13 diciembre, 2017

SalusPlay

Justificación de la Cultura de Seguridad del Paciente

En los últimos años, la seguridad del paciente se ha convertido en un elemento clave de la calidad asistencial. 

Los efectos adversos derivados de la prestación de la atención sanitaria representan una causa de elevada morbilidad y mortalidad en todos los sistemas sanitarios desarrollados, además del elevado impacto económico y social de los mismos.

En los últimos años, la seguridad del paciente se ha convertido en un elemento clave de la calidad asistencial.

La OMS lanzó en el año 2.005 la alianza por la seguridad del paciente, instando a los estados miembros a prestar la atención más cercana posible a la seguridad del paciente y a crear sistemas basados en pruebas científicas para mejorar la seguridad y la calidad de atención.

La alianza impulsó dos campañas que suponen un gran reto para la seguridad:

  • En 2005-2006 la campaña “Atención limpia es atención segura”. Su objetivo fue implantar la higiene de manos para prevenir infecciones.
  • Y en 2007-2008, “La cirugía segura salva vidas”. En este caso, su objetivo fue reducir las muertes relacionadas con la cirugía, desarrollando estándares de prácticas seguras y guías de práctica clínica.

Hay que tener en cuenta que en la práctica clínica no existe el riesgo cero. La máxima seguridad del paciente se consigue mediante un conocimiento adecuado de los riesgos, la eliminación de los evitables y la prevención y protección de aquellos que hay que asumir de forma inevitable, porque seguridad no es igual a ausencia de riesgo.

Cultura de seguridad del paciente

Las principales características de una cultura de seguridad positiva son:

  • Comunicación basada en la confianza mutua y la transparencia.
  • Buen flujo de la información y su procesamiento.
  • Percepciones compartidas de la importancia de la seguridad.
  • El reconocimiento de la inevitabilidad del error.
  • Identificación proactiva de amenazas y fallos latentes para la seguridad.
  • El aprendizaje organizacional.
  • Liderazgo comprometido y responsabilidad ejecutiva.
  • Cambiar el enfoque de la culpabilización y de una cultura punitiva hacia la notificación de incidentes y su análisis.

Para desarrollar una cultura de seguridad en nuestra organización podemos:

  • Declarar la seguridad del paciente como una prioridad.
  • Establecer la responsabilidad ejecutiva de la seguridad del paciente.
  • Importar nuevos conocimientos y habilidades.
  • Instalar un sistema de notificación libre de culpa.
  • Reformar la educación y desarrollar el aprendizaje organizacional.
  • Acelerar el cambio para mejorar.

El mayor desafío para avanzar hacia un sistema de salud más seguro, está cambiando la cultura de culpar a las personas por los errores, por otra en la que los errores son tratados no como fracasos personales, sino como oportunidades para mejorar el sistema y prevenir los efectos adversos. Para conseguirlo debemos contar con un aliado indiscutible que es el propio paciente y convertirlo en un miembro más del equipo que le atiende.

Práctica Clínica Segura

Podemos considerar que una práctica clínica es segura cuando se realiza con la “certeza” de que a lo largo de todo el proceso, se ha empleado la mejor evidencia disponible en ese momento en referencia a prevenir, minimizar y eliminar los efectos adversos originados por dicha práctica

A nivel mundial se han llevado a cabo diferentes iniciativas, pero por su continuidad y especial repercusión internacional cabe destacar la propuesta del National Quality Forum (NQF) o de la Joint Commision on Acreditation of Heallthcare Organizations (JCAHO).

Las propuestas de seguridad elaboradas por los organismos mencionados deben orientar la integración de unas adecuadas pautas de seguridad del paciente en nuestros centros de trabajo.

Manual evidencia científica

Categorías: Formación enfermería

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