1. INTRODUCCIÓN
Si la llamada sociedad de la información ponía el foco en la gran cantidad de datos que circulan por las distintas redes desde la llegada de Internet, la actual sociedad del conocimiento hace referencia a nuestra capacidad para obtener esa información y gestionarla adecuadamente, con la finalidad de extraer de ella el valor que nos permita trabajar de una forma más eficaz.
En un momento en el que el 97% de la información en el mundo está digitalizada y más del 80% está en Internet, parece obvio que no necesitamos más información, sino estrategias y métodos para gestionarla y convertirla en conocimiento que, al fina y al cabo, es nuestra tarea como profesionales de la salud.
2. GESTIÓN PERSONAL DEL CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE DEL PROFESIONAL SANITARIO
El conocimiento siempre ha sido un recurso muy importante, pero en estos momentos se está convirtiendo en un factor crítico y fundamental, tanto a nivel individual como elemento de desarrollo profesional, como colectivo para favorecer la innovación en cualquier organización.
Es por ello que muchas organizaciones se están dando cuenta del valor que tiene el conocimiento como materia prima y han comenzado a proyectar estrategias para intentar retenerlo y gestionarlo para convertirlo en un motor de innovación y ventaja competitiva frente a otras empresas.
2.1. Hacia organizaciones que aprenden
En el año 1990 Peter Senge destacó la importancia que tenía la gestión del conocimiento y empezó a hablar de ‘Organizaciones que aprenden’, como aquellas en las que sus integrantes no pueden dejar de aprender porque el aprendizaje forma parte del tejido cotidiano. Son organizaciones que contienen en su ADN una cultura de aprendizaje, lo que les permite adaptarse a los cambios y lidian mejor con la complejidad y la incertidumbre.
En este sentido, las organizaciones de salud tienen la capacidad de convertirse también en organizaciones que aprenden, incorporando una gestión adecuada del conocimiento que contienen, la cual supondría varias ventajas.
2.2. Gestión del conocimiento
Siguiendo la definición de Moral et al (2007), podemos definir la gestión del conocimiento como “el conjunto de principios, métodos, técnicas, herramientas, métricas y tecnologías que permiten obtener los conocimientos precisos, para quienes los necesitan, del modo adecuado, en el tiempo oportuno, de la forma más eficiente y sencilla, con el fin de conseguir una actuación institucional lo más inteligente posible”.
Queda claro por tanto que la gestión del conocimiento no es algo nuevo, sino que ha estado presente desde los orígenes de nuestra historia, a lo largo de la cual nos hemos valido de distintas herramientas para gestionarlo y transmitirlo. Desde la tradición oral, escritura, difusión a través de la imprenta, etc., hasta las más recientes radio, televisión e Internet. Lo que sí es nuevo es nuestra capacidad para realizar una gestión de forma más eficiente, algo cada vez más necesario teniendo en cuenta el aumento exponencial de las fuentes de información.
Cuando hablamos de conocimiento, podemos diferenciar dos grandes ámbitos: el explícito y el tácito, que tendremos que aprender a diferenciar para entender los principios de su gestión.
2.3. Gestión personal de aprendizaje
Con la llegada de internet y tecnologías digitales asociadas, la manera que tenemos de aprender y gestionar el conocimiento ha cambiado drásticamente. Mientras que antes el aprendizaje prácticamente se centralizaba en una infraestructura física educativa (colegio, universidad), donde las fuentes de aprendizaje eran profesores y libros, hoy en día la información a la que tenemos acceso a través de internet es tan grande que el problema no está en el acceso sino en la gestión efectiva de esa información para aprender y generar conocimiento y ser unos profesionales resolutivos.
Los Entornos Personales de Aprendizaje surgen como herramienta para centrar el aprendizaje en los alumnos y personalizar este acorde a sus necesidades (es un concepto que se desarrolló en el sector educativo).
Hoy en día, este concepto “tecno-pedagógico” se ha exportado a múltiples sectores, proponiéndose como paradigma del aprendizaje digital, y que pretende sacar el máximo partido de internet y de las tecnologías digitales para obtener un aprendizaje más individualizado, eficiente a través de una mejor gestión de la información en internet.
3. PERO, ¿QUÉ ES UN ENTORNO PERSONAL DE APRENDIZAJE?
Un Entorno Personal de Aprendizaje (EPA o PLE, del inglés Personal Learning Environment) se define oficialmente como el “conjunto de herramientas, fuentes de información, conexiones y actividades que cada persona utiliza de forma asidua para aprender” (Adell y Castañeda, 2010).
Otra definición aceptada es la de “combinación de dispositivos, aplicaciones, servicios y redes personales que empleamos para adquirir de forma autónoma nuevas competencias para la resolución de problemas” (Álvarez, 2013).
Es un modelo de autoaprendizaje donde cada aprendiz se fija unos determinados objetivos (estar actualizados en un área de conocimiento o preparar un curso virtual, por ejemplo), para los cuales hace uso de diferentes dispositivos, fuentes de información, herramientas digitales, actividades y redes de contactos (o Personal Learning Network, PLN) que facilitan el propio aprendizaje, la adquisición de competencias y el desarrollo profesional continuo.
