TEMA 3. GESTIÓN AVANZADA DEL CORREO ELECTRÓNICO


1. INTRODUCCIÓN AL CORREO ELECTRÓNICO COMO CANAL DE COMUNICACIÓN COLABORATIVA 

Uno de los elementos más importantes cuando hablamos de trabajo colaborativo es la comunicación interna entre los miembros de una organización o equipo de trabajo, la cual es requerimiento indispensable para la coordinación y ejecución efectiva de las tareas y proyectos.

Cuando hablamos de comunicación en entornos colaborativos nos referimos al conjunto de actividades, formas de interacción e intercambio de información (formal o informal) que tienen lugar entre las personas que conforman el equipo, en el marco de un proyecto y unos objetivos determinados.

Por tanto, si no hay comunicación en una organización no es posible la colaboración entre las personas que la conforman y hace imposible la realización efectiva de las diferentes acciones que requiere cada proyecto para conseguir el resultado deseado.

El correo electrónico fue una de las primeras herramientas comunicativas a través de internet que apareció, ganando popularidad rápidamente hasta la actualidad, siendo usada por miles de millones de personas diariamente.

De hecho, la consulta y gestión del correo electrónico es una de las tareas administrativas en la que consumimos más tiempo delante del ordenador, tanto a nivel personal como profesional.

Su alta aceptación ha permitido una alta integración en entornos laborales y personales, formando parte de la cultura e identidad digital de cada persona.

Su característica principal es la comunicación no presencial, instantánea y asíncrona. Entre sus funcionalidades básicas destacan:

  • Envío de mensajes de texto con recepción instantánea a uno o múltiples destinatarios.
  • Envío de documentos, elementos multimedia (imágenes, vídeos) u cualquier tipo de archivo. El tamaño de archivo máximo depende de cada proveedor.
  • Organización de mensajes en carpetas o etiquetas para facilitar la gestión y búsqueda.
  • Funciones de respuesta y reenvío para facilitar la continuidad de las conversaciones.
  • Posibilidad de programar el envío de mensajes para un momento específico en el futuro.
  • Filtros de spam y herramientas de seguridad para proteger la bandeja de entrada de correo no deseado.
  • Acceso a través de múltiples dispositivos, como computadoras, smartphones y tablets, gracias a la sincronización en la nube.
  • Integración con otras aplicaciones y servicios, como calendarios, tareas y contactos, para una gestión más completa de la información.
  • Historial de conversaciones y almacenamiento de correos electrónicos, lo que permite recuperar mensajes antiguos en cualquier momento.

Por el lado negativo, el mal uso y abuso del correo electrónico tiene consecuencias no deseadas tanto para la productividad personal como para la coordinación y eficiencia en los equipos sanitarios. En consecuencia, se considera al correo electrónico como uno de los causantes parciales del “burnout” en los profesionales de prácticamente todos los sectores productivos a nivel mundial, también el sanitario.

En este tema se abordarán las recomendaciones necesarias para hacer un uso avanzado y productivo de las plataformas de gestión de correo electrónico (nos centraremos en el correo de Google, Gmail).

 

2. USO EFICIENTE Y PRODUCTIVO DEL CORREO ELECTRÓNICO POR PROFESIONALES DE SALUD 

Una buena gestión del correo electrónico no solo implica el uso de buenas herramientas, sino también la adopción de algunos ‘hábitos saludables’ y buenas prácticas que nos permitirán ser mucho más productivos a la hora de trabajar.

Sin embargo, la realidad es que ni durante nuestra formación académica y mucho menos en nuestra etapa escolar se nos enseña a gestionar el correo electrónico de una forma adecuada.

En muchos casos las consecuencias de esto es fatiga digital por la incapacidad para controlar las comunicaciones por este canal, acumulación de correos electrónicos sin leer, saturación de nuestra bandeja de entrada, retrasos en respuestas a correos importantes, etc.).

Para ser competente con una herramienta tan importante en nuestra vida digital como el correo electrónico es necesario tener un sistema de productividad para que nos ayude a cumplir con su objetivo principal: servir de plataforma para una comunicación relevante y efectiva.

