1. INTRODUCCIÓN A LA TELESALUD
La telesalud es un término que engloba otros más específicos y que habitualmente se han utilizado de forma genérica, como es el caso de la telemedicina y otros también asociados, como la teleenfermería, telepsicología, etc. Incluso hasta hace algunos años, el término telemedicina se usaba indistintamente con el de e-Salud. Pero el avance tecnológico y el desarrollo de los distintos servicios, ha ido delimitando cada una de las áreas que incluyen estos conceptos.
Son por tanto muchas las definiciones y matices que hacen referencia a estos términos, pero en este caso hablamos de que todos incluyen el prefijo "tele", palabra que significa "a distancia" y que representa muy bien de lo que estamos hablando cuando decimos telesalud, telemedicina, teleenfermería, telepsicología, etc. Es decir, hablamos de la asistencia que se produce en un contexto sanitario y que está mediada por distancia física. Y si tuviéramos que resumirlo mucho, diríamos que simplemente es salud a distancia.
Para la OMS, la telemedicina es la forma de «Aportar servicios de salud, donde la distancia es un factor crítico, por cualquier profesional de la salud, usando las nuevas tecnologías de la comunicación para el intercambio válido de información en el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de enfermedades o lesiones, investigación y evaluación, y educación continuada de los proveedores de salud, todo con el interés de mejorar la salud de los individuos y sus comunidades»
Y como vamos a ver, las utilidades derivadas de estos términos son muy variadas.
2. MODALIDADES Y SERVICIOS DE TELESALUD
Existen diferentes modalidades y herramientas a la hora de hacer telesalud y conectar a profesionales y pacientes:
- Sincrónicas
- Asincrónicas
- Monitorización remota
Un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de aplicar una modalidad o herramienta de teleconsulta es la idoneidad de los pacientes a recibir este tipo de servicios. Para ello, algunas sociedades científicas han publicado guías de ayuda a los profesionales a la selección de pacientes candidatos a la asistencia en teleconsulta.
Los servicios de teleconsulta y telediagnóstico se basan en la transmisión de información e imágenes a través de redes de comunicación, y se están utilizando cada vez más por distintas especialidades médicas y profesionales de salud. Estas incluyen, por ejemplo:
- Teleradiología
- Teledermatología
- Telecardiología
- Teleoftalmología
- Telepsiquiatría, telepsicología
- Teleenfermería
La telesalud se está utilizando con éxito con finalidades muy diversas y se está convirtiendo en una excelente herramienta sobre todo en países que disponen de pocos recursos y en los que el acceso al sistema de salud es muy limitado. Esto se está favoreciendo enormemente gracias a la inversión que se está haciendo en la implementación de sistemas de banda ancha o la gran penetración que están teniendo las tecnologías móviles, que llegan incluso a las zonas más desfavorecidas de países en vías de desarrollo. De esta forma, se están utilizando estos servicios para labores de diagnóstico y apoyo al tratamiento, control del embarazo y salud materno-infantil, manejo de enfermedades y brotes epidémicos, recopilación de datos a nivel remoto y la capacitación de aquellos profesionales de salud que trabajan en contacto directo con las comunidades más dispersas.
La telemonitorización permite conocer y realizar un seguimiento a distancia de la situación de un paciente y de sus parámetros vitales, lo que posibilita una asistencia y la aplicación de cuidados de salud a los pacientes en su propio entorno habitual. Estos servicios posibilitan ofrecer un apoyo a la atención de determinados grupos de pacientes que tienen necesidades especiales como, por ejemplo, en procesos crónicos, cuidados paliativos, medicina de urgencias, etc.
Los sistemas suelen ser interactivos e incluyen sistemas de alarma que ponen en marcha procedimientos de comunicación con centrales de asistencia en caso de urgencia, desde los cuales distintos profesionales pueden solicitar información, consultar el historial clínico del paciente y ofrecer consejos y orientaciones de forma remota.
La tecnología actual permite además a los usuarios pedir ayuda en una situación de emergencia, activándose servicios de asistencia a domicilio o la puesta en marcha de un procedimiento de urgencia.
La telecirugía se refiere al apoyo a los servicios de cirugía a través de tecnologías que permiten hacerlo a distancia.
Y aunque la asistencia robótica confiere al cirujano de un aumento en la destreza mínimamente invasiva, todavía se está cuestionando si este tipo de cirugía se traduce en beneficios significativos para el paciente.
La telecirugía asistida se trata por tanto de una tecnología que en el futuro tendrá un amplio desarrollo, aunque en la actualidad aún no está madura. No así, la cirugía asistida y tutorizada, que sí está suponiendo una mejora en el tratamiento de los pacientes.
La tecnología wearable o vestible está integrada por todos aquellos dispositivos que llevamos con nosotros y que se están empezando a incluir incluso en la propia ropa, y que permiten recoger información de nuestra actividad física o parámetros y constantes vitales. De esta forma, la tecnología wearable se está empezando a implementar en la ropa y complementos que usamos habitualmente: pulseras, anillos, camisetas, gafas y relojes, etc., lo cual permite la cuantificación de nuestros hábitos (actividad física, sueño, alimentación) y posibilitará dentro de muy poco tiempo la telemonitorización remota.
