Tema 2. Identidad, reputación e influencia digital sanitaria.


5. CONSTRUYENDO TU IDENTIDAD DIGITAL

Cuando hablamos de construcción de identidad digital y reputación profesional, aparecen asociados otros conceptos, tales como: marketing, branding y marca personal. 

El branding sería todo el proceso de análisis y descubrimiento de aquello en lo que aportamos valor, el marketing lo constituirían todas las acciones empleadas para darnos a conocer, y finalmente el resultado de todo el proceso sería el establecimiento de nuestra marca personal.  

Esto trasladado al ámbito de un profesional de salud, significa que tanto otros profesionales como pacientes, podrán encontrarnos en Internet de forma más sencilla y sabrán cuál es el campo en el que somos expertos o nos conocerán por lo que nosotros queremos mostrar, lo que supondrá una mayor (o mejor) visibilidad profesional y más oportunidades de que otras personas puedan contactar con nosotros y entrar a formar parte de nuestra red. 

Lo cual no quiere decir que obligatoriamente tengamos por optar por una visibilidad o exposición alta, sino que tendremos en nuestras manos la capacidad de elegir cómo queremos mostrarnos al mundo. 

En este sentido, cada vez están más interrelacionados los conceptos ‘identidad’ y ‘reputación digital’, por que si al primero le añadimos un proceso de construcción y comunicación, tendremos como resultado un aumento en nuestra reputación profesional. 

Construir una identidad digital sólida va más allá de crearse un perfil en redes sociales, y requiere la suma de una serie de conocimientos y actitudes, a lo que habrá que añadir un pequeño esfuerzo a lo largo del tiempo, en un proceso de mejora continua. 

La construcción de nuestra identidad digital, será por lo tanto un proceso activo de incorporación de contenidos en distintos formatos (textos, imágenes, vídeos, etc.) y de participación en red, con otros profesionales y contactos, por lo que va a requerir de nosotros una actitud abierta, participativa y activa en redes sociales, que es básicamente la esencia del llamado 2.0 o web social. Todo lo cual irá inevitablemente asociado a la adquisición simultánea de nuevas habilidades y competencias tecnológicas. 

De esta forma, para el proceso de construcción de nuestra identidad digital tendremos que ir añadiendo distintos ladrillos. Los primeros serán los más importantes y como en cualquier tipo de construcción, serán los cimientos que sustentarán al resto. Y una vez hayamos asentado la base, será el momento de seguir aportando el resto de acciones, las cuales irán orientadas no solo a apuntalar la identidad digital, sino también a ganar en visibilidad y autoridad en función de los objetivos que nos hayamos marcado. 

5.1. ANALIZANDO NUESTRA PRESENCIA Y ESTABLECIENDO OBJETIVOS

Partiremos de la premisa de que toda actividad que generemos en Internet va a contribuir a la construcción de nuestra identidad digital, por lo que sus efectos serán positivos o negativos. 

Pero no olvidemos que nuestra identidad digital también tiene otros arquitectos, que potencialmente lo constituyen el resto de millones de personas que circulan por la red, y junto a ellos tendremos que trabajar para obtener la visibilidad que buscamos. 

Así que antes de analizar nuestra presencia digital tendremos que plantearnos cuál es nuestro objetivo profesional y qué queremos mostrar en Internet (nivel de visibilidad), porque de ello dependerán las siguientes acciones. 

Si por ejemplo queremos ofrecer una imagen profesional que nos permita conectar con otros profesionales, deberíamos hacer hincapié en definir los campos en los que somos expertos y las redes sociales en las que queremos compartir información. Pero si nuestro enfoque es el de conectar con los pacientes, por ejemplo de nuestra consulta, entonces deberemos enfocarnos en mostrar qué valor les podemos aportar como profesionales. 

Una vez definidos estos objetivos, será el momento de hacer una búsqueda sobre nosotros mismos y analizar nuestra presencia digital. 