Lo primero debemos entender es que el correo electrónico es un espacio digital para la comunicación entre un emisor y un receptor (o varios), no para otras acciones como puede ser la lectura de manuscritos, el chateo o la gestión de tareas. Al no estar diseñado para estas tareas, utilizarlas para ello puede hacernos incurrir en incomodidades e ineficiencias, es decir, una mala gestión del correo electrónico.

A los usos habituales que hacemos a nivel personal del correo electrónico, en el ámbito sanitario en los últimos años ha estado creciendo la tendencia de comunicarse con pacientes a través de esta vía, lo cual aumenta inevitablemente el tiempo invertido que pasamos leyendo y respondiendo mensajes. Por ello, también es importante no solo ser productivos y eficientes para salvaguardar nuestro bienestar digital, sino también mantener cierta “etiqueta” en el uso del correo.

Si se tiene como objetivo mejorar en este aspecto, se recomienda seguir los siguientes pasos: 

2.1. Acceso y notificaciones 

Es recomendable limitar los accesos al correo electrónico y eliminar las notificaciones en todos los dispositivos. La continua consulta del correo electrónico tiene efectos perjudiciales a la salud mental y es una fuente de distracción, estrés y ansiedad. Con el uso indiscriminado y multiplataforma del correo, son muchas las personas que lo revisan desde su teléfono móvil e incluso fuera del horario laboral (incluidos fines de semana).

Para evitar esta práctica, es recomendable establecer horarios aproximados o un número de veces diarias concretas que consultamos nuestro gestor de correo. De esta manera somos nosotros los que controlamos cuándo contestamos y decidimos cuándo nos viene mejor (según estado mental y carga de trabajo) gestionarlo.

En el caso de las personas que usan este medio de comunicación para recibir y enviar mensajes urgentes, deberíamos establecer cuánto es el tiempo máximo que podemos estar sin revisar el correo.

Una cifra razonable de sesiones diarias de conexión al correo electrónico a lo largo de la jornada laboral puede ser entre 2 o 3, aunque esto depende de si en la organización se usan otros tipos de canales (mensajería instantánea, teléfono, etc.). Por ejemplo, a primera hora, media jornada y antes de finalizar el turno de trabajo sería una opción.

Este sencillo hábito de bienestar digital, sumado al de desactivar todo tipo de notificaciones, incurre en una mayor concentración a la hora de realizar tareas y demuestra una menor evidencia fisiológica de estrés respecto a las personas que realizan multitarea con el correo electrónico. 

2.2. Redirección y suscripciones 

Seguramente en algún momento hemos dado nuestra dirección de correo electrónico a algún servicio comercial de internet que nos envía mensajes continuamente y que no son de nuestro interés. Si queremos evitar que nos aparezcan continuamente no bastará con eliminarlos, sino que sería más adecuado anular la suscripción a esa lista de correo (si es posible), marcar el correo como no deseado (de forma que en el futuro todos los similares acaben también en la carpeta de spam), o bien asignar una regla o filtro de dirección de correo entrante para que el gestor de correo directamente lo archive o elimine de forma automática.

Por otro lado, el correo electrónico no está diseñado para ser una plataforma donde leer. Sin embargo, muchos blogs o newsletters nos solicitan nuestra dirección para suscribirnos y así que nos llegue un correo de aviso cuando salga una publicación (o directamente te llega la publicación al correo).

¿Cómo solucionamos esto si nos interesa ese blog o newsletter? Hay varias maneras, pero en cualquier caso no es recomendable estar suscrito por correo a este tipo de publicaciones porque nos satura la bandeja de entrada y aporta una fuente extra de distracción.

Si queremos seguir suscritos a un blog o newsletter, lo recomendable es usar aplicaciones externas de tipo “Leer más tarde, o “Read later-app” como Feedly, Readwise (o Substack y Beehiv para newsletters), que nos va a permitir leer de una forma calmada y concentrada sin media bandeja de entrada pendiente de procesar y en un contexto que nosotros controlemos.

Si nos gusta leer en el correo a pesar de saber que no es lo más recomendable, siempre podremos usar una dirección de correo electrónico específica enlazada a la nuestra, por ejemplo, incluyendo el comando +newsletter en nuestra dirección de correo. Por ejemplo: nuestradireccion+newsletter@gmail.com (algunos gestores de correos no permiten esta opción).