3. LA VIDEOCONSULTA EN SALUD
La modalidad de telesalud más empleada es la videoconsulta que consiste en un encuentro vía online en el que se produce una interacción a tiempo real entre el paciente y el profesional sanitario a través de un sistema o plataforma de videollamadas que permite a los profesionales de la salud prestar atención sanitaria. A este respecto, las plataformas virtuales más empleadas en la actualidad para realizar videoconsultas son Zoom© y Skype©. El tema de las plataformas virtuales se abordará más adelante debido a la necesidad de que la plataforma empleada tenga unos niveles de seguridad adecuados para cumplir con la confidencialidad y la protección de datos del paciente.
En un primer momento, la videoconsulta se empleó para dar asistencia sanitaria a poblaciones rurales o de difícil acceso que estaban separadas geográficamente de los centros sanitarios y que no contaban con los mismos en sus entornos. Asimismo, se empezaron a emplear para atención de pacientes y víctimas en catástrofes sanitarias, desastres naturales y emergencias médicas. Progresivamente su uso se fue extendiendo al resto de poblaciones, atendiendo principalmente los siguientes motivos de consulta: hipertensión, diabetes, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cardiopatía isquémica, asma y pacientes mayores. Por lo tanto, la videoconsulta se ha empleado en mayor medida en pacientes con enfermedades crónicas y en consultas de Atención Primaria.
Dentro de las profesionales sanitarias donde se ha implementado la videoconsulta destacan distintas especialidades de la Medicina (como por ejemplo la dermatología, oncología, alergología, paliativos, etc.), la Enfermería (principalmente para el seguimiento de pacientes crónicos y postquirúrgicos), la Psicología, la Logopedia, Fisioterapia y Terapia Ocupacional.
Sin embargo, no todos los pacientes pueden ser tratados mediante esta modalidad de atención sanitaria debido a que no todos pueden acceder o manejar esta tecnología, a la severidad o gravedad del problema de salud o la necesidad de que se les apliquen procedimientos o técnicas médicas.
Tras extenderse el uso de la videoconsulta, se ha demostrado que tanto la satisfacción de los pacientes como de los profesionales sanitarios es similar a la obtenida en las consultas tradicionales de forma presencial y que mejoran el acceso a los servicios sanitarios. Además, diversos estudios han demostrado que el coste-utilidad y el coste-efectividad de las videoconsultas reduce los gastos sanitarios para el sistema de salud.
4. ESTÁNDARES DE CALIDAD
La videoconsulta ha sido conveniente y bien recibida tanto por los pacientes como por los profesionales, tal como lo demuestran multitud de estudios de investigación, donde la pandemia ha supuesto un auténtico boom en este campo. De la misma forma, la adopción generalizada de plataformas de video en todos los sectores sociales vislumbra un futuro asistencial conectado a este tipo de consultas.
Como ya se ha mencionado, los beneficios para el sistema sanitario son claros convirtiendo a la videoconsulta en una alternativa aceptada, factible, que ahorra tiempo y costes a las consultas tradicionales.
Teniendo en cuenta esta realidad, la calidad de la asistencia sanitaria es un aspecto que los sistemas de salud deben de garantizar a los usuarios. Por ello, es imprescindible si se va a proceder a implantar un servicio basándose en las nuevas necesidades del sistema y del ciudadano, como puede ser la asistencia por videoconsulta, ofrecer una atención de calidad, segura y con profesionales cualificados.
De esta forma, es necesario que se asegure una atención de calidad donde se cubran las garantías para pacientes, usuarios y profesionales. Siguiendo los principios del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, con el fin de fomentar la equidad y la excelencia clínica, se necesita reconocer las limitaciones que tiene esta atención y, en particular, quiénes pueden ser incluidos por ser una asistencia adecuada y quiénes no, para establecer la población diana. En el mismo camino, es necesario elaborar protocolos y realizar evaluaciones de esta atención, con el fin de impulsar la mejor evidencia disponible. Por último, no podemos obviar la necesidad de cohesionar los diferentes recursos disponibles donde las distintas modalidades de atención no son excluyentes (es posible que la videoconsulta para algunas cuestiones se emplee como una forma de triage).
En un primer momento, el imaginario nos lleva a pensar en la calidad de la atención ligado a que la conexión sea adecuada, es decir, se tiende a pensar en que la tecnología de telecomunicaciones sea apropiada para brindar consultas de video con buena calidad de imagen y audio donde no existan interrupciones. Y efectivamente esto es necesario y preocupa a profesionales y pacientes, pero no es lo único que hay que tener en cuenta. Es preciso abarcar otros estándares y con un estudio pormenorizado de los mismos, determinar las indicaciones o requisitos necesarios para programar una videoconsulta asegurando la calidad.
5. ASPECTOS ÉTICOS Y LEGALES EN LA VIDEOCONSULTA
Existen diferentes preocupaciones respecto al empleo de la videoconsulta que se relacionan con tres grandes áreas:
- Aspectos técnicos y logísticos
- Aspectos éticos y legales
- Aspectos relacionados con la interacción humana