5.2. ESTABLECIENDO LA IDENTIDAD DIGITAL

En el momento de empezar a establecer nuestra identidad digital profesional, es conveniente plantearse las siguientes cuestiones: 

  • Nombre e imagen: si nuestro nombre y apellidos son poco comunes, será más fácil establecer nuestra identidad digital, ya que no habrá competencia a la hora de que otros nos busquen. Pero si éste es más común y coincide con el de otras personas que ya tengan una identidad digital fuerte, entonces tendremos mucho más complicado aparecer en las primeras posiciones de buscadores. En este caso podríamos intentar asociar nuestro nombre al de nuestra profesión o al del proyecto en el que trabajemos. 

Otro aspecto importante es el de las fotografías que asociemos a nuestras cuentas de redes sociales, ya que se mostrarán de forma destacada en los resultados. Por ello es recomendable utilizar fotos de buena calidad y que reflejen la imagen que queremos transmitir. 

  • Correo electrónico: hoy en día tener una cuenta de correo electrónico es fundamental, tanto para usar como forma de contacto en algunas redes sociales, como para ofrecer a otras personas. Es preferible utilizar cuentas de correo con nuestro nombre y apellidos que otras que incluyan apodos. 
  • Redes sociales:  son el otro gran pilar de nuestra identidad digital y en un momento como este en el que todo se configura en torno a la red social, las conversaciones en red ayudan a conformar nuestra presencia y repercuten de forma directa en la reputación profesional. 

Tanto pacientes como profesionales están usando las redes para comunicarse entre ellos, aportar y recibir información y como medio de difusión de sus actividades, por lo que son un buen lugar para mostrarnos y utilizarlas como herramientas que nos pueden ayudar a alcanzar nuestras metas. 

Pero tener una identidad digital fuerte no consiste en estar presente en todas las redes sociales ni mucho menos, sino en aquellas que nos permitan definir la visibilidad que queremos tener y en también en las que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos profesionales. 

LinkedIN: es la red profesional por excelencia, en la que todo profesional que desee tener una identidad digital sólida debería estar. Si ya disponemos de un perfil en esta red es muy posible que aparezca entre los primeros resultados de los buscadores. 

En caso contrario, es recomendable crear uno. Con él no solo mejoraremos nuestra identidad digital, sino también la reputación y podremos además contactar con otros profesionales de nuestro sector o utilizarlo para buscar empleo. La principal diferencia de LinkedIn con respecto a otras redes sociales, es que aquí el contenido lo crea el usuario, que elige cómo mostrarse a los demás. 

About.me: es otra de las redes que más terreno están ganando durante los últimos años. A diferencia de LinkedIn, no es un espacio en el que colgar todos nuestros logros académicos, trabajos y méritos, sino que es más bien el equivalente digital a la tarjeta de visita tradicional. 

En ella básicamente subiremos una foto llamativa y un resumen muy bien seleccionado de lo que somos y a lo que nos dedicamos, enlazando además todas nuestras redes sociales y aquello proyectos que consideremos más importantes. 

Finalmente tendremos bajo una dirección del tipo about.me/tunombre, toda una página de presentación personal, la cual podremos difundir para que otras personas nos conozcan. 

Facebook: es la red social más utilizada y permite establecer contacto con otras personas de la red y segmentar las publicaciones hacia uno o varios contactos, a través de listas. Si bien su uso más habitual es de tipo personal, cada vez más pacientes y profesionales la están utilizando para compartir y conversar sobre salud. 

Resulta una herramienta muy potente de conexión con otras personas, ideal para intercambiar opiniones o compartir contenidos de cualquier tipo, pero tiene sus riesgos, por lo que es más que recomendable dedicar un tiempo a explorar bien la herramienta y a configurar muy bien las opciones de seguridad en el perfil y las listas con las que compartiremos nuestros contenidos. 

Twitter: es para muchos profesionales la mejor red para generar conexiones con otros profesionales y conversar sobre cualquier tema, gracias a la inmediatez y las posibilidades que ofrece. 

