TEMA 4. ACTIVANDO LA CREATIVIDAD


La conocida como actitud creativa se relaciona con los estilos de pensamiento, según la teoría de los psicólogos Stemberg y Lubart, estos estilos se basan en cómo utilizar nuestro propio potencial y nuestra inteligencia. Debemos conocer cómo podemos ejercitar la creatividad.

Entre las diferentes acciones que podemos llevar a cabo, encontramos: crear asociaciones libres sin reflexión ni evaluación o generar ideas de manera espontánea sin ponerles freno.

Si aplicas el juicio o el pensamiento lógico, frenarás la creación de ideas. Al juzgar, la creatividad suele desaparecer.

¿Cómo podemos buscar ideas creativas?

Cuando buscamos ideas creativas, exploramos otros caminos a los que usamos habitualmente. La innovación marca la diferencia, pero a veces no es fácil pensar de manera creativa.

Podemos cambiar nuestras rutinas para ser más creativo, obligar a nuestra mente a actuar y a pensar de manera diferente a la que está habituada, podemos romper nuestros propios esquemas mentales y cognitivos para alcanzar habilidades creativas y cambiar hábitos de nuestro día a día que interfieren en nuestra capacidad para crear.

Algunas ideas para desarrollar nuestra creatividad son:

  • Anota todo aquello que se te ocurra. Lleva una libreta o en una aplicación de notas del móvil.
  • Cambia de lugar las cosas que guardas siempre en los mismos sitios.
  • Usa otro transporte u otra ruta para ir al trabajo.
  • Observa a la gente y su forma de actuar.
  • Habla con las personas, trata de conocer a gente nueva.
  • Cambia tu rutina de comidas, introduce algún alimento o sabor nuevo.
  • Lávate los dientes con la mano contraria a la que lo sueles hacer. 

1. ESTRATEGIAS PARA AUMENTAR NUESTRA CREATIVIDAD 

Hemos nombrado algunos ejemplos de actividades que pueden ayudarnos a ejercitar nuestra creatividad, pero existen estrategias que la aumentarán y nos harán pensar de manera creativa si adquirimos el hábito de realizarlas.                          

Incorporando a nuestra vida algunos elementos que puede ser que ya estén presentes pero que no nos hemos habituado a ellos, mejoraremos nuestras habilidades para pensar de manera creativa e innovadora y eso redundará en beneficios, no solo para nuestra profesión, sino también para nuestra vida.

1.1. Leer

Al leer, evocamos imágenes que solo están en nuestra imaginación. La lectura hace que tengamos la mente abierta y ejercitemos nuestra creatividad al enfrentarnos a situaciones y circunstancias que tenemos que recrear mentalmente.

La lectura también genera identificación con los personajes, haciendo que podamos revivir situaciones en la piel de otras personas, asumiendo otros roles, realizando cambios en nuestras perspectivas y vivencias. Ampliando nuestra cultura.

Cuando leemos, estamos aprendiendo, estamos memorizando, estamos realizando conexiones entre palabras, situaciones y sensaciones.

Con la lectura también mejoramos nuestro vocabulario, nuestra dicción y conocemos mejor nuestro idioma.

Leer reduce también el estrés, al desconectarte de los problemas personales y mejora nuestra concentración. Leer fomenta nuestra creatividad. 

1.2. Escribir

Leyendo también nos entrenamos para escribir. La escritura es un excelente entrenamiento para la creatividad.

La escritura permite desarrollar nuestra propia mirada y nuestra voz, mejorando la concentración y nuestra habilidad para escuchar.

Nos ponemos en la piel de otras personas y evocamos situaciones pasadas, futuras o inventadas.

Al escribir, organizamos nuestras ideas y aprendemos a estructurar nuestros pensamientos.

La escritura está íntimamente ligada a la creatividad.

1.3. Hacer puzles

Hacer puzles estimula nuestra creatividad y nuestro pensamiento lógico. Los puzles mejoran nuestra memoria visual, aumentan nuestra concentración, estimulan nuestra inteligencia espacial y nuestra inteligencia lógica, mejora la psicomotricidad al manipular piezas pequeñas y hacerlas encajar entre ellas, ayudan a controlar el estrés y nos permiten equivocarnos, trabajando con el método de ensayo-error, tolerando nuestros errores y frustraciones. También nos enseñan otros caminos para resolver problemas y conflictos.

