Ya conocemos la importancia de la creatividad en nuestra práctica profesional, lo que somos capaces de hacer con nuestras ideas y que el pensamiento creativo mejora la dinámica de nuestro trabajo, logrando beneficios para nuestros pacientes y para el sistema.
Las preguntas que nos hacemos son: ¿Por qué no hay más personas creativas en nuestro entorno? ¿Por qué nosotros no somos más creativos? ¿Existen personas que son incapaces de ser creativas? ¿Por qué nos cuesta innovar?
Todos nacemos con la capacidad de ser creativos, de crear e imaginar, recordemos que los niños son los seres más creativos e imaginativos.
A lo largo de nuestra vida surgen obstáculos que nos impiden crear, innovar, cambiar. Lastres que nos hacen ir por un camino establecido por normas, limitaciones y obligaciones sin el más mínimo cambio de ruta en nuestras rutinas.
Estos obstáculos a la creatividad impiden mejorar en nuestra profesión y en nuestra vida. Vamos a reconocerlos y a saber cómo superarlos.
1. BLOQUEOS Y BARRERAS
Debemos prestar atención a las barreras que podemos encontrar a la hora de ser creativos e innovadores en nuestro trabajo y en nuestro día a día.
Existen diferentes tipos de barreras:
- Barreras propias del ser humano
- Barreras en la aceptación de los otros
- Barreras de las estructuras y organizaciones
- Barreras de las culturas organizativas
Todas estas barreras nos ponen más difícil el ser creativos o ponen barreras a nuestras ideas, pero podemos superarlas conociendo cuáles son sus limitaciones y su manera de proceder.
La barrera propia del ser humano es la que nos hace estar alerta ante los cambios y nos mantiene cómodos en nuestras rutinas y caminos conocidos. El miedo a enfrentarse a algo nuevo y desconocido nos paraliza.
El temor al rechazo social también es otra barrera a nuestra creatividad, al hecho de que nos vean diferente a otros, a destacar, a no ser incluido en el grupo, etc., nos hace seguir la norma y dejar de pensar diferente.
Las propias organizaciones, las estructuras sociales nos imponen normas de conducta y nos impiden cambiar la manera de hacer las cosas. La cultura de “siempre se hizo así” es una gran barrera a la creatividad.
Tener miedo al rechazo, a los cambios, a perder, etc., son miedos lógicos, pero son miedos que paralizan el proceso creativo y de mejora.
A las organizaciones sanitarias se les debe demostrar que los cambios son necesarios y que facilitan y mejoran resultados. Necesitan saber que esos cambios van a ser beneficiosos y eso conlleva un trabajo extra de presentación de las ideas a las organizaciones en busca de su beneficio.
La negatividad es una de las principales causas que impiden el pensamiento creativo, así como el estrés o ansiedad.
El miedo a fracasar, unas reglas demasiado rígidas, una institución con unos procedimientos inamovibles, los prejuicios que tenemos ante cualquier situación, etc., Estas barreras a la creatividad deben ser traspasadas para poder realizar cambios y mejoras, para pensar de manera creativa.
Podemos establecer tres grandes grupos de bloqueos a la creatividad: perceptivos, culturales y emocionales.
1.1. Bloqueos perceptivos
Cada persona percibe de diferente manera, aunque estemos viviendo la misma situación, cada uno la vemos y vivimos de diferente forma.
Si no vemos el problema o la necesidad de cambio ante una determinada situación, no estaremos en disposición de buscar un cambio.
En este tipo de bloqueo existe:
- Dificultad en ver el problema. No somos capaces de usar todos nuestros sentidos.
- Limitación del problema.
- Incapacidad de definir los términos del trabajo.
- Interferencias en la observación.
- Dificultad en percepción de relaciones. Nos cuesta ver la solución a un problema y como se puede aplicar a otros problemas o situaciones.
- Dificultad en la observación de lo que es obvio. Nos acostumbramos a ver lo mismo cada día sin preguntarnos si lo que vemos o hacemos lo pudiéramos hacer de otra forma. Todos los días miramos las mismas cosas, hasta que acabamos por dejar de observarlas.
- Incapacidad de diferenciar entre causa y efecto.
