Tema 1. La sociedad del conocimiento y la salud digital.


Contexto y evolución histórica

A lo largo de toda nuestra historia se han producido una serie de avances tecnológicos, de mayor o menor entidad, los cuales en su conjunto nos han empujado como sociedad.

Estamos en un punto en el que el ritmo de introducción de innovaciones es cada vez más acelerado, lo cual cambia de un crecimiento lineal hacia uno de tipo exponencial, fundamentalmente por 4 factores:

  1. En primer lugar al aumento en la capacidad de computación. 
  2. En segundo lugar al progresivo abaratamiento de la tecnología en relación a su capacidad de procesamiento.
  3. El tercer factor clave es el hecho de que unas tecnologías son llave para la aparición de otras.
  4. Y por último, no debemos olvidar que nuestra capacidad de comunicación cada vez mayor.

Estamos por lo tanto en un punto de inflexión en el que la curva de adopción de nuevas tecnologías pasa de ser lineal a ser exponencial, por lo que es factible pensar que estamos a las puertas de una gran explosión de nuevas tecnologías.


Internet en cifras

Internet ya no es futuro, sino presente. No es necesario en este momento explicar qué es Internet, porque todos tenemos más o menos una idea hecha de cómo funciona y para qué nos sirve.

Y la tasa de penetración de Internet sigue avanzando en todas las sociedades y aunque se están abriendo nuevas brechas entre los que tienen acceso o lo usan bien y los que no, lo cierto es que la evolución es imparable y constituye la tecnología que más rápidamente se ha establecido a lo largo de toda nuestra historia.


El nuevo orden social

Del mismo modo que la revolución industrial trajo consigo un nuevo modelo social, la revolución digital viene acompañada de una transformación social.

Autores como Peter Drucker comienzan a hablar de la ‘Sociedad del conocimiento’, y otros como Manuel Castells de ‘Sociedad red’.

Sea como fuere, si la llamada sociedad de la información estaba más centrada en los avances tecnológicos, la llamada sociedad del conocimiento va un paso más allá y tiene implicaciones sociales, políticas y éticas. Las tecnologías de la información constituyen las herramientas que permiten avanzar en el conocimiento.

Y un nuevo tipo de sociedad precisa de un nuevo tipo de trabajadores, los trabajadores del conocimiento, modelo en el que como veremos, los profesionales de la salud encajamos perfectamente.


La brecha digital

El hecho de que la sociedad de la información sea un proceso global que afecta a todas las regiones del planeta, ha generado una nueva desigualdad social excluyendo a determinados sectores de la población.

Aunque el alcance de Internet y tecnologías digitales es cada vez mayor, aún persisten algunas barreras en forma de brechas digitales que impiden la integración de muchas personas en la sociedad del conocimiento, produciéndose exclusión digital. Podríamos distinguir tres tipos de brechas:

  • Brecha digital de acceso: es la más conocida y se refiere a la falta a infraestructuras básicas o Internet, aunque también puede hacer referencia al resto de TIC, como los teléfonos móviles y otros dispositivos.
  • Brecha digital de uso: se refiere a la falta de competencias digitales que impiden que utilicemos la tecnología de forma adecuada. A este tipo de brecha se encuentra muy relacionado el término ‘Alfabetización digital’.
  • Brecha digital de apropiación: se aplica a la falta de nuestro propio empoderamiento para el uso de la tecnología, es decir, la capacidad para apropiarnos de una herramienta y adaptarla a nuestro contexto de uso.


Nativos e inmigrantes digitales

En el año 2001 Marc Prensky propuso el término ‘nativo digital’ que se aplicaba a aquella primera generación de jóvenes que llegaba a la universidad tras haberse formado inmersos en las llamadas nuevas tecnologías. A su vez, definió el concepto de ‘inmigrante digital’ para aquellas personas que nacimos antes y nos hemos tenido que formar para adaptarnos a este nuevo contexto.

Todo ello supondría una brecha intergeneracional que estaría agravada por el hecho de que es la generación denominada inmigrante digital la que estaría formando a los nativos en el uso de las tecnologías.

