Mascarillas de oxígeno y gafas nasales: para qué sirven y cómo se utilizan

Mascarillas de oxígeno y gafas nasales: para qué sirven y cómo se utilizan
20 septiembre, 2019 | Santiago Martínez Isasi

Conoce los diferentes dispositivos de alto y bajo flujo que existen para la administración de oxígeno: mascarillas de oxígeno y gafas nasales.

Para la administración de oxígeno existen los sistemas de alto flujo y los sistemas de bajo flujo.

Los sistemas de alto flujo aportan mezclas preestablecidas de gas con FiO2 altas o bajas a velocidades de flujo que exceden las demandas del paciente, es decir, el flujo total de gas que suministra el equipo es suficiente para proporcionar la totalidad del gas inspirado. Los dispositivos de alto flujo utilizan el sistema Venturi con base en el principio de Bernoulli, en el que el equipo mezcla en forma estandarizada el O2 con el aire ambiente a través de orificios de diferente diámetro. Proporciona FiO2 conocidas entre el 24 y el 50%.

Con los sistemas de bajo flujo no podemos conocer la verdadera concentración de O2 del aire inspirado (FiO2) por el paciente, ya que ésta depende no sólo del flujo de oxígeno que estamos suministrando, sino también del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria que tenga el individuo en ese momento.

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Mascarillas de oxígeno y gafas nasales: para qué sirven y cómo se utilizan

Gafas nasales

Es el sistema más usado para administrar oxígeno a bajos flujos. Aportan hasta un 44% de oxígeno. En este sistema de flujo bajo, el aire inspirado se mezcla con el aire ambiente. La concentración última de oxígeno inspirado se determina por la velocidad de flujo del oxígeno que circula por la cánula y por la profundidad y la rapidez de la respiración del paciente (volumen minuto).

Al aumentar el flujo de oxígeno en 1 l/min (a partir de 1 l/min), aumenta la concentración de oxígeno inspirado en aproximadamente un 4%.

Las gafas nasales consisten en unos tubos plásticos flexibles que se adaptan a las fosas nasales y que se mantienen sobre los pabellones auriculares.

Ventajas de las gafas nasales:

  • Es barato, fácil de usar y en general muy bien tolerado.
  • Permite hablar, comer, dormir y expectorar sin interrumpir el aporte de O2.

Técnica para la administración de oxígeno con gafas nasales:

  • Preparación del material: cánula nasal, fuente de oxígeno, pañuelos de papel.
  • Lavado higiénico de manos.
  • Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración. Pídale que se suene la nariz.
  • Conecte el extremo distal de la cánula a la fuente de oxígeno.
  • Introduzca los dientes de la cánula en las fosas nasales.
  • Pase los tubos de la cánula por encima de las orejas del paciente y ajuste la cánula con el pasador, de manera que éste quede por debajo de la barbilla. (Los tubos deben adaptarse a la cara y el cuello del paciente sin presiones ni molestias).
  • Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Observaciones enfermeras respecto a las gafas nasales:

  • Controle regularmente la posición y el ajuste de la cánula nasal, ya que puede soltarse fácilmente. Compruebe que las fosas nasales del paciente están libres de secreciones. Si no fuese así, retire las gafas e indíquele que se suene.
  • Vigile las zonas superiores de los pabellones auriculares y la mucosa nasal (lubrique los orificios nasales si es necesario, no emplear vaselina)

Mascarilla facial simple

Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente. Aunque existen distintos tipos, en general poseen los siguientes elementos:

  • Perforaciones laterales. Por ellas sale el aire espirado.
  • Cinta elástica. Sirve para ajustar la mascarilla.
  • Tira metálica adaptable. Se encuentra en la parte superior de la mascarilla y sirve para adaptarla a la forma de la nariz del paciente.

La mascarilla facial de oxígeno simple administra oxígeno de bajo flujo a la nariz y a la boca del paciente. Puede suministrar hasta un 60% de oxígeno con velocidades de flujo de 6 a 10 l/min, pero la concentración última de oxígeno depende en gran medida del ajuste de la mascarilla.

