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29 noviembre, 2017 | SalusPlay

Prácticas Basadas en Evidencias: cómo elegir el mejor cuidado que necesita mi paciente

Descubre todo sobre las prácticas basadas en evidencias (PBE), entendidas como “El uso consciente, explícito y prudente de la mejor evidencia disponible para la toma de decisiones acerca de la atención y cuidado de pacientes individuales”.

¿Cuál es la práctica clínica más efectiva? ¿Cuáles son los cuidados óptimos para un paciente particular? ¿Por qué han modificado un protocolo en tu puesto de trabajo?

Estas preguntas son cuestiones muy típicas en la práctica asistencial de cualquier profesional sanitario incluyendo a los profesionales de enfermería. Es habitual encontrar que dentro de un mismo centro sanitario se desarrollen prácticas diferentes para procesos similares. Pero, ¿Por qué se produce esta variabilidad?

La variabilidad puede ser justificable al depender de las características del sistema sanitario, de las características de los pacientes o el estado de salud de la población.

En cambio, también existe una variabilidad injustificable debida a la falta de consenso o información científica. Este tipo de variabilidad es potencialmente dañina para el paciente.

¿Cómo podemos tomar la mejor decisión para el cuidado de nuestros pacientes?

La respuesta está en las prácticas basadas en evidencias (PBE), entendidas como “El uso consciente, explícito y prudente de la mejor evidencia disponible para la toma de decisiones acerca de la atención y cuidado de pacientes individuales” (Sacket 1996).

Es recomendable huir de la variabilidad injustificada, que normalmente basa sus decisiones en la propia experiencia, en la tradición, en el sentido común o en la experiencia de otros compañeros.

Las prácticas basadas en evidencias (PBE)

Evidencia, nivel de evidencia y grado de recomendación

Dentro del marco de las PBE utilizamos la palabra “evidencia” para referirnos a las pruebas aportadas por la investigación. Este uso se deriva de la traducción literal del inglés “evidence” (prueba, comprobación) y no deja de resultar paradójico en nuestro entorno en donde lo evidente es aquello que no necesita ser demostrado. El concepto de “Evidence based medicine”, traducido al castellano como ‘medicina basada en la evidencia o en pruebas‘ (MBE), fue dado a conocer en el año 1991 a través de un editorial en la American College of Physicians Journal Club, primera revista que empezó a publicar resúmenes estructurados de estudios relevantes procedentes de otras revistas.

Pero la palabra evidencia no puede ser utilizada como verdad absoluta sin más. Las evidencias científicas previenen generalmente de los estudios de investigación y aquí pueden ocurrir varias cosas:

  • Que el estudio no sea extrapolable a mi ámbito/pacientes.
  • Que el estudio se haya diseñado de manera errada.
  • Que los resultados de la investigación no se hayan publicado.
  • Que los resultados de la investigación se hayan publicado de manera tendenciosa.

Estas circunstancias nos obligan a hablar de la mejor evidencia disponible y a tener siempre presente que es necesario evaluar su calidad y aplicabilidad. De este hecho se derivan otros conceptos básicos a la hora de hablar de PBE como son:

  • Lectura crítica: evaluación de la validez interna y externa de un artículo científico.
  • Nivel de evidencia: grado de fortaleza interna de la investigación a la que nos referimos.
  • Grado de recomendación: indica hasta qué punto podemos confiar si poner en práctica esta recomendación conllevará más beneficios que riesgos.

El panorama sanitario actual obliga a participar en el mantenimiento de un sistema sanitario sostenible en el cual se haga un uso racional de los recursos. Los profesionales sanitarios debemos focalizar nuestra atención en que nuestros cuidados sean efectivos, eficaces y eficientes y trasladar estas premisas a la práctica habitual es un esfuerzo que merece la pena. Esta traslación a la práctica diaria precisa que nos apoyemos en los resultados de la investigación en cuidados y que sepamos interpretar y aplicar estos resultados. Así, las PBE y concretamente la Enfermería Basada en Evidencia (EBE) se presenta como una solución a la aparente brecha que existe entre la enfermería investigadora y la enfermería asistencial.

Manual evidencia científica

 

Categoría: Formación enfermería

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