Se considera que una sustancia es hipnótica cuando es capaz de inducir y mantener el sueño sin producir anestesia.
Los hipnóticos son fármacos para tratar el insomnio, comparten algunas características con los ansiolíticos.
Por ello, algunos fármacos utilizados para la ansiedad, son también útiles para tratar el insomnio. No existe ningún fármaco que tenga las características de un hipnótico ideal, a saber:
- Conciliación rápida del sueño.
- No modificar la estructura del sueño.
- Cubrir la totalidad del sueño.
- No presentar efectos residuales durante el día.
- No inducir tolerancia ni dependencia.
Pese a ello, algunos fármacos resultan útiles en el tratamiento del insomnio. No obstante, conviene recordar que con frecuencia el insomnio es un síntoma de una patología de base por lo que tratar el insomnio sin tener en cuenta la causa que lo origina puede llevarnos a fracasos del tratamiento.
Entre las Benzodiacepinas, aunque todas presentan cierto efecto hipnótico–sedante, las más utilizadas en el tratamiento del insomnio son:
- Estazolam.
- Flurazepam.
- Quazepam.
- Temazepan.
- Triazolam.
- Zolpidem.
Las benzodiacepinas facilitan la conciliación del sueño y aumentan su duración, sin embargo modifican la arquitectura del sueño ya que disminuyen la duración de la fase REM y aumentan la fase 2 y la NREM.
Hay diferencias entre las distintas benzodiacepinas en cuanto a la aparición del efecto, la duración del mismo y la posibilidad de causar insomnio de rebote al interrumpir su administración.
Por ejemplo, el Flurazepam tiene larga duración del efecto y facilita la aparición y el mantenimiento del sueño sin que presente insomnio de rebote notable, sin embargo, el Triazolam si que causa con frecuencia insomnio de rebote.
Estos efectos suelen estar relacionados con semivida de eliminación, ya que influye en la capacidad de mantenimiento del sueño, así como en la posibilidad de efectos sedantes residuales posteriores. El zolpidem tiene un menor efecto ansiolítico y relajante muscular que otras benzodiacepinas y se utiliza preferentemente para el insomnio. Incluso, algunos textos, no recogen el zolpidem entre las benzodiacepinas sino que se refieren a él como análogo de las benzodiacepinas.
Hay que prestar especial atención a los ancianos ya que se pueden producir desajustes en las dosis y cuadros confusionales. Están contraindicados o deben utilizarse con precaución. en mujeres embarazadas durante el primer trimestre, periodo de lactancia, síndrome de apnea obstructiva del sueño, antecedentes de dependencia de alcohol u otras drogas, enfermedad hepática, renal o respiratoria.
Antes de la aparición de las benzodiacepinas, las propiedades sedantes-hipnóticas de los Barbitúricos como el fenobarbital eran aprovechadas en el tratamiento del insomnio, sin embargo son fármacos que no respetan la arquitectura del sueño y son menos seguros y con mayores efectos adversos que las benzodiacepinas por lo que hoy en día están en desuso para esta indicación.
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