Técnica de colocación de una mascarilla facial simple:

  • Preparación del material: mascarilla y fuente de oxígeno.
  • Lávese las manos.
  • Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración.
  • Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
  • Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del paciente.
  • Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente y tire de sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la cara.
  • Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente. Con ello se evitan fugas de oxígeno hacia los ojos y hacia las mejillas.
  • Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Observaciones enfermeras en la administración de oxígeno a través de la mascarilla facial simple:

  • Compruebe que la cinta no irrita el cuero cabelludo ni los pabellones auriculares. Vigile que no haya fugas de oxígeno por fuera de la mascarilla (especialmente hacia los ojos).
  • Valore las mucosas nasal y labial y lubríquelas si es necesario.

Precauciones administración de oxígeno a través de la mascarilla facial simple:

  • Se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO2 exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Mascarilla tipo venturi

La mascarilla tipo Venturi favorece una administración más fiable y controlada de concentraciones de oxígeno entre el 24% y el 50%. Las concentraciones de oxígeno administradas se pueden ajustar al 24%, 28%, 35% y 40% empleando una velocidad de flujo de 4 a 8 l/min y del 40% al 50% utilizando una velocidad de flujo de 10 a 12 l/min.

Tiene las mismas características que la mascarilla simple, pero con la diferencia de que en su parte inferior posee un dispositivo que permite regular la concentración de oxígeno que se está administrando. Ello se consigue mediante un orificio o ventana regulable que posee este dispositivo en su parte inferior. En el cuerpo del dispositivo normalmente viene indicado el flujo que hay que elegir en el caudalímetro para conseguir la FiO2 deseada de oxígeno.

El funcionamiento de la mascarilla con efecto Venturi es muy simple. La fuente de oxígeno envía el gas, el cual va por la conexión que une a la fuente con la mascarilla. Cuando el O2 llega a la mascarilla, lo hace en chorro (jet de flujo alto) y por un orificio estrecho lo cual, según el principio de Bernoulli, provoca una presión negativa. Esta presión negativa es la responsable de que, a través de la ventana regulable del dispositivo de la mascarilla, se aspire aire del ambiente, consiguiéndose así la mezcla deseada.

Ventaja de la mascarilla tipo Venturi:

  • Una mascarilla de tipo Venturi es capaz de controlar de manera precisa la concentración de oxígeno inspirado.

Técnica para administrar oxígeno con una mascarilla tipo Venturi:

  • Preparación del material: mascarilla y fuente de oxígeno.
  • Lavado higiénico de manos.
  • Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su colaboración.
  • Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
  • Seleccione en el dispositivo de la mascarilla la FiO2 que desea administrar
  • Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del paciente.
  • Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente y tire de sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la cara.
  • Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente. Con ello se evitan fugas de oxígeno hacia los ojos y hacia las mejillas.
  • Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.

Precauciones al utilizar una mascarilla tipo Venturi:

  • Se necesita una velocidad de flujo de oxígeno mínimo de 6 l/min para evitar que el paciente vuelva a respirar el CO2 exhalado y para mantener una mayor concentración de oxígeno inspirado.

Mascarilla facial de O2 con reservorio

La mascarilla facial de oxígeno con reservorio es una mascarilla de reinhalación parcial compuesta por una mascarilla facial y un reservorio adjunto. Una mascarilla facial de oxígeno con reservorio (mascarilla de no reinhalación) aporta hasta un 95%-100% de oxígeno con velocidades de flujo de 10 a 15 l/min. En este sistema, un flujo constante de oxígeno entra en un reservorio adjunto.

Si tienes cualquier duda sobre como utilizar unas gafas nasales o una mascarilla tipo venturi, puedes preguntar al equipo de enfermeras expertas de SalusOne, a través de la web o descargándote la App desde el Google Play de Android o App Store de Apple.

Experto universitario en urgencias generales para enfermería

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