Pero lo cierto es que la única ventaja que presentan los llamados nativos digitales es que al haber nacido rodeado de esta tecnología, no necesitan adaptación al medio (pero sí aprendizaje) y mantienen una actitud abierta frente al uso de estas herramientas.

 

De la web 1.0 a la web social

Internet arranca oficialmente en el año 1969, momento en que el Departamento de Defensa del Gobierno de Estados Unidos pone en marcha el proyecto ARPANET. Poco después el proyecto se desmilitariza, dando paso en el año 1991 al WWW (World Wide Web). Es a partir de 1994 cuando disponemos de la posibilidad de contratar un acceso a Internet, aunque la complejidad técnica del acceso y el coste del servicio hacían que solo estuviera al alcance de algunas empresas e instituciones.

Podemos hablar de esta etapa inicial como la de la web 1.0, con unas características muy concretas:

  • Las páginas web eran documentos estáticos.
  • Las personas que generaban y subían los documentos a la red (los llamados webmasters) tenían amplios conocimientos técnicos y conocían los lenguajes de programación web.
  • Los canales de información y comunicación estaban disociados.
  • La web estaba centrada en los contenidos.

Con el paso del tiempo Internet siguió evolucionando y poco a poco aparecieron nuevos servicios y herramientas que no incidían tanto en los contenidos, sino en cómo los usuarios se relacionaban con éstos y se comunicaban con otras personas, empezando a configurarse lo que hoy conocemos como la web 2.0 o web social.

Las características más importantes de esta web 2.0 son:

  • Las páginas web dejan de ser documentos estáticos y se convierten en lugares en torno a los cuales la gente interacciona, generándose debate, consulta y opinión
  • El abaratamiento de los costes y la simplificación de la tecnología convierte a cualquier persona en productor de la información. No son necesarios conocimientos técnicos avanzados para hacerlo. 
  • Los canales de información y comunicación convergen, de forma que la comunicación e interacción entre contenidos y usuarios es ahora posible.
  • La web se centra en las personas.


Las redes sociales

Las redes sociales están permitiendo un nivel de comunicación, participación e interacción como nunca antes habíamos visto, comportándose como auténticas tecnologías de acercamiento entre personas. Algo que se ve potenciado todavía más por el hecho de que cada vez usamos más las tecnologías móviles, lo que nos permite trasladar la participación a cualquier tiempo y lugar.


El blog y las blogosferas

El término ‘blog’ es un derivado del original ‘weblog’, el cual a su vez es la suma de las palabras ‘web’ (red) + ‘log’ (diario). Estas publicaciones surgen en Internet a modo publicaciones personales en línea, en las que la gente escribía sobre su vida personal y con un formato muy característico en el que las entradas o artículos son publicadas con una frecuencia relativa y se muestran en orden cronológico inverso.

El blog es por tanto una herramienta democratizadora, que otorga a cualquier persona con conexión a la red, la posibilidad de abrir un medio de comunicación en el que compartir su conocimiento con el resto del mundo.

Algunas de las características que han hecho del blog el formato más importante en la red son:

  • Fácil de crear. 
  • Fácil de gestionar. 
  • Bajo coste.
  • Soporte de varios formatos.
  • Periodicidad. 
  • Alta difusión. 
  • Interacción.
  • Fidelización. 
  • Diversidad.

 

Las blogosferas: Del mismo modo que las personas solemos agruparnos en función de intereses comunes y creamos comunidades y redes sociales (presenciales y digitales), los blogs, o más bien los blogueros, también tienden a relacionarse entre sí en función de su temática, constituyendo pequeños universos o ‘blogosferas’.


La siguiente re-evolución de Internet

Para finalizar, hablamos de que la próxima evolución de la web hacer referencia a la llamada web semántica, la cual incluye una serie de tecnologías que etiquetan e introducen descripciones de los recursos web, permitiendo clasificar la gran cantidad de información que se genera en Internet y facilitando la gestión y la investigación a partir de los datos. Consiste por tanto en hacer entendible la web a los ojos de otras tecnologías, para conseguir una organización más eficaz de la información.

Y de la confluencia de la web social y la web semántica surge como resultado la web 3.0, haciendo que las conversaciones que se generan en redes sociales podrán ser entendidas, codificadas y ‘razonadas’ por la web semántica, permitiendo a los buscadores por ejemplo filtrar la información que puede ser más relevante para cada persona en función de sus necesidades.