De esta manera cuando tengamos tiempo de leer y nos apetezca podemos ir a esa dirección y hacerlo.

Para hacernos una idea de lo importante de este punto, dedicar un tiempo a desuscribirse de servicios online que nos envían correos irrelevantes nos puede ahorrar hasta el 40% del trabajo de procesamiento de la bandeja de entrada. 

2.3. Simplificando el gestor de correo electrónico 

Algunas valiosas estrategias que nos pueden ayudar a simplificar el manejo de la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico son:

Desactivar funcionalidades superfluas que sólo aportan ruido en el correo. Cuanto más sencillo sea nuestro gestor de correo, más focalizados estaremos procesando la bandeja de entrada. Por ello, funcionalidades que no necesitemos como chats es mejor desactivarlas.

En resumen: ¡El correo solo debería servir para recibir correos de personas! 

Simplificación en la organización de nuestro correo electrónico. El uso de carpetas o etiquetas multiplica nuestra capacidad para organizar el correo de una forma personalizada, pero a veces pecamos de tener demasiadas carpetas y subcarpetas por temáticas, volviéndose caótico e ineficiente el procesamiento del correo.

Gracias a los potentes buscadores que ya incorporan la mayoría de plataformas de correo electrónico, son pocos los casos (< 20%) en los que no podremos recuperarlo desde el buscador y que tengamos que recuperarlo a través de nuestro sistema de organización por etiquetas.

Así que en este caso aplicaremos la regla de Pareto: Con el 20% de nuestro esfuerzo (procesamiento simple) encontraremos el 80% de los correos que necesitamos con el buscador, mientras que el 20% restante los rescataremos desde nuestro sistema de organización de etiquetas/carpetas llamado PARA, en el cual profundizaremos más adelante.

Crear un sistema sencillo y adaptado para la gestión y organización del correo electrónico. Sólo funcionará el sistema si se adapta a nuestras necesidades y forma de trabajar, no al revés. Por tanto, primero debemos tener claro el uso que queremos y tenemos que hacer del correo electrónico para que nuestro sistema funcione.

En primer lugar, debemos tener claro que gestionar la bandeja de entrada no solo consiste en leer mensajes sino también “procesarlos”. Incorporar el procesamiento (etiquetar o mover a carpeta) nos aporta la ventaja de priorizar y actuar de una forma más organizada en base a la importancia de los correos. Además, nos permite tomar el control de cuando queremos actuar y nos da claridad mental al ver la bandeja de entrada principal vacía cada día (objetivo inbox zero).

La idea básica es que en la bandeja de entrada sólo estén los correos que aún no hemos leído o abierto.

Cada uno de nosotros es libre de organizarse como le funcione, pero a continuación se muestra una manera de organización centrada en la “accionabilidad” de los correos en lugar de otras formas híbridas en las que se centran en etiquetar los correos según su remitente, tema, proyecto, etc.

Este sistema, inspirado en el de Ismael Barros (@ismaelbarros en Twitter), es una mezcla del sistema GTD (Getting Things Done de David Allen) el cual nos va a ayudar a priorizar a la hora de realizar diferentes acciones, con el sistema PARA de Tiago Forte, muy útil para organización de elementos digitales.

En el sistema existen dos tipos de etiquetas, las de organización (sistema PARA), y las generales que responden a cuestiones de “accionabilidad” de los mensajes y conversaciones.

Cuando nos llega un correo electrónico a la bandeja de entrada principal, las acciones que podemos realizar acorde al sistema son: borrarlo, contestarlo (si nos lleva menos de dos minutos) o procesarlo (moverlo a una carpeta o asignarle una etiqueta concreta para actuar más tarde). De esta manera cada correo tendrá toda nuestra atención, pero una sola vez. Profundizando un poco en el procesamiento, tendríamos las siguientes etiquetas/carpetas: 

  1. “Pendiente de acción”: cuando un mensaje requiere una respuesta o acción por nuestra parte de forma prioritaria/urgente (< 24 h). Cuando en un vistazo preliminar detecto que se requiere una acción por mi parte (incluida una respuesta elaborada), muevo el correo a la carpeta de “pendiente de acción”.

