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17 enero, 2018

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Cómo se distribuye un medicamento en el cuerpo humano

La distribución de un medicamento en el cuerpo humano es un factor relevante a la hora de determinar la concentración del fármaco en un tejido, influyendo por lo tanto en el cálculo de la dosis a administrar. Te contamos cómo se distribuye un medicamento en el cuerpo humano.

La distribución es el reparto del fármaco por el organismo y permite su acceso a los diferentes órganos dónde va a actuar o va a ser eliminado. Además, la distribución del fármaco condiciona las concentraciones que alcanzará en cada tejido. Cuando se precisan efectos en áreas especiales como el Sistema Nervioso Central o en el caso de las mujeres embarazadas, la distribución adquiere una especial relevancia. También permite explicar el retraso en el comienzo de acción de algunos fármacos o la finalización del efecto de otros.

Cómo se distribuye un medicamento en el cuerpo humano, factores a tener en cuenta

Viaje del fármaco

El fármaco en el plasma puede viajar de forma libre o unido a proteínas plasmáticas, la mayoría de los fármacos, se unen a la albúmina, aunque también pueden unirse a otras proteínas como la α – glucoproteína, la transcortina o los propios hematíes. La unión de los fármacos a proteínas plasmáticas es muy variable haciendo que el porcentaje de fármaco libre oscile según el fármaco del que se trate. Habitualmente, el porcentaje de unión a proteínas de un fármaco permanece constante dentro de un intervalo, aunque en algunos fármacos pueden darse situaciones de saturación de la unión con incremento de la fracción libre. Sólo la fracción libre difunde a los tejidos y puede por lo tanto producir efecto farmacológico, así cuando la unión a proteínas es alta, hay poco de fármaco libre capaz de pasar a los tejidos por lo que pequeñas variaciones pueden producir cambios importantes en los efectos. Entre los factores que pueden variar la unión del fármaco a proteínas encontramos algunos como la hipoproteinemia, y más en concreto la hipoalbuminemia o las interacciones con otros fármacos o con sustancias endógenas que compitan por unirse a las mismas proteínas. Por último, hay que tener presente, que algunas enfermedades, sobre todo de origen hepático o renal, pueden afectar a las proteínas y por lo tanto ocasionar variaciones en la unión de los fármacos, que de no ser tenidas en cuenta, pueden llevar a variaciones de los efectos del fármaco.

El fármaco disuelto en la sangre pasa de los capilares a los tejidos a favor de un gradiente de concentración, los fármacos muy liposolubles acceden con facilidad a los órganos muy irrigados y con mayor dificultad a los tejidos poco irrigados. Muchos fármacos presentan afinidad por determinados tejidos en los que alcanzan concentraciones elevadas, esto puede reducir la concentración del fármaco en su lugar de acción.

El acceso a áreas especiales como el Sistema Nervioso Central, el ojo, la circulación fetal o la leche presentan características propias ya que en estas áreas el trasporte suele tener lugar por mecanismos de transporte activo, la barrera hematoencefálica (BEH) y la barrera placentaria (BP) son estructuras que dificultan el paso de fármacos y otras sustancias al SNC o la circulación fetal respectivamente. Esto ocasiona, por ejemplo, que los fármacos que ocasionan sus efectos en el SNC necesiten una formulación química adecuada para atravesar la BEH.

Volumen de distribución aparente

El volumen de distribución aparente es el cociente entre la cantidad de fármaco administrada y la concentración alcanzada en plasma. Se dice que es un volumen aparente ya que normalmente no se refiere a un volumen fisiológico identificable, sino al volumen necesario para contener todo el fármaco en el cuerpo a las mismas concentraciones que está presente en sangre o plasma. Un volumen de distribución bajo, indica por lo general que el fármaco está fuertemente unido a proteínas y un volumen alto, lo contrario.

Entre otras cosas, el volumen de distribución se utiliza en el cálculo de las dosis necesarias para alcanzar las concentraciones eficaces. Por ejemplo, si sabemos que la concentración terapéutica de un fármaco son 5mg / L y que su volumen de distribución es de 130 litros, bastará multiplicar la concentración terapéutica por el volumen de distribución, para determinar la dosis inicial necesaria con la que se alcanzará la concentración eficaz, en este caso 650 mg. Hay múltiples factores que pueden variar el volumen de distribución y por lo tanto hacen necesarios ajustes en la dosificación, entre ellos podemos mencionar factores que alteren el volumen real (edemas, derrames, obesidad, etc.) o factores que alteren la unión a proteínas.

Modelos de distribución de los fármacos

De manera teórica se establecen tres modelos generales de distribución de los fármacos:

  1. El modelo monocompartimental en el cual el fármaco se distribuye de forma rápida y uniforme por todo el organismo como si este estuviera formado por un único compartimento.
  2. El modelo bicompartimental en el que los fármacos que se administran por vía intravenosa, difunden con rapidez al compartimento central y con más lentitud al compartimento periférico.
  3. El modelo tricompartimental en el cual los fármacos se unen a determinados tejidos y son liberados lentamente.

La mayoría de los fármacos se distribuyen según el modelo bicompartimental. Los modelos de distribución, ayudan a entender la velocidad de acción de los fármacos, así, cuando el efecto se produce en el compartimento central hay un paralelismo entre la concentración sanguínea y los efectos, sin embargo, cuando el efecto se produce en el compartimento periférico hay una disociación entre las altas concentraciones plasmáticas y las bajas tisulares que ocasiona que los efectos sean más retardados.

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