Salusplay

13 septiembre, 2017

Carlos Valdespina

Formas farmacéuticas sólidas de administración de fármacos

Aunque los profesionales sanitarios normalmente recurrimos en situaciones agudas a vías parenterales a la hora de administrar o pautar determinados fármacos, hay que decir que la vía oral es la vía de administración de fármacos más fisiológica.

Está vía es la más barata y cómoda para los pacientes.

Entre sus limitaciones destaca que no podemos usarla en pacientes inconscientes, pacientes con nauseas, con dificultades de deglución, o si necesitamos obtener un efecto rápido en el paciente.

La absorción de los fármacos administrados por vía oral tiene lugar en el intestino o en la mucosa gástrica, generalmente mediante difusión pasiva y en ocasiones mediante transporte activo.

La biodisponibilidad puede estar disminuida por fenómenos de primer paso o por características individuales o puntuales por lo que es imposible asegurar unos niveles estables de fármaco, esto ocasiona que para fármacos que necesitan unos niveles determinados, no podamos utilizarla.

Formas farmacéuticas sólidas de administración de fármacos

Existen diferentes formas farmacéuticas para administración oral, las más utilizadas son:

Cápsulas.

El medicamento está formado por el fármaco más una cubierta. Esta cubierta, generalmente es una gelatina y tiene una función de protección del principio activo frente a la luz y la humedad además de evitar la irritación gastrointestinal.

Por lo habitual, se usan gelatinas duras para proteger productos sólidos y gelatinas blandas para principios activos líquidos.

Comprimidos.

Son la forma farmacéutica más común. Se obtienen por compresión del fármaco al que se añaden excipientes, que son sustancias inertes adicionadas con fin de dar forma, cohesión, sabor u olor al fármaco además de ayudar a conseguir una biodisponibilidad adecuada.

Tenemos comprimidos con cubierta entérica que evita la destrucción del fármaco por los ácidos del estómago o comprimidos de liberación retardada que liberan el fármaco de forma progresiva. En ninguno de estos dos casos debemos destruir la cubierta ya que podemos ocasionar alteraciones importantes en la absorción.

Grajeas.

Están formadas por un núcleo, que puede ser una cápsula o un comprimido recubierto de una capa de azucares con el fin de proteger el núcleo del medio ácido o de enmascarar sabores u olores desagradables.

Jarabes.

Están formados por el fármaco al que se le añade azúcares y agua. El azúcar se añade para limitar el crecimiento bacteriano y darle un sabor dulzón. Hay ocasiones en las que el jarabe debe prepararse inmediatamente antes de la administración.

Los jarabes, por lo general, son poco estables y una vez abiertos deben consumirse según las indicaciones. En pacientes diabéticos deben evitarse por su contenido en azúcar. Los elixires son jarabes a los que se añade alcohol.

Suspensiones.

Son fármacos insolubles o parcialmente solubles en agua, deben agitarse bien antes de la administración para homogeneizar el contenido y, salvo las suspensiones antiácidas, disolverse en agua.

Polvos.

Son formas sólidas que deben disolverse en agua para su administración. Algunos preparados pueden administrase sin disolverse. Una vez diluidos deben administrarse inmediatamente para evitar que precipiten.

Más información: Máster en Farmacología y Productos Sanitarios para Enfermería.

Guía de Dosificación Farmacológica

Categorías: Formación enfermería

Etiquetas: ,


Formas farmacéuticas sólidas de administración de fármacos
5 (100%) 4 votos

Apúntate a nuestra newsletter.