 

eSalud

“La eSalud es un campo emergente en la intersección de la informática médica, la salud pública y los negocios, referido a los servicios sanitarios y la información transmitida o mejorada a través de Internet y las tecnologías relacionadas. En un sentido más amplio, el término representa no sólo un desarrollo técnico, sino también un estado mental, una forma de pensar, una actitud, y un compromiso con un pensamiento conectado, global, para mejorar la sanidad local, regional y globalmente a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Y por otro lado, realiza una propuesta para que la ‘e’ del término eSalud, no solo se refiera a la parte electrónica, sino que implique a otros 10 términos que son:

  • Efficiency – Eficiencia.
  • Enhancing quality of care – Mejora de la calidad del cuidado.
  • Evidence based – Basada en la evidencia.
  • Empowerment of consumers and patients – Empoderamiento de consumidores y pacientes.
  • Encouragement – Estimulante.
  • Education through online sources – Educación a través de fuentes digitales.
  • Enabling information exchange – Permitir el intercambio de información.
  • Extending the scope – Ampliar el foco.
  • Ethics – Ética.
  • Equity – Equidad.

Partiendo de que el término eSalud es un término que engloba y se relaciona con muchos otros, veamos a continuación cuáles son los que derivan de él:

  • Salud 2.0.
  • mSalud, salud móvil o mHealth (del inglés mobile health). 
  • Telesalud y teleeducación. 
  • Redes sociales, Comunidades virtuales y Tecnologías de acercamiento en Salud.
  • E-pacientes y e-profesionales. 

 

Presente y futuro de las tecnologías aplicadas a la salud

El futuro de estas tecnologías y su aplicación en el campo de la salud se presenta muy prometedor y nos encontramos al principio de lo que va a ser una era de continuos desarrollos tecnológicos.

Lo cierto es que aunque hablemos de estas tecnologías aplicadas a la salud en clave de futuro, algunas de ellas ya forman parte de nuestro presente y están empezando a demostrar todo su potencial. Algunas de ellas son:

  • Apps o aplicaciones móviles.
  • Gamificación.
  • Big data en salud. 
  • El Yo-cuantificado y la tecnología vestible o wearable. 
  • El Internet de las cosas. 

 

¿Cómo surge el ePaciente?

El ePaciente nace de la confluencia de dos factores: por un lado, de aquellas personas ‘empoderadas’, traducción del inglés empowerment. Es decir, personas que tienen la capacidad y la convicción de tomar un papel activo y ser responsables en la toma de decisiones de todo aquello que concierne a su salud; y que además tienen la capacidad de utilizar y poner a su disposición las herramientas digitales que les pueden ayudar en este objetivo.


Tipos de ePacientes

No existe un límite claro que defina lo que es un e-paciente y lo que no, sino que podríamos hablar de una escala o clasificación en función del uso que hacen de las tecnologías, ya que tanto los grados de alfabetización digital como los de empoderamiento son variables en cada persona.

Podríamos describir 3 tipos de ePacientes conforme al uso que hacen de Internet:

  • Buen estado de salud (60%).
  • Recientemente diagnosticados (5%).
  • Crónicos y sus cuidadores (35%).

La participación de los pacientes en la web 2.0

De igual forma que hacemos como ciudadanos, la utilización que hacen los pacientes de Internet y tecnologías en salud es muy diversa, tanto en variabilidad como en intensidad y podemos encontrar desde pacientes que realizan búsquedas sobre sus síntomas en Google antes de acudir a la consulta, hasta otros que participan activamente en comunidades virtuales, generan contenidos propios y apoyan a otros enfermos.

Veamos cuáles son los usos más habituales que están haciendo los pacientes en estos entornos:

  • Búsqueda de información. 
  • Participación y uso de las redes sociales.
  • Foros y comunidades de pacientes.
  • Redes y espacios informales.


Generación de contenidos en salud

Por último, no debemos olvidar que del mismo modo que los usuarios de Internet hemos pasado de ser simples consumidores de información, a ser también productores (los llamados prosumidores), como pacientes también hacemos lo mismo.