Todas estas aptitudes, nos ayudan a ser más creativos. Con los puzles desarrollamos otras competencias relacionadas con el crear. 

1.4. Dibujar

Los niños dibujan, colorean. ¿Cuándo dejamos nosotros de dibujar? ¿A qué edad? No solo los niños obtienen beneficios al dibujar. Como adultos, los beneficios son e

El gran genio creativo, Miguel Ángel, hacía la lista de la compra utilizando dibujos de aquello que necesitaba comprar.

Dibujar estimula nuestro cerebro y nos ayuda a mejorar nuestra memoria y nuestra concentración. Ayuda también a desplazar pensamientos que nos preocupan al ocuparnos en dibujar, aportándonos bienestar.

Dibujar también nos ayuda a conocernos y a tomar conciencia de nuestro estado emocional.

Volveremos a este punto cuando hablemos de las representaciones gráficas y la creatividad. 

1.5. Ser abierto/perceptivo

El ser creativo está asociado a ser más abierto y perceptivo. El ser flexible, el relativizar todo lo que nos ocurre, se convierte en un ejercicio de creatividad. 

El admitir que existen otros puntos de vista y ponerte en la piel de otras personas, nos hacen situarnos en otras realidades y poder entender el porqué de muchas actitudes y situaciones. Abrir bien los ojos, ser más observador, aumenta la capacidad de concentración. 

1.6. Escuchar música

La música estimula nuestros sentidos, nos hace estar en un estado mental de tranquilidad si se trata de una música agradable para nosotros. 

Se ha demostrado que escuchar música ayuda a la memoria y a crear interacciones entre partes diferentes de nuestro cerebro. 

Investigadores del efecto de la música en la psicología de las personas han afirmado que escuchar música puede reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo, haciendo más fácil la capacidad creativa. El estado de ánimo positivo es de gran utilidad para la creación. 

1.7. Hacer ejercicio

Mantenerse activo mejora las capacidades creativas. Mens sana in corpore sano, no es solo una frase en latín, es un propósito para poder utilizar un cuerpo sano y activo en beneficio de nuestra mente y nuestras habilidades creativas. 

El ejercicio físico requiere de concentración, constancia, esfuerzo. Nos ayuda a desbloquear nuestra mente y gracias al ejercicio liberamos hormonas que nos ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo. 

El simple hecho de salir a caminar aumenta nuestro potencial creativo, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, o Steve Jobs, fundador de Apple, hacían reuniones al aire libre, mientras caminaban con sus equipos. El hecho de caminar hace fomentar la creatividad y las ideas innovadoras. 

1.8. Trabajar en equipo

El trabajo en equipo aumenta la creatividad de las personas que forman parte de este.

El clima de trabajo que se crea al trabajar en equipo favorece una mayor efectividad de los resultados. Las decisiones que se toman trabajando en equipo tienen mayor consistencia y potencial creativo que las tomadas de manera individual. 

El equipo se convierte en más que la suma de sus miembros. Al trabajar en equipo aumentamos nuestra productividad y creatividad. 

Los profesionales de la salud trabajamos de manera colaborativa y en equipo, los que realmente trabajan con efectividad en equipo se convierten en trabajadores más comprometidos y creativos en su profesión. Un buen equipo puede lograr mucho más que un profesional por sí solo.

1.9. Autoconfianza

Mostrar seguridad, tener confianza en nuestros propios logros, hace que asumamos nuevos retos. La forma de vernos a nosotros mismos influencia en la forma de desarrollar nuestro talento creativo. 

Lo más adecuado es mantener un equilibrio entre nuestra confianza creativa y las dudas para conseguir nuevas respuestas.

 

 

1.10. Tranquilidad

Un ambiente relajado y sin estrés ayuda a encontrar inspiración y a crear. Ayuda a visualizar nuestro entorno de manera más abierta, más receptiva. 

La mente necesita descansar. El estrés o la ansiedad no son buenos compañeros de la creatividad, la limitan y la destruyen. 

 

 

1.11. Romper la rutina

Tratar de escapar de la monotonía, de las actuaciones repetidas, de la vida en modo automático.

Es importante obligarse a hacer cosas que nunca hemos hecho antes, probar alimentos nuevos, viajar a un lugar donde no hemos estado, cambiar la ruta para ir a trabajar. Coger las cosas con la mano izquierda si somos diestros… los ejemplos que antes poníamos para poder ejercitar la creatividad tienen que ver con romper nuestra rutina y nuestros hábitos.

