U.S. Food and Drug Administration) como la Comisión Europea están centrando sus esfuerzos no tanto en establecer directrices de regulación, sino en determinar los criterios para que una aplicación móvil pueda considerarse o no un dispositivo médico, ya que en caso de que lo fuera, simplemente debería pasar por el sistema de homologación que ya existe.

En este sentido la FDA y la CE consideran que una aplicación de salud móvil es un dispositivo médico cuando ayudándose de componentes, sensores, pantallas o cualquier otro elemento, se emplea para diagnosticar, curar, mitigar, tratar o prevenir una enfermedad o condición, o está diseñada para afectar la estructura o cualquier función del cuerpo humano.

Y para ello han elaborado una serie de guías que incluyen directrices para la regulación de las aplicaciones médicas móviles en el caso de la FDA, y un reglamento sobre productos sanitarios por la Comisión Europea.

Otra de las tareas pendientes es la de la evaluación de las aplicaciones móviles de salud por parte de instituciones u organismos, que establezcan una serie de parámetros que permitan evaluar de forma objetiva su calidad y utilidad. Para ello se proponen distintos modelos:

  • Revisión por las propias instituciones sanitarias y servicios de salud.
  • Revisión por empresas externas que certifiquen las aplicaciones y otorguen sellos de acreditación a aquellas que quieran someterse al proceso.
  • Revisión por pares: por los propios profesionales que pueden evaluarlas y recomendarlas a través de una red.
  • Sistemas mixtos: el NHS por ejemplo propone un sistema de evaluación por parte de expertos, que se complementa con una plataforma en la que los profesionales pueden evaluar su aplicabilidad real, usabilidad y calidad de contenidos.

De esta manera, se estima oportuno conocer la certificación o validación de una aplicación de salud antes de su recomendación o utilización sobre un paciente.

Respecto al desarrollo de apps sanitarias también es necesario tener en cuenta una serie de consejos o recomendaciones. Estos son los principales aspectos que debemos tener en cuenta los profesionales a la hora de desarrollar una aplicación móvil de salud:

  • Definir los objetivos de la aplicación y planificar bien su desarrollo, costes y en su caso, modelo de negocio o plan de sostenibilidad.
  • Valorar la existencia de otros tipos de aplicación similares y definir nuestra propuesta de valor.
  • Definir el tipo de información que queremos ofrecer, la cual ha de ser útil e independiente y estar generada por profesionales sanitarios.
  • Evaluar la necesidad de desarrollar una app para alcanzar nuestro objetivo o adoptar otro formato, como puede ser el de página web.
  • Valorar qué tipo de información recogerá nuestra aplicación y adoptar las medidas necesarias en cuanto a manejo de datos, privacidad y confidencialidad de la información.
  • Establecer el tipo de aplicación que vamos a desarrollar y si constituye o no un dispositivo médico, en cuyo caso habrá que cumplir con la normativa regulatoria.
  • Valorar aspectos como la usabilidad, ya que la dificultad del manejo puede reducir su utilización por el usuario. Establecer una serie de métricas que permitan valorar la forma en que se usa la aplicación, para adoptar medidas de mejora.

Espero que estos consejos te sirvan en tu práctica asistencial a la hora de utilizar las principales aplicaciones móviles de salud.

Guía aplicaciones médicas salud

Categorías: Salud Digital

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