 

Definiendo al eProfesional

Podríamos definir al eProfesional como aquel profesional que es consciente del cambio digital y utiliza todas las herramientas que tiene a su alcance en su trabajo y para desarrollarse profesionalmente, adquiriendo las competencias digitales necesarias para hacerlo de forma eficaz.

Esto supone que los profesionales tenemos que empezar a adquirir nuevas competencias que nos permitan adaptarnos de forma exitosa a este nuevo contexto. Estas incluyen:

  • Habilidades en el manejo de la información y los nuevos sistemas de comunicación
  • Competencias que nos permitan mejorar aprendizaje y a gestionar nuestro conocimiento
  • Competencias para potenciar nuestras habilidades a la hora de generar contenidos propios y trabajar con los pacientes.

Adquirir estas competencias digitales permitirá por tanto que nos transformemos en auténticos eProfesionales y que podamos realizar las siguientes tareas:

  • Búsqueda, filtrado y gestión de la información digital en salud.
  • Comunicación eficaz con profesionales y pacientes a través de mensajería, redes y sistemas de vídeo-conferencia.
  • Participación en espacios digitales, como puede ser una red social, foro de discusión, blogs, etc.
  • Edición y publicación de contenidos en formato digital.
  • Difusión eficaz de contenidos de salud en redes sociales.
  • Creación y edición de información en salud.
  • Uso adecuado de herramientas de investigación.
  • Creación y gestión eficaz de una identidad digital y manejo de la reputación online.
  • Uso de herramientas para la creación de contenidos de apoyo a la comunicación.
  • Uso de herramientas de gestión de historia clínica electrónica.
  • Aprendizaje en línea a través de plataformas e-learning.
  • Participación en grupos de trabajo y uso de herramientas de edición colaborativa.


Barreras en la adopción y uso de tecnologías

Se han definido una serie de barreras que impiden la adopción de estas tecnologías por parte de los profesionales de salud. A las ya consabidas brechas:

  • Brecha de acceso.
  • Brecha de utilización.
  • Brecha de apropiación.

Habría que añadir otros problemas que impiden la adopción de las tecnologías por los profesionales de la salud, como son:

  • La percepción de utilidad.
  • La tecnología en sí misma.
  • Las cargas de trabajo y asignación de recursos. 
  • El tratamiento de la información, la privacidad y la confidencialidad. 
  • La presencia o ausencia de agentes facilitadores. 


La identidad digital y reputación online

Los usos que hacemos hoy en día de Internet y nuevas tecnologías están cambiando a gran velocidad. Hasta hace relativamente poco tiempo nuestra realidad digital se limitaba al uso de Internet con fines informativos y quizás a la recepción y envío de correo electrónico. Mientras que en estos momentos, empieza a ser una realidad cada vez más compleja, ya que participamos en foros de debate, páginas web, suscripción a contenidos, intercambio en redes sociales, etc.

Nuestra identidad digital nace en el momento en que alguien incorpora información que haga alusión a nosotros y se va construyendo a lo largo del tiempo a través de nuestra participación directa o de las aportaciones de otras personas, lo significa que tanto las acciones como nuestras omisiones forman parte de nuestra identidad digital.

Otros conceptos empiezan también a cobrar importancia, de forma que la reputación sigue siendo uno de los activos intangibles más importantes para un profesional sanitario, pero ya no se reduce a la esfera presencial, sino que se construye en buena medida a partir de lo que sucede en el plano digital.

 

Los nuevos canales de información y comunicación

Las organizaciones están empezando a utilizar los nuevos canales digitales para impulsar distintas campañas de salud, en busca de una mejor información, que resulte en una mayor capacitación de los ciudadanos en lo que respecta a su salud y un mejor nivel de autocuidado.

Algunos hospitales y servicios de salud, están empezando a tener presencia en redes muy conocidas como Facebook, Twitter o YouTube, y también en otras como Instagram, Flickr o Pinterest. Y en ellas publican información sobre los servicios que ofrecen, contenidos de salud para ciudadanos, e incluso ocasiones son utilizadas como medio de comunicación directa con los ciudadanos.