Salir de la rutina es fundamental para aumentar nuestra creatividad. 

1.12. Hacerse preguntas

No hay que dejar de hacernos preguntas. Las preguntas son esenciales para poder elegir, para aumentar nuestro conocimiento, para aprender. 

Ser creativo se asocia a la resolución de problemas y ésta a la capacidad de hacerse preguntas. 

Son más adecuadas las preguntas que no contengan la respuesta en su enunciado, evitar las preguntas cerradas o dirigidas. Debemos elegir aquellas preguntas que nos ayuden a generar nuevas ideas. 

Si proponemos una pregunta creativa a una determinada situación, surgirán soluciones y propuestas creativas. 

1.13. Sentido del humor

La creatividad se asocia al sentido del humor, se podría considerar que el humor es la base de la creatividad. 

El sentido del humor también se asocia con la inteligencia, saberse reír de uno mismo y encontrar el lado divertido de las situaciones cotidianas, nos hacen ser ingeniosos. 

La risa aumenta la producción de dopamina, neurotransmisor necesario en los procesos de aprendizaje, haciéndonos ser más flexibles y creativos, aumentando nuestras habilidades y nuestra atención. 

 

 

1.14. Copiar

Observar y copiar es parte del proceso creativo. Las ideas suelen surgir de otras ya existentes, lo verdaderamente creativo es reelaborar lo que ya conocemos, aquello que nos haya inspirado. 

La copia es algo habitual en los artistas, a lo largo de la historia del arte, han aprendido copiando de los que les han precedido. Muchas veces han sido inspirados, como alumnos de una determinada escuela, o simplemente copiando rasgos de obras anteriores. 

1.15. Rodearse de los mejores

Rodearse de gente creativa sin duda mejorará también nuestras habilidades creativas. Cuando nos rodeamos de gente con más habilidades que nosotros, nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos y a tratar de superarnos. 

Es fundamental rodearse de personas de las que aprender, a las que admirar y que puedan inspirarnos a ser más creativos. 

1.16. Usar todos tus sentidos

Nuestros sentidos influyen en nuestras sensaciones y en nuestras ideas. El sentido del olfato, por ejemplo, está fuertemente asociado con nuestra memoria. 

La música influye en nuestro estado de ánimo, el ambiente iluminado o la luz natural ayudan a generar una atmósfera propicia para la creatividad. 

 

 

1.17. Evitar distracciones

Vivimos rodeados de estímulos que nos distraen y nos impiden la necesaria concentración para estimular el proceso creativo. 

Descansar, evitar tareas múltiples, tratar de aprovechar nuestro tiempo mediante rutinas establecidas, música, luz, ambiente, dormir bien, sentirse descansados, etc. Todo puede ayudarnos a mantenernos concentrados. 

1.18. No ponerte excusas

Uno de los frenos a la creatividad son las excusas que nos ponemos para evitar emprender nuevos caminos o realizar alguna acción.

Iniciar una actividad nueva, conocer a alguien, hacer algo que nunca has hecho, son cosas que pueden darnos miedo y que tendemos a evitar poniéndonos excusas para no hacerlas. Si evitamos las excusas, ampliamos nuestra capacidad de crear. 

1.19. Dejar la mente en blanco

Tratar de relajarnos, dejar que los pensamientos fluyan de manera natural, usar técnicas de relajación y meditación. 

Dejar la mente en blanco es hacer descansar nuestra mente, liberarla de espacios llenos de ruido que impiden la creatividad. 

1.20. Comunicarse con otras personas

Las personas con grandes capacidades creativas hablan y sobre todo escuchan a otras personas. 

También tienen diversidad de intereses y curiosidad ante su entorno y las personas que lo ocupan, así como interés en adquirir nuevos conocimientos. 

La comunicación con otras personas aumenta potencialmente nuestra cultura, sobre todo si la comunicación se establece con personas diferentes a nosotros o pertenecientes a diferentes grupos sociales. 

1.21. Enfoca y simplifica

Para buscar una solución creativa a un problema, primero debemos enfocarnos en la naturaleza real del problema y posteriormente simplificar los resultados. 

El pensamiento lateral se basa en su mayor parte en enfocar los problemas en forma de preguntas para poder encontrar soluciones creativas. 

1.22. Piensa como un niño

La imaginación y el pensamiento de un niño viaja libre y sin dirección concreta. La curiosidad de los niños hace posible que no siga un orden determinado en sus pensamientos y en sus juegos. No sabe lo que busca, simplemente lo encuentra. 