3.1. Fuentes de información
La incorporación de nuevas fuentes de información a nuestro PLE debe responder a unos criterios de calidad exigentes desde el punto de vista de la fiabilidad de la información que aporta dicha fuente. En un entorno como el nuestro, el sanitario, la calidad viene inevitablemente determinada por la evidencia científica, por lo que ésta tiene que ser uno de los principales criterios a valorar.
La utilización de información y recursos web fiables, basados en la evidencia científica y actualizados nos serán de ayuda para la toma de decisiones y resolución de problemas o consultas en la práctica clínica.
En internet podemos encontrar multitud de fuentes no oficiales (no provenientes de instituciones, sociedades científicas u organizaciones sanitarias) que pueden ser relevantes ya que aportan información valiosa, por lo que debemos de tener alguna herramienta que nos ayude a determinar si este tipo de fuente es de calidad o no.
3.2. Herramientas, dispositivos y servicios
En la actualidad existen multitud de herramientas digitales que permiten crear nuestro PLE de una forma individualizada. Tanto es así que es bastante improbable encontrar a dos personas que utilicen las mismas herramientas para los mismos procesos dentro de su PLE.
Por ello no es viable enumerar en este curso todos los tipos de herramientas disponibles para formar nuestro PLE, ni crear un listado de las propias herramientas existentes, ya que de lo que se trata a la hora de formar nuestro PLE es que cada uno elija las herramientas y dispositivos que mejor se adapten a sus necesidades y cumplan con su objetivo.
3.3. Redes personales
Antes de la llamada “Sociedad Red”, la metodología principal para el aprendizaje y la docencia era aquella basada en persona-persona.
Gracias a las conexiones personales que establecemos en nuestro PLE (virtuales o no) y a las redes de contactos (comunidades) que componen nuestro PLN, el aprendizaje social se convierte en una parte muy relevante dentro del aprendizaje continuo del profesional sanitario.
Hoy en día, con la aparición de las redes sociales, el aprendizaje social a través de internet se ha convertido en una parte imprescindible para el aprendizaje informal y para poder desarrollar completamente nuestro PLE.
Por ello, uno de los requisitos necesarios para que este aprendizaje sea efectivo es la interacción y participación activa dentro de los canales de comunicación digitales que componen nuestro PLE (por ejemplo, las redes sociales).
Consultar información y poder obtener respuestas y conocimientos de otras personas (expertos, compañeros, pacientes, etc.) sin ningún tipo de barreras temporales ni físicas ha permitido democratizar la formación, docencia y el aprendizaje, haciéndolo más abierto, masivo y ubicuo.
4. EL “PLE” DEL PROFESIONAL SANITARIO
En el ámbito de la atención sanitaria, nuestro PLE nos debe permitir tomar el control de los diferentes procesos que componen nuestra actividad digital en todas sus dimensiones (sanitaria-científica-investigadora-asistencial). Estos procesos varían entre colectivos, pero suelen ser comunes la búsqueda, captura, consumo e intercambio de información, la creación de conocimiento y la difusión de resultados, por ello en el diseño de nuestro PLE debemos pensar que éste debe facilitar y aportar valor a dichos procesos.
5. SYMBALOO COMO PUERTA DE ENTRADA DEL PLE
La navegación en internet se ha convertido en una de las acciones que realizamos inevitablemente cada día, ya sea para estar informados de un determinado tema, resolver una consulta de un paciente o leer un nuevo artículo científico.
Lo que conocemos hoy como internet funciona gracias a determinados protocolo de comunicación (antes http = Hyper Text Transfer Protocol y hoy https = Hyper Text Transfer Protocol Secure) que nos permite navegar de enlace en enlace a través de la web.
Estos protocolos los ejecutan programas que nos permiten precisamente ir de enlace en enlace “navegando” por internet, de ahí su nombre de navegadores.
Symbaloo® (www.symbaloo.com) es una plataforma web gratuita que actúa como agregador y organizador de nuestras páginas web favoritas. A través de su visual e intuitiva interfaz permite crear fácilmente un escritorio virtual totalmente personalizable dividido en secciones (“pestañas” llamadas webmix) y gestionar en una sola página web todos los enlaces, herramientas digitales, widgets, fuentes RSS y documentos útiles que el usuario prefiera, para así acceder a ellos de una manera más rápida y automatizada en ocasiones posteriores.
6. CONCLUSIONES
Como hemos visto a lo largo del tema, la gestión del conocimiento personal y el autoaprendizaje son competencias esenciales que tenemos que desarrollar los profesionales de salud, para desenvolvernos de forma eficaz en este nuevo escenario digital caracterizado por la hiperabundancia de información.
Al estar en continuo aprendizaje, los profesionales del conocimiento debemos estar actualizados de forma continua respecto a nueva evidencia científica, protocolos asistenciales, guías clínicas, etc. Además de esto, somos un colectivo que debemos tomar decisiones rápidas de calidad y necesitamos resolver múltiples dudas y consultas durante la actividad laboral con la información más actual posible.