Pero la comunicación digital no solo depende de lo que hagan las propias organizaciones, ya que en muchos casos son los propios profesionales los que realizan esas tareas de información y difusión de contenidos. Con el objetivo de coordinar y unificar la comunicación, algunas instituciones han elaborado una serie de guías para formar a los profesionales y fomentar el uso de Internet y redes sociales en la comunicación de sus proyectos.


La eSalud al servicio de los ciudadanos

Durante los últimos años están surgiendo multitud de proyectos que buscan acercar los servicios de salud a los ciudadanos, bien como hemos mencionado a través de estrategias de información y comunicación, o bien mediante el uso de herramientas para monitorizar al paciente de forma remota, acercar a pacientes y profesionales, o mejorar el acceso al sistema de salud.

El ejemplo más habitual y que ya incorporan prácticamente la totalidad de servicios de salud de nuestro entorno, es el de la difusión de información y servicios a través de sitios web, de utilidad para pacientes, pero también a profesionales.

Otro servicio muy extendido es el de petición y gestión de cita a través de sus páginas web, centralitas automatizadas telefónicas y más recientemente, aplicaciones móviles.

En proceso de implantación se encuentra la receta electrónica, permitirá el acceso a las órdenes de prescripción de medicamentos desde todos los puntos de dispensación y donde el paciente podrá recoger sus medicamentos en cualquier farmacia.

Otro de los servicios que se está desplegando en muchos países es el de la historia clínica electrónica.

Los servicios de telesalud, se constituyen cada vez más como un excelente recurso para acercar los servicios sanitarios a la población.

La monitorización de personas con enfermedades crónicas es otra de las utilidades que tiene la salud móvil y que más desarrollo está sufriendo en los últimos años, ya que permiten el seguimiento y control del paciente en el propio domicilio y la detección temprana de complicaciones. 

Y cada vez se están extendiendo más lo programas de paciente activo y escuelas de pacientes, que persiguen objetivos relacionados con el fomento del autocuidado, la corresponsabilidad y la búsqueda de autonomía.


La gestión del conocimiento: hacia organizaciones que aprenden

Por último, tenemos que hablar de que en estos momentos el concepto ‘sociedad de la información’ está siendo superado por el de ‘sociedad del conocimiento’, y en ella los profesionales de la salud nos convertimos en auténticos trabajadores del conocimiento, utilizando la información que tenemos a nuestro alcance para aprender y mejorar en nuestro trabajo. Y por ese motivo, la gestión eficaz de nuestro propio conocimiento se convierte en una competencia esencial.

Además, algunas organizaciones se están dando cuenta del valor del conocimiento como materia prima y empiezan a desarrollar estrategias para gestionarlo y utilizarlo como motor de innovación y ventaja competitiva frente a otras empresas, convirtiéndose en lo que llamamos ‘Organizaciones que aprenden’, en las que los profesionales no pueden dejar de aprender, porque el aprendizaje forma parte del lo cotidiano.

Una adecuada gestión del conocimiento en las organizaciones de salud dará como resultado profesionales más formados y motivados, lo que redundará en una mejor atención a los pacientes.

 

Humanismo en salud y tecnologías de acercamiento

Frecuentemente cuando hablamos de términos como humanismo y tecnología, estos son percibidos como antagónicos o difíciles de conjugar. Un hecho que pone de manifiesto la sensación general de que la tecnología ha sido una de las causas que han propiciado un desenfoque de la atención centrada en la persona, menos humana y en favor de la tecnología.

Los ciudadanos por su parte desean lo mejor de ambos mundos y piden al sistema sanitario un trato que reúna el mejor humanismo apoyado por la mejor tecnología disponible.

Y en ese sentido, la tecnología no tiene por qué ser negativa en sí misma, sino que dependerá del contexto y utilización que hagamos de ella. No deberíamos hablar por lo tanto de tecnologías, sino del uso de tecnologías. 

Lo cierto es que el humanismo también ha evolucionado hacia un humanismo digital, en el que también se está redefiniendo el papel que juegan las llamadas nuevas tecnologías en la salud, sobre todo aquellas que están más centradas en la parte social y a las que vamos a denominar Tecnologías de Acercamiento.