5.3. GANANDO VISIBILIDAD Y FORTALECIENDO NUESTRA IDENTIDAD DIGITAL

Una vez que tengamos una identidad digital establecida y conforme vayamos aportando nuestros propios contenidos y conversando en redes sociales con otras personas, nuestra identidad digital resultará reforzada y de forma paralela iremos alcanzando una mayor visibilidad 

La visibilidad es un concepto cuantitativo, que se refiere a las veces que aparecemos en Internet y en qué medios lo hacemos. Algo que podemos monitorizar y medir. Pero como vamos a ver, alcanzar esta visibilidad es algo cada vez más complicado en un mundo digital en el que cada vez hay más actores, redes, perfiles, contenidos y personas participando. 

La reputación por otro lado, es un término cualitativo y subjetivo, más difícil de medir ya que es algo que es externo a nosotros y representa lo que los demás opinan de nosotros como profesionales. 

Atesorar una alta visibilidad no es sinónimo de gran reputación y por el contrario, tener buena reputación no significa que seas visible en la red. 

Veamos para finalizar cuáles son las acciones que nos permitirán reforzar nuestra presencia digital y mejorar nuestra reputación profesional. 

Producción de contenidos: como hemos dicho anteriormente, todo aquello que volcamos en la red empezará a formar parte de nuestra identidad, visibilidad y reputación profesional. Eso quiere decir está en nuestro poder la llave seguir construyendo y fortaleciendo nuestra presencia digital hasta dónde nosotros queramos.

Internet al fin y al cabo no es más que una gran maraña de conversaciones. Y lo verdaderamente grande del momento en el que vivimos es que aunque parezca que todo se magnifica y que cualquier persona puede aprovechar la sensación de anonimato para hablar mal de nosotros, lo cierto es que tenemos más que nunca la oportunidad de construir nuestra propia marca personal y enterrar las opiniones negativas por debajo de todo lo positivo que construyamos encima. 

Por eso nuestra tarea a partir del momento en que hemos establecido una identidad digital será  de producir contenidos para definan nuestra posición, del mismo modo que podemos participar en la conversación en aquella parte de la red en la que podemos influir, para generar nuestra propia voz. 

Esta producción de contenidos podemos hacerla a través de distintos medios, aunque en Internet el formato más importante continúan siendo los sitios web y más concretamente el blog. 

Tener una página web es una de las medidas que mayor impacto pueden tener a la hora de establecer nuestra marca, ya que por un lado aparecerá con seguridad en los primeros resultados de Google, y además ofreceremos una visión mucho más profesional. 

Participación activa en redes sociales: si las redes son conversaciones y tanto pacientes como  profesionales estamos tejiendo nuestras propias redes, parece claro que deberíamos estar y participar en aquellas conversaciones en las que podamos aportar valor. 

Para ello podemos usar todas las redes que hemos tratado a lo largo del tema, pero también participar en comunidades específicas de pacientes, como es el caso de redpacientes.es, o personasque, por citar algunas de ellas. 

Filtrado, selección y difusión de contenidos: una excelente forma de aportar valor y de posicionarnos como expertos consiste en filtrar y compartir contenidos generados por otras personas que nos parezcan relevantes en nuestro ámbito. Para hacerlo disponemos de redes sociales como Twitter, ideal para mover todo tipo de conocimiento en salud entre nuestros seguidores, y otras como Facebook y LinkedIn, que permite compartir publicaciones a través de nuestro perfil y grupos en los que participemos. 

 

Herramienta de curación de contenidos Scoop.it

 

Y por último existen herramientas como Pinterest y Scoop.it en las que podemos crear nuestros propios paneles temáticos y colgar en ellos los contenidos que consideremos relevantes. 

Participación en directorios de salud 

Los distintos directorios profesionales que existen en la red, son espacios muy bien posicionadas por los buscadores y a los que acuden los pacientes cuando necesitan contratar nuestros. 

Existen varios directorios en los que nos podemos registrar, la mayoría de los cuales ofrecen servicios gratuitos y opciones avanzadas de suscripción bajo pago destinados a mejorar nuestra visibilidad. El más conocido y extendido es Doctoralia, aunque hay otros como Mas que médicos o incluso las páginas amarillas, que también tienen su versión digital. 

Además, algunos de ellos incluyen también la posibilidad de resolver dudas a los usuarios, de forma que haciéndolo mejoraríamos nuestra visibilidad y reputación.