1. INTRODUCCIÓN
El auge sin precedentes de la información biomédica publicada diariamente ha superado la capacidad de gestión de los profesionales del conocimiento que siguen utilizando herramientas tradicionales. Aunque este crecimiento exponencial es prueba del progreso científico, también presenta retos considerables en la identificación y selección de información relevante y de calidad para decisiones clínicas. Esto ha provocado un cambio de paradigma en multitud de dimensiones, incluida la de la atención sanitaria.
Mientras que la denominada sociedad de la información se centraba en el volumen de datos circulando por las redes, la emergente sociedad del conocimiento se enfoca en nuestra habilidad para adquirir, procesar y gestionar esa información, extrayendo valor que potencie una labor más eficiente.
Por tanto, es lógico pensar que en una era donde la mayoría de la información global está digitalizada y accesible en línea, el desafío ya no es el acceso o la adquisición de más información, sino en desarrollar estrategias, tecnologías y métodos para gestionarlos eficientemente. Esto nos permite evitar la "infoxicación" y transformar la información y datos en conocimiento aplicable, que es una de nuestras metas principales como profesionales del conocimiento.
En resumen, como profesionales del conocimiento, el colectivo sanitario debe capitalizar esta abundancia de información para enriquecer su labor asistencial, educativa e investigadora. Sin embargo, se nos presenta el desafío de navegar por el infinito universo digital que es internet y ser eficientes extrayendo y gestionando información acorde a nuestras necesidades.
En este tema se presenta un resumen y clasificación de las diversas fuentes de información científico-sanitaria disponibles online, destacando sus características fundamentales.
2. CALIDAD DE LAS FUENTES DE INFORMACIÓN CIENTÍFICA
La información que necesitamos los profesionales sanitarios es de carácter científico, definiéndose como el conjunto de registros o resultados de la ciencia, del conocimiento basado en el método científico, almacenados y dados a conocer en cualquier soporte. Es un segmento reducido de todo lo que circula por Internet y necesitamos reconocer e identificarlo frente a otros géneros de información o contenido, lo que no siempre es evidente a primera vista.
El hecho de que necesitemos información de manera ágil no es excusa para acudir a buscadores genéricos o a no utilizar filtros de calidad a la hora de buscar en Internet.
Si bien no tiene ningún sentido sentarnos a realizar una búsqueda bibliográfica exhaustiva cada vez que tenemos una duda clínica, tampoco lo tiene buscar a la ligera en Internet y conformarnos con cualquiera de los primeros resultados arrojados por el buscador utilizado (probablemente Google). Debemos imprimir profesionalidad a nuestra manera de buscar respuestas a nuestras preguntas respecto a los cuidados profesionales.
La introducción de las TIC en el mundo de la documentación ha provocado la aparición de nuevos tipos de fuentes de información o la transformación de otras ya existentes. El carácter híbrido y cambiante de las fuentes digitales nos obliga a que asumamos que la tipología de las fuentes a veces puede no estar clara.
Aun así, hay que tener claro que las fuentes de información son todos aquellos recursos y herramientas de los que disponemos para buscar, localizar e identificar la información tanto general como especializada, independientemente del soporte en el que estén.
3. ¿CÓMO DISTINGUIR Y FILTRAR CONTENIDO SANITARIO ONLINE DE CALIDAD?
Una vez planteada la pregunta de una forma correcta, tenemos que buscar la respuesta en bases de datos y fuentes de información que cumplan con unos mínimos criterios de calidad, fiabilidad y validez científica.
Una de las herramientas más usadas para identificar fuentes de información fiables y de calidad en internet son los “CRAAP” (Currency-Relevance-Authority-Accuracy-Purpose), una herramienta creada por la Meriam Library de la universidad de California (enlace a la herramienta original).
Los criterios CRAAP son 14 preguntas que debemos hacernos para probar la validez de una fuente de información que queramos incorporar a nuestro Entorno Personal de Aprendizaje, y que debemos tener en cuenta a la hora de realizar búsquedas de salud.
Cada categoría puntúa de 1 a 10 (máximo 50), siendo una puntuación menor a 30 inaceptable desde el punto de vista de la calidad de la información.
4. FUENTES DE INFORMACIÓN CIENTÍFICO-SANITARIA MÁS RELEVANTES
Como hemos comentado anteriormente, uno de los retos más importantes hoy en día para los profesionales del conocimiento no es encontrar información, sino saber seleccionar las más relevantes y las de mayor calidad.
En este tema presentamos 3 clasificaciones diferentes de fuentes de información científico-sanitaria.
4.1. Clasificación clásica
Según el nivel de información que aporta la fuente (primaria, secundaria y terciaria).
4.2. Clasificación práctica (Haynes 6s)
Enfocada a la búsqueda científica y a la pregunta de investigación.
4.3. Clasificación docente
A nivel informal y con un objetivo meramente docente, hemos clasificado las diferentes fuentes de información científico-sanitaria en 3 tipos:
A. Fuentes de información activa
B. Fuentes de información sanitaria de la Web 2.0 y redes sociales académicas
C. Fuentes de información basadas en IA: ChatGPT y otras herramientas basadas en modelos de lenguaje.