1.2. Bloqueos culturales
Estos bloqueos se originan en nuestra educación y entorno social. La imposición de ciertos valores sociales bloquea nuestra capacidad de cambiar y pensar diferente.
Este bloqueo comprende:
- Deseo de adaptarse a las normas. La persona que se somete a las normas, a las reglas, a los procedimientos, sin cuestionarlos, sin preguntarse si son los adecuados, no hará ningún descubrimiento, no será creativa.
- Sistema educativo. Nuestra educación ha potenciado poco nuestras capacidades creativas, dirigiéndose al pensamiento lógico o vertical. A la memorización sin comprensión. A no tener opinión diferente a la establecida.
- Prejuicios. Creer que alguna situación es equivocada, que las costumbres, tradiciones y rutinas son necesarias ponen freno a nuestra creatividad.
- Miedo al rechazo por cuestionar. Las personas consideradas curiosas, pueden ser confundidas por personas entrometidas, se le confiere a la curiosidad un rasgo negativo de nuestro carácter.
- Confianza en las estadísticas y datos en “bruto”.
- Generalizar. La creatividad conlleva ser diferente, a no generalizar.
- Usar la lógica y la razón en cualquier proceso de pensamiento. Pensar demasiado en la lógica nos puede llevar a bloquear la creatividad. Si hubieran pensado en la lógica siglos atrás, no hubieran creído que los aviones pudieran volar.
- Actitudes de “todo o nada”.
- Excesivo conocimiento de un tema o, al contrario, escaso conocimiento de un tema. Ambas cosas frenan nuestra curiosidad y nos llevan a la inmovilidad.
1.3. Bloqueos emocionales
Son generados por nosotros, provocados por temores, ansiedad y miedo ante las novedades.
El temor de equivocarnos, el miedo o ansiedad ante lo desconocido. Son temores que bloquean nuestra creatividad y que nosotros ponemos delante.
En el bloqueo emocional encontramos:
- Temor de equivocarnos. Miedo al ridículo, a fallar. Es la principal causa de que no tomemos la iniciativa en buscar ideas creativas. Son las personas que no tienen miedo a equivocarse las que consiguen mayores triunfos.
- Quedarse con la primera idea que tenemos. El tener y quedarse con varias ideas enriquece a nuestra creatividad, esto nos dará una serie de alternativas al mismo problema o situación y servirán de inspiración para otras ideas o propuestas. Si nos quedamos con la primera idea, no dejamos espacio para otras que pudieran ser incluso mejores.
- No querer perder el trabajo ya realizado. Nos quedamos con lo que hayamos trabajado, aunque no nos sirva o quede obsoleto. Nos cuesta empezar de nuevo.
- Pensamiento rígido, inflexible. Ser demasiado crítico.
- Querer una solución rápida. Las ideas creativas requieren de un tiempo de prueba, de ensayo, de volver a pensar en otros usos, las soluciones rápidas no sirven para las ideas creativas.
- Deseo de seguridad y afecto. Pensamos que, si proponemos una idea o un cambio, las personas con las que trabajamos o vivimos puedan tener una relación diferente con nosotros.
- Temor o desconfianza hacia los compañeros o superiores. Pueda ser debido a un problema de falta de autoestima o por temor hacia la autoridad. La falta de autoestima puede originar que creas que tus ideas no serán buenas incluso antes de tenerlas.
- Falta de impulso o acción. Inacción. Para innovar debemos llevar nuestras ideas a la acción.
- Falta de voluntad para el cambio. El permanecer en un entorno conocido y rutinario nos ofrece una sensación de seguridad. Los cambios nos cuestan, aunque conlleven mejoras.
Nuestra creatividad se limita por nuestra manera de pensar. Si creemos que no somos creativos, nos bloqueamos la capacidad para serlo.
La creatividad se puede entrenar y trabajar. Podemos ser mucho más creativos entrenando nuestras habilidades y gracias a ese entrenamiento, también eliminaremos las barreras de pensamiento.
Cuanto más intentemos y trabajemos para ser creativos y romper estas barreras, más creatividad mostraremos y más ideas podremos llevar a cabo.
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