Una excepción a tener en cuenta en estos casos es que si la acción o respuesta se puede realizar en 2-3 minutos, se realiza desde la bandeja de entrada, sin necesidad de etiquetar, y posteriormente se archiva (siguiendo la regla de los dos minutos de GTD).

La carpeta de correos etiquetados “pendiente de acción” corresponde con nuestra bandeja de entrada de máxima prioridad a la hora de responder correos o realizar alguna acción específica. Por tanto, la revisión de esta carpeta debe ser como mínimo diaria.

  1.       “En espera”: cuando deleguemos la respuesta o acción requerida del mensaje entrante tendremos la carpeta “en espera”. Esto es útil sobre todo en los casos en los que no somos nosotros la persona indicada para responder o para aquellos supuestos en los que estoy esperando respuesta o acción de la otra persona. Esta carpeta requiere una revisión menos frecuente que la de pendiente de acción, pero sí que debemos hacerla como mínimo semanalmente, según cada caso.

En estos casos también es interesante cuando queremos recibir un recordatorio de un mensaje un día y hora concreto utilizar la funcionalidad de “posponer”, y lo recibiremos en la bandeja de entrada principal para gestionarlo.

  1.       “Seguimiento”: si un correo o hilo de correo no es accionable actualmente, ni está delegado, pero requiere de cierto seguimiento cada cierto tiempo, lo debemos etiquetar en la carpeta de “Seguimiento” (o “algún día” según esquema GTD), cuya revisión puede ser mensual.
  2.       Los mensajes que no requieren respuesta o acción por nuestra parte y son meramente informativos tienen varias opciones:

o   Leer + “archivar": si estimamos que va a llevarnos menos de dos minutos de lectura. La revisión de esta carpeta no es prioritaria, por lo que podemos hacerla una o dos veces a la semana, según nuestro tiempo y energía disponibles y la saturación del resto de carpetas de mayor prioridad.

o   Eliminar: si no es de nuestro interés y no lo queremos tener de referencia futura. Estos casos son los que debemos considerar desuscribirnos o bloquear.

  1.       Archivar: si es un correo que no es accionable y no tengo que leer más ni realizar seguimiento, pero es necesario tener de referencia, lo procesaremos enviándolo al archivo (no se revisa).

Cuando hayamos terminado de procesar un correo y quede algún correo que no encaje en ninguna categoría anterior, la opción más efectiva es archivarlo, para sacarlo de la bandeja de entrada y evitar un exceso de correos en la misma, los cuales solo entorpecen la visión del resto. Si tememos no recuperarlo, no hay que preocuparse porque el buscador nos ayudará mucho 🙂.

Alternativamente a este sistema de organización basado en la accionabilidad, podemos integrar una carpeta de organización por proyectos, áreas o intereses de nuestra vida (personal y/o profesional). El sistema PARA usado en correo electrónico se estructura así:

  • 4 carpetas madre = Proyectos, Áreas, Recursos y Archivo.
  • X Carpetas hija (subcarpetas): de las carpetas PARA cuelgan un número variable de subcarpetas hijas correspondientes a proyectos, áreas o recursos ACTIVOS. Para el caso del Archivo, las subcarpetas son “Proyectos archivados, Áreas archivadas y Recursos archivados. 

 

 

 

Implementación de filtros y reglas personalizadas. Estas herramientas ofrecen a los usuarios un mayor control sobre la organización y gestión de sus mensajes, permitiéndoles dirigir los correos electrónicos entrantes hacia carpetas específicas dentro de su bandeja de entrada.

Las reglas personalizadas se convierten en aliadas esenciales en el mundo digital, al brindar a los usuarios la capacidad de automatizar tareas repetitivas y reducir el tiempo necesario para procesar correos electrónicos. Estas reglas pueden configurarse de diversas maneras, en función de las necesidades y preferencias individuales, y su utilidad se extiende a la organización tanto de correos electrónicos personales como laborales.

Crea reglas para aplicar etiquetas automáticamente a los correos electrónicos. Esto puede ayudar a ahorrar tiempo y a mantener nuestra bandeja de entrada organizada.