Observa el comportamiento de los más pequeños, aprende de ellos. 

 

 

1.23. Imaginar los problemas lejos

Nuestra mente piensa mejor en la distancia. Observar los problemas desde una relativa distancia hace que podamos encontrar soluciones creativas. 

Somos más creativos sin tener delante o estar cerca de una situación que nos puede llegar a bloquear. Es necesario tomar distancia de aquellos problemas que nos originan malestar y que pueden hacer que se detengan nuestros mecanismos creativos. 

1.24. Buscar otros caminos

Si no puedes resolver un problema es que estás siguiendo las reglas. 

La creatividad se asocia con la neuroplasticidad, las conexiones entre nuestras neuronas se ven influenciadas por nuestros hábitos, entorno y costumbres, son muy sensibles al cambio. 

Nuevos caminos, nuevas experiencias, nuevas sensaciones provocarán diferentes efectos en nuestro cerebro que harán aumentar nuestra creatividad. 

Después de todos los consejos para estimular nuestra creatividad, podíamos pensar que no hay más cosas que podamos hacer para actuar de manera más creativa. 

Pues vamos a buscar y a enumerar otras ideas simples para estimular nuestra creatividad: 

  • Repite a diario: “soy una persona creativa”.
  • Juega.
  • Sal a caminar.
  • Apláudete cada vez que hagas algo bueno.
  • Calcula tiempos, distancias y pesos.
  • Ve por un camino que nunca hayas tomado.
  • Busca figuras en mosaicos, patrones, texturas, nubes, telas, etc.
  • Atrévete haciendo algo que nunca hayas hecho.
  • Todos los días realiza un ejercicio de creatividad.
  • Inicia una colección.
  • Ve películas fantásticas.
  • Cambia la manera de hacer las rutinas.
  • Usa un color que no te guste.
  • Piensa cómo se inventó cualquier objeto que utilices.
  • Haz una lista de 10 cosas imposibles y luego piensa cómo se harían posibles.
  • Por cada cosa mala que te ocurra, recuerda al menos tres buenas.
  • Acepta leer algo que no hayas leído.
  • Relaciona un deporte con tu trabajo.
  • Anota las ideas que tengas.
  • Prueba alimentos que nunca has comido.
  • Escucha y conversa con personas mayores.
  • No respondas lo de siempre.
  • Relaciona canciones con situaciones.
  • Observa a los niños y a su lado creativo. 

2. PENSAMIENTO LATERAL Y CREATIVIDAD 

El creador de este concepto, Edward de Bono indicaba que no se podía definir el pensamiento creativo como tal, como que por medio de técnicas se puede generar la creatividad en cualquier persona. Asocia la creatividad con el pensamiento lateral y con la capacidad de estructurar los patrones del pensamiento. 

El pensamiento lateral también es conocido como pensamiento divergente y se trata de una forma de pensar desde la libertad y las asociaciones. Este estilo de pensamiento se asocia con la creatividad. 

Tratando de buscar soluciones sin seguir pautas lógicas o rígidas y buscando ideas originales, ponemos en marcha el pensamiento lateral. 

El pensamiento lateral requiere de competencias en: 

  • Orientación y organización espacial.
  • Memoria visual.
  • Gestión emocional.
  • Patrones formales.
  • Habilidades motoras. 

Este tipo de pensamiento nos permite el movimiento hacia cualquier dirección, no solo pensamos en línea recta, nos permite pensar provocando nuestros sentidos y nuestras ideas, poniéndonos en otras situaciones y perspectivas, estimulando a nuestra mente y poniéndonos a prueba, desafiándonos.

Gracias al pensamiento lateral podemos llegar a ser originales en nuestros razonamientos, logrando cambios e innovaciones donde antes había solo resultados esperados y esperables.

Ejercitando nuestra creatividad conseguiremos ejercitar a la vez nuestro pensamiento lateral y conseguiremos encontrar soluciones innovadoras a los problemas “de siempre”.

Como profesionales de la salud debemos incorporar este pensamiento en nuestra actividad para poder dar respuesta a las necesidades de las personas a las que atendemos, mejorar nuestras competencias y cambiar el sistema actual a uno enfocado hacia la persona y sus intereses.

El pensamiento lateral puede realizar grandes cambios en el sistema de salud. 

 

 

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