Tecnologías centradas en las personas capaces de generar contextos humanizados que incidan en la sociabilidad, como factor determinante para establecer vínculos entre ciudadanos, profesionales e instituciones.


Espacios de participación en salud

Internet se está convirtiendo en una de las principales fuentes de información en salud a la que acuden los ciudadanos en busca de respuestas.

Los foros de soporte y las comunidades digitales de pacientes son también sitios en los que busca información, pero además sirven para aspectos como el soporte emocional y la búsqueda del apoyo de otros pacientes.

La aparición de estos espacios están propiciando además cambios en los programas de educación para la salud, pasando de un modelo clásico en que el conocimiento únicamente se transmitía de forma vertical, desde un profesional experto hasta el paciente o ciudadano, hacia nuevos modelos horizontales, en los que ambas partes tienen algo que aportar.

Los Foros de debate. Son espacios de participación, generalmente abiertos, en los que se generan discusiones organizadas por temas, y en los que cualquier usuario puede aportar su opinión. En ellos fluye la información de una manera más o menos organizada y aunque son espacios generalmente de carácter informal. Existen también foros de participación en salud, específicamente creados con esta finalidad, en los que incluso participan profesionales de salud y que están moderados y orientados a unos objetivos concretos. 

Redes sociales generalistas. Redes como Facebook, Twitter, Google+ o incluso YouTube, consideradas de tipo generalista, son también utilizadas con éxito como forma de generar comunidades en el ámbito de la salud, dado su gran alcance y penetración entre los usuarios.

Comunidades de pacientes. Este tipo de espacios no tienen el mismo alcance que las llamadas redes generalistas, pero lo compensan con un mejor aprovechamiento y aporte de valor, ya que los usuarios que en ellas participan se sienten más identificados por el objetivo común de participación en torno a un tema de salud.

Redes sociales informales. Y por último, no podemos obviar otro tipo de espacios de carácter informal que también aglutinan gran parte de la conversación en salud. Entornos que no fueron creados en principio como comunidades de salud, pero que han sido transformadas en microcomunidades gracias al carácter social que ha aportado la web 2.0. Es por ejemplo el caso de algunos blogs de pacientes, profesionales e instituciones.


La experiencia de salud digital del paciente

Uno de los aspectos que más se están introduciendo últimamente en las instituciones sanitarias como forma de mejorar la calidad de atención al paciente, son los llamados mapas de procesos o viajes de experiencia del paciente (patient journey), que consisten en examinar cómo es el camino del paciente durante todo el proceso asistencial, con el objetivo de detectar problemas e identificar posibilidades de mejora a través de las que poder rediseñar servicios o crear otros nuevos.

La incorporación de lo digital a la salud presenta sin duda una oportunidad para mejorar este camino de experiencia del paciente. porque gracias a la tecnología somos capaces de actuar a lo largo de todo el proceso de una forma más eficaz.

La telesalud es un término que engloba otros más específicos y que habitualmente se han utilizado de forma genérica, como es el caso de la Telemedicina y otros asociados, como la teleenfermería.

Es decir, hablamos de la asistencia que se produce en un contexto sanitario y que está mediada por distancia física. Y si tuviéramos que resumirlo mucho, diríamos que es ‘salud a distancia’.

Las utilidades derivadas de estos términos son muy variadas e incluyen por ejemplo:

  • Telediagnóstico.
  • Teleconsulta.
  • Telemonitorización.
  • Teleasistencia.
  • Telecirugía.
  • Servicios relacionados con la transmisión de información y datos clínicos.
  • Información a usuarios, a través de buscadores, portales de información o comunicación a través de herramientas digitales.
  • Teleformación de profesionales sanitarios a través de plataformas e-learning o el uso de herramientas de trabajo colaborativo, simulación, etc.
  • Teleeducación de pacientes a través de herramientas digitales.


Dispositivos Wearables

Y por último abordaremos la tecnología wearable o vestible, integrada por todos aquellos dispositivos que llevamos con nosotros y que se están empezando a incluir incluso en la propia ropa, y que permiten recoger información de nuestra actividad física o parámetros y constantes vitales, lo que a su vez posibilita la cuantificación de nuestros hábitos (actividad física, sueño, alimentación) y mejorará servicios como la telemonitorización remota.