Establecer filtros para tener bandejas de entrada diferenciadas y disponer de poder de decisión para elegir a que tipos de correo electrónico le prestamos atención en cada momento. Si solo tenemos una bandeja de entrada para todos los correos y los procesamos sin criterios, corremos el riesgo de que la bandeja de entrada principal sea inabordable y se sature.

El etiquetado es automatizable a través de los filtros, es decir, que podemos generar etiquetas en correos una vez sean recibidos en base a determinadas características del correo, como el remitente. Esto es interesante tanto para evitar etiquetar manualmente como para evitar ver en la bandeja de entrada determinados correos cuyo procesamiento es siempre el mismo. 

2.4. Poner sistemas de captura en marcha 

El acúmulo de correos electrónicos en la mayoría de los casos ocurre porque no tenemos incorporado un sistema de captura que nos ayude a organizar los diferentes elementos que recibimos y así posteriormente procesarlos de acuerdo a su naturaleza.

Según el tipo de correo electrónico que recibamos este puede activar diferentes acciones como la creación de una tarea, la programación de una reunión o la captura de un recurso de interés para un proyecto futuro. En la mayoría de los casos estas acciones pueden gestionarse a través de 4 elementos:

  • Calendario: Eventos o acciones que debemos realizar en un día y hora determinada. Para los recordatorios podemos usar la funcionalidad de posponer que incluyen los servicios de correo electrónico actuales.
  • Lista de tareas: Acciones que tenemos que ejecutar próximamente, pero sin una fecha determinada (bandeja de entrada de nuestro gestor de tareas).
  • Gestor de archivos: Dónde guardamos documentos y archivos valiosos que utilizaremos en un proyecto actual o en un futuro.
  • Read-later app: Aplicativo que nos permite leer, subrayar y crear notas en los elementos que le enviemos previamente. Estos pueden ser artículos web, documentos pdf, hilos de tuits, libros, etc. Un ejemplo muy funcional de este tipo de aplicaciones es Readwise (de pago), ya que permite la captura, lectura y exportación de subrayados automáticamente. 

Hay algunas aplicaciones digitales como Notion que permiten centralizar los 3 primeros apartados en un solo sistema, pero existen otras opciones eficientes como el ecosistema de Google donde es especialmente útil si usamos Gmail como gestor de correo (ya que tenemos Google Calendar, Google Keep y Google Drive integrado desde Gmail).

Es cierto que muchas lecturas pueden realizarse desde Notion o Google Drive (pdf sobre todo), pero no son aplicaciones optimizadas para tener una experiencia de lectura agradable. 

2.5. Otras buenas prácticas y recursos para la gestión efectiva de la bandeja de entrada del correo electrónico 

Algunas buenas prácticas a la hora de gestionar de forma efectiva la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico son:

  • La regla de los dos minutos: si un correo dispara una acción que se puede realizar en 2 minutos o menos (como crear una tarea en nuestro gestor o agendar una reunión, por ejemplo) se debe realizar en ese momento.
  • Uso de plantillas: las plantillas permiten crear mensajes predefinidos para situaciones comunes, lo que ahorra tiempo al no tener que redactar el mismo tipo de correo una y otra vez. Esto es especialmente útil en entornos profesionales donde se envían mensajes similares con regularidad
  • Uso de varias cuentas: podemos dedicar una cuenta para usar en todos aquellos servicios y redes sociales a los que nos suscribimos y que son fuente habitual de correos y notificaciones no deseadas; y disponer de otra de carácter personal o profesional que solo conozcan nuestros contactos. De esta forma minimizamos el correo no deseado en nuestra cuenta principal. En mi caso no tengo diferentes cuentas diferentes de correo, pero podríamos tener una etiqueta general para gestionar los correos que lleguen a distintos buzones/cuentas de correo laborales, por ejemplo. Lo ideal sería que establezcamos un filtro para que los correos que lleguen a estas cuentas vayan directamente a su carpeta/etiqueta, así no pasan por la bandeja de entrada y no tenemos que procesarlos (cuando llega un correo a una de esas direcciones se etiqueta automáticamente con la etiqueta que queramos y se archiva. El procesamiento de estos correos debe realizarse periódicamente, por lo que debemos acordarnos de revisarlos.
  • Marcar correos “como importante” o destacados: permite identificar rápidamente los mensajes que requieren nuestra atención inmediata o son relevantes. También se puede usar esta opción para recordarnos que debemos volver a un correo electrónico en el futuro o que contiene información importante.
  • Etiqueta en el correo electrónico: si bien mantener una buena gestión del correo electrónico no solo depende de nosotros, seguir algunas buenas prácticas de “etiqueta” puede resultar en un envío de correo electrónico más respetuoso y conducir a cambios culturales dentro de nuestro círculo de actuación, disminuyendo la carga del correo electrónico para todos. Por ello, es importante tener ciertas consideraciones cívicas a la hora del envío de correos electrónicos, no solo en forma y contenido, sino también en horarios.  Para ello podemos usar la funcionalidad de “Programar envío” en aquellos casos cuando estemos escribiendo correos fuera del horario laboral de la persona receptora. También es importante ser concreto en cuanto a la petición y tiempos de respuesta que hagamos a nuestros interlocutores.

También cabe destacar la importancia de minimizar los destinatarios y evitar dentro de lo posible poner en copia a varios usuarios de forma abierta. Es decir, en lugar de usar el campo ‘para’ o ‘cc’ (copia) para incluir a todos los contactos que van a recibir nuestro correo, deberíamos usar el ‘cco’ (copia de carbón oculta). De esta forma, los que reciban el correo sabrán quién se lo ha enviado, pero no verán ni podrán contestar al resto, evitando así recibir cadenas con decenas de correos cada vez que alguien responda, además de respetar la privacidad de los otros usuarios.

 

Otras consideraciones extra pueden ser:

  • Reducir la cantidad y longitud de los correos electrónicos: evitar el uso del correo como si fuera mensajería instantánea, y reservarlo para contenido relevante.
  • Maximizar la claridad en los mensajes.
  • Resaltar en el asunto cuando un correo es solo informativo, es urgente o requiere alguna acción.

 

Estrategias para reducir la carga del correo electrónico.

 

Por último, algunas funcionalidades y recursos interesantes del correo electrónico son:

  • Deshacer envío en caso de error: muchos clientes de correo electrónico, como Gmail, ofrecen la función "Deshacer envío". Esto permite a los remitentes recuperar un correo electrónico enviado por error. Después de enviar un correo, el remitente tiene un breve período, generalmente de 5 a 30 segundos, para deshacer el envío y corregir cualquier error antes de que el mensaje se entregue al destinatario. Esta función es útil para evitar el envío accidental de correos incorrectos o incompletos.
  • Uso de atajos de teclado: los atajos de teclado son combinaciones de teclas que permiten realizar acciones rápidas y eficientes en el cliente de correo electrónico. Por ejemplo, en Gmail, se pueden usar atajos para componer un nuevo correo, buscar mensajes, archivar, eliminar, marcar como leído, entre otras acciones, sin necesidad de utilizar el mouse. Aprender y utilizar atajos de teclado puede acelerar significativamente la gestión del correo electrónico y aumentar la productividad.
  • Uso de extensiones: Gmail permite la instalación de extensiones que amplían sus funcionalidades. Estas extensiones pueden personalizar la experiencia de correo electrónico y agregar características adicionales. Algunas extensiones populares de Gmail incluyen "Boomerang," que permite programar el envío de correos electrónicos en el futuro o configurar recordatorios de seguimiento, y "Grammarly," que verifica la gramática y la ortografía en los mensajes. Otras extensiones pueden ayudarnos a administrar tareas, programar reuniones, realizar un seguimiento de la productividad y más.

 

3. PLATAFORMAS DE GESTIÓN DEL CORREO ELECTRÓNICO 

En la actualidad existen infinidad de proveedores de cuentas de correo electrónico, a los que hay que sumar todos aquellos que ofrecen las empresas y organizaciones de salud, por lo que aprender a utilizar todos ellos resultaría una misión imposible.

 

Plataformas de gestión de correo electrónico. 

 

4. RECURSOS COMPLEMENTARIOS RECOMENDADOS 

Uso de Gmail: