TEMA1.LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y LA SALUD DIGITAL


  1. LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

1.1. INTRODUCCIÓN

En estos momentos vivimos inmersos en nuevo tipo de sociedad que algunos autores han llamado sociedad red, sociedad de la información o del conocimiento. Una sociedad caracterizada por el gran flujo de información y por una capacidad de conexión, comunicación y participación nunca vista hasta la fecha.

Vamos a ver cuál ha sido nuestro camino en la historia y cómo la tecnología nos ha situado en un momento verdaderamente disruptivo en lo que a capacidad de innovación se refiere.

A lo largo de toda nuestra historia se han producido una serie de avances tecnológicos, de mayor o menor entidad, los cuales en su conjunto nos han empujado como sociedad.

Lo hizo primero el lenguaje permitiéndonos expresarnos y después la escritura que permitió que pudiéramos transmitir nuestro conocimiento de forma más sencilla a las futuras generaciones.

Después llegó la imprenta y puso la información al alcance de grandes grupos sociales y más recientemente el teléfono, la radio, la televisión y finalmente, la llegada de lo digital e Internet, cuya llegada ha supuesto un cambio radical.

Pero estamos en un punto en el que el ritmo de introducción de innovaciones es cada vez más acelerado, lo cual cambia de un crecimiento lineal hacia uno de tipo exponencial, fundamentalmente por 3 factores:

  1. En primer lugar, al aumento en la capacidad de computación. La ley de Moor ya predijo en el año 1965 que el número de transistores que íbamos a ser capaces de integrar en un circuito electrónico se duplicaría aproximadamente cada dos años. Afirmación que se ha cumplido invariablemente hasta el momento.
  2. En segundo lugar, al progresivo abaratamiento de la tecnología en relación con su capacidad de procesamiento.
  3. El tercer factor clave es el hecho de que unas tecnologías son llave para la aparición de otras. Por ejemplo, el desarrollo de la capacidad de computación de los ordenadores ha posibilitado el análisis de la enorme cantidad de información que alberga el genoma humano. Además, en estos momentos estamos en condiciones de procesar y analizar grandes cantidades de datos, lo cual hace posible el desarrollo del llamado Big Data, con las aplicaciones en salud que veremos más adelante.
  4. Y, por último, no debemos olvidar que nuestra capacidad de comunicación cada vez mayor, lo que hace que el ritmo de colisión de ideas y de colaboración entre profesionales que desarrollan investigación en estos campos se ha visto multiplicado durante los últimos años.

Estamos por lo tanto en un punto de inflexión en el que la curva de adopción de nuevas tecnologías pasa de ser lineal a ser exponencial, por lo que es factible pensar que estamos a las puertas de una gran explosión de nuevas tecnologías.

1.2. INTERNET EN CIFRAS

Internet ya no es futuro, sino presente. No es necesario en este momento explicar qué es Internet, porque todos tenemos más o menos una idea hecha de cómo funciona y para qué nos sirve.

Y la tasa de penetración de Internet sigue avanzando en todas las sociedades y aunque se están abriendo nuevas brechas entre los que tienen acceso o lo usan bien y los que no, lo cierto es que la evolución es imparable y constituye la tecnología que más rápidamente se ha establecido a lo largo de toda nuestra historia.

Podemos dar unos datos que indican el punto en el que estamos

  • En solo un año hemos pasado del 35 al 42% de la población mundial que tiene acceso a Internet.
  • La población con acceso a Internet crece a un ritmo anual del 1,6%
  • El crecimiento de usuarios activos es del 21% anual
  • Cada año se produce un aumento del 12% de personas que utilizan las redes sociales
  • El número de usuarios de teléfonos móviles se incrementa a un ritmo del 5% 

1.3. EL NUEVO ORDEN SOCIAL

Del mismo modo que la revolución industrial trajo consigo un nuevo modelo social, la revolución digital viene acompañada de una transformación social.

Como diría Castells “Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en nuestra realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en que vivimos”.

La sociedad de la información emerge como un nuevo orden social en el que las distintas tecnologías de la información y la comunicación (TIC en adelante) han tomado un papel protagonista en las actividades sociales, culturales y económicas. Y este cambio se produce porque estas tecnologías impregnan todos los aspectos de nuestra vida.

Autores como Peter Drucker comienzan a hablar de la ‘Sociedad del conocimiento’, y otros como Manuel Castells de ‘Sociedad red’.

Sea como fuere, si la llamada sociedad de la información estaba más centrada en los avances tecnológicos, la llamada sociedad del conocimiento va un paso más allá y tiene implicaciones sociales, políticas y éticas. Las tecnologías de la información constituyen las herramientas que permiten avanzar en el conocimiento.

Y un nuevo tipo de sociedad precisa de un nuevo tipo de trabajadores, los trabajadores del conocimiento, modelo en el que como veremos, los profesionales de la salud encajamos perfectamente.

1.4. LA BRECHA DIGITAL

El hecho de que la sociedad de la información sea un proceso global que afecta a todas las regiones del planeta, ha generado una nueva desigualdad social excluyendo a determinados sectores de la población.

Aunque el alcance de Internet y tecnologías digitales es cada vez mayor, aún persisten algunas barreras en forma de brechas digitales que impiden la integración de muchas personas en la sociedad del conocimiento, produciéndose exclusión digital.

No debemos entender esta brecha solo en aquello relacionado con la tecnología, sino que en ella influyen también aspectos socioeconómicos y culturales. Podríamos distinguir tres tipos de brechas:

  • Brecha digital de acceso: es la más conocida y se refiere a la falta a infraestructuras básicas o Internet, aunque también puede hacer referencia al resto de TIC, como los teléfonos móviles y otros dispositivos. 
  • Brecha digital de uso: se refiere a la falta de competencias digitales que impiden que utilicemos la tecnología de forma adecuada. A este tipo de brecha se encuentra muy relacionado el término ‘Alfabetización digital’.
  • Brecha digital de apropiación: se aplica a la falta de nuestro propio empoderamiento para el uso de la tecnología, es decir, la capacidad para apropiarnos de una herramienta y adaptarla a nuestro contexto de uso.

 

1.5. NATIVOS E INMIGRANTES DIGITALES

En el año 2001 Marc Prensky propuso el término ‘nativo digital’ que se aplicaba a aquella primera generación de jóvenes que llegaba a la universidad tras haberse formado inmersos en las llamadas nuevas tecnologías. A su vez, definió el concepto de ‘inmigrante digital’ para aquellas personas que nacimos antes y nos hemos tenido que formar para adaptarnos a este nuevo contexto.

Todo ello supondría una brecha intergeneracional que estaría agravada por el hecho de que es la generación denominada inmigrante digital la que estaría formando a los nativos en el uso de las tecnologías.

Pero lo cierto es que la única ventaja que presentan los llamados nativos digitales es que, al haber nacido rodeado de esta tecnología, no necesitan adaptación al medio (pero sí aprendizaje) y mantienen una actitud abierta frente al uso de estas herramientas.

Parece que se están dando pasos importantes, pero aún nos queda mucho camino por recorrer para consolidarnos como sociedad del conocimiento.

El aumento de la cantidad y la velocidad de transmisión de la información han superado con creces nuestra capacidad de gestión y aprovechamiento, por lo que los retos para los tiempos que se acercan pasan por mejorar nuestra capacidad para eliminar el ruido y filtrar eficazmente la información que recibimos, así como reducir las desigualdades y brecha digital, tanto en acceso, como de utilización adecuada de las tecnologías.

 

2. INTERNET Y WEB SOCIAL

Internet arranca oficialmente en el año 1969, momento en que el Departamento de Defensa del Gobierno de Estados Unidos pone en marcha el proyecto ARPANET para impulsar un medio de comunicación entre los distintos organismos del país, conectando ordenadores dispersos entre sí, con el objetivo de que las comunicaciones militares fueran seguras en caso de guerra.

Poco después el proyecto se desmilitariza, dando paso en el año 1991 al WWW (World Wide Web), que es un sistema de distribución de documentos accesibles vía Internet, que comenzaba a utilizar páginas en lenguaje HTML, que podían ser encontradas mediante un buscador y a las que se accedía mediante un browser o navegador, es decir, empezamos a hablar de Internet como el medio de comunicación, interacción y organización social que hoy todos conocemos.

Es a partir de 1994 cuando disponemos de la posibilidad de contratar un acceso a Internet, aunque la complejidad técnica del acceso y el coste del servicio hacían que solo estuviera al alcance de algunas empresas e instituciones. Finalmente, el progresivo abaratamiento de los costes y la simplificación de la tecnología hicieron posible que, un año más tarde, Internet se convirtiera en una opción real para cualquier persona.

Podemos hablar de esta etapa inicial como la de la web 1.0, con unas características muy concretas:

  • Las páginas web eran documentos estáticos que se subían a un servidor (ordenador conectado a la red) y que podían ser consultadas a la vez por muchas personas.
  • Las personas que generaban y subían los documentos a la red (los llamados webmasters) tenían amplios conocimientos técnicos y conocían los lenguajes de programación web.
  • Los canales de información y comunicación estaban disociados, de forma que la comunicación e interacción entre contenidos y usuarios no era posible. La comunicación se desarrollaba en otros entornos, como eran el correo electrónico o los canales de chat.
  • La web estaba centrada en los contenidos

Con el paso del tiempo Internet siguió evolucionando y poco a poco aparecieron nuevos servicios y herramientas que no incidían tanto en los contenidos, sino en cómo los usuarios se relacionaban con éstos y se comunicaban con otras personas, empezando a configurarse lo que hoy conocemos como la web 2.0 o web social. 

Los años siguientes fueron decisivos para la consolidación de estas nuevas tendencias y en 2002 surge Friendster, primera red social generalista. Un año después irrumpe en este escenario Myspace, la primera red social que tuvo carácter global, siendo una de más conocidas y utilizadas.

La aparición de estos nuevos servicios en red supuso un cambio radical de enfoque en las páginas web, orientándose más hacia aspectos como la usabilidad y la distribución de la información, frente a otros como el diseño, lo cual derivó en la eclosión de nuevos formatos de publicación en Internet y el boom de las redes sociales, con Facebook a la cabeza, que en estos momentos cuenta ya con más de 1.500 millones de usuarios activos en todo el mundo, seguida por otras de gran relevancia como Twitter, YouTube y todo un universo de redes sociales configuradas alrededor de distintos propósitos.

Por lo tanto, las características más importantes de esta web 2.0 son:

  • Las páginas web dejan de ser documentos estáticos y se convierten en lugares en torno a los cuales la gente interacciona, generándose debate, consulta y opinión
  • El abaratamiento de los costes y la simplificación de la tecnología convierte a cualquier persona en productor de la información. No son necesarios conocimientos técnicos avanzados para hacerlo.
  • Los canales de información y comunicación convergen, de forma que la comunicación e interacción entre contenidos y usuarios es ahora posible.
  • La web se centra en las personas.

En el momento actual podemos decir que ya hemos cerrado esa primera etapa del ‘Internet de los contenidos’ y vivimos en la época del ‘Internet de las personas’, en la que cualquier persona tiene a su alcance herramientas y tecnologías de bajo coste con las que puede gestionar la información que recibe, generar nuevos contenidos y difundirlos a través de redes sociales.

Y como vamos a ver más adelante, este cambio en el uso de Internet tiene gran repercusión en el ámbito de la salud, porque supone la traslación de la comunicación y la asistencia más allá de los ámbitos clásicos de actuación, hacia nuevos escenarios y entornos digitales. 

2.1. LAS REDES SOCIALES

La aparición de las redes sociales digitales son quizás la consecuencia más natural de la evolución de Internet. Si pensamos que el ser humano es social y que Internet supone una tecnología perfecta para establecer comunicaciones, la sociabilidad puede verse incrementada en estos espacios.

En este sentido las redes sociales han existido siempre y lo que ha hecho Internet es dotarlas de cercanía e inmediatez, por lo que no extraña en absoluto el auge que han tenido durante los últimos años.

Las redes sociales están permitiendo un nivel de comunicación, participación e interacción como nunca antes habíamos visto, comportándose como auténticas tecnologías de acercamiento entre personas. Algo que se ve potenciado todavía más por el hecho de que cada vez usamos más las tecnologías móviles, lo que nos permite trasladar la participación a cualquier tiempo y lugar.

2.2. EL BLOG Y LAS BLOGOSFERAS

La socialización de la web trajo consigo nuevas formas de relación y participación entre los usuarios. Acabamos de hablar del impacto que han tenido las redes sociales digitales en nuestras vidas, pero si tuviéramos que elegir cuál es el formato de publicación más importante que ha traído la web 2.0, sin duda sería el blog.

El término ‘blog’ es un derivado del original ‘weblog’, el cual a su vez es la suma de las palabras ‘web’ (red) + ‘log’ (diario). Estas publicaciones surgen en Internet a modo publicaciones personales en línea, en las que la gente escribía sobre su vida personal y con un formato muy característico en el que las entradas o artículos son publicadas con una frecuencia relativa y se muestran en orden cronológico inverso.

El blog es por tanto una herramienta democratizadora, que otorga a cualquier persona con conexión a la red, la posibilidad de abrir un medio de comunicación en el que compartir su conocimiento con el resto del mundo.

Hoy en día el blog ha sufrido un enorme desarrollo, alcanzando todos los ámbitos y sectores, incluido el de la salud, gracias a una serie de características que lo definen y convierten en un medio de comunicación e interacción muy ágil y dinámico.

Algunas de las características que han hecho del blog el formato más importante en la red son:

  • Fácil de crear. A través de distintas herramientas, gratuitas o de pago, que permiten que cualquier usuario con unos conocimientos mínimos puede disponer de un blog en línea en cuestión de minutos.
  • Fácil de gestionar. Las plataformas de edición y gestión de un blog son muy intuitivas y sencillas de utilizar. Suelen incorporar editores de texto simples pero muy potentes y no necesitamos saber nada sobre lenguajes de programación para su gestión.
  • Bajo coste. El progresivo abaratamiento de las herramientas ha hecho que hoy en día podamos tener un blog plenamente funcional en línea sin ningún coste económico. Este factor ha sido crucial a la hora de que muchas personas hayan decidido dar el salto y empezar a publicar en un blog.
  • Soporte de varios formatos. Existen distintos tipos de blogs en función del formato multimedia predominante (texto, vídeo, audio), y a su vez estos pueden combinarse entre sí para enriquecer la información que ofrecemos en una entrada.
  • Periodicidad. Una vez más la facilidad en el uso de las herramientas y el dinamismo que ofrece un blog, favorecen que los autores se puedan centrar en la elaboración de contenidos, lo que hace que muchos de ellos se actualicen con una frecuencia relativamente alta e incluso de forma diaria.
  • Alta difusión. Todos los blogs suelen incluir en sus páginas botones para compartir sus artículos en redes sociales, de forma que su alcance puede llegar a ser muy elevado, lo que repercute en un mayor número de visitantes y de interacciones.
  • Interacción. La posibilidad de enlazar a otras publicaciones, de difundir los contenidos en redes sociales y de integrar un sistema de comentarios que puede activarse para cada entrada, otorgan al blog de una gran interacción.
  • Fidelización. Cada blog suele tener una línea editorial definida por su autor o autores, lo que a su vez suele generar un público también muy específico que acude con regularidad a descubrir nuevos contenidos, llevándole incluso a suscribirse a través de servicios de difusión RSS para recibir y leer cómodamente las nuevas actualizaciones.
  • Diversidad. Las motivaciones que llevan a las personas a escribir un blog son muy diversas y cuando se le pregunta a un bloguero sobre cuál es la razón por la que se ha decidido a crearlo suele dar varias: para compartir conocimiento, expresarse libremente, como forma de opinión, protesta o activismo social, para profundizar en temas de interés, o simplemente como forma de llevar un diario personal.

Las blogosferas: Del mismo modo que las personas solemos agruparnos en función de intereses comunes y creamos comunidades y redes sociales (presenciales y digitales), los blogs, o más bien los blogueros, también tienden a relacionarse entre sí en función de su temática, constituyendo pequeños universos o ‘blogosferas’, de forma que se siguen unos a otros, se enlazan, comparten y conversan sobre sus contenidos, formando una sola voz que se retroalimenta y tiene una mayor difusión de la que tendría un blog de forma individual.

2.3. LA SIGUIENTE RE-EVOLUCIÓN DE INTERNET

Para finalizar, hablamos de que la próxima evolución de la web hace referencia a la llamada web semántica, la cual incluye una serie de tecnologías que etiquetan e introducen descripciones de los recursos web, permitiendo clasificar la gran cantidad de información que se genera en Internet y facilitando la gestión y la investigación a partir de los datos. Consiste por tanto en hacer entendible la web a los ojos de otras tecnologías, para conseguir una organización más eficaz de la información.

Y de la confluencia de la web social y la web semántica surge como resultado la web 3.0, haciendo que las conversaciones que se generan en redes sociales podrán ser entendidas, codificadas y ‘razonadas’ por la web semántica, permitiendo a los buscadores por ejemplo filtrar la información que puede ser más relevante para cada persona en función de sus necesidades.

Parece que la evolución de Internet continúa siendo imparable y que aunque parezca que aún no hayamos asentado el fenómeno de la web 2.0, lo que nos viene ya en estos momentos constituye un paso decisivo una web más inteligente, capaz de entender la información que contiene y de tomar decisiones en base a ella.

Nuevos conceptos que entran a participar y que tendrán que lidiar con otros términos como son los de privacidad, confidencialidad y seguridad de la información, algo que veremos que en salud tiene una importancia especial por el tipo de datos que manejamos, lo que va a resultar sin ninguna duda en a una redefinición de las reglas del juego.

 

3. LA SALUD EN LA ERA DIGITAL

Todo lo que hemos visto hasta ahora, la sociedad del conocimiento, la irrupción de Internet y su evolución hacia la web social nos ha servido para poner en contexto el momento en el que vivimos y poder así hacernos una idea de hacia dónde nos dirigimos.

Ahora entramos ya de lleno en cómo estos cambios disruptivos se están introduciendo también en la salud y están redefiniendo aspectos como la comunicación entre ciudadanos, profesionales y organizaciones de salud, el papel cada vez más importante que juega Internet en todo ello y cómo están cambiando los roles y reglas del juego en lo que a salud se refiere.

Trataremos de analizar el papel de las llamadas nuevas tecnologías en el ámbito de la salud y cómo están aportando valor a la salud de las personas. Y finalmente, hablaremos de las nuevas tendencias tecnológicas que supondrán el desarrollo de los próximos años.

3.1. CONCEPTOS

Existen muchos conceptos relacionados con el uso de lo digital y las llamadas nuevas tecnologías en el ámbito de la salud, lo cual en ocasiones genera cierta confusión o un mal uso de la terminología.

Podríamos decir que la e-Salud (e-health) es el término paraguas que engloba a los demás y que hace referencia a la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), en el amplio rango de aspectos que cubren el cuidado de la salud.

A lo largo de los últimos años se ha intentado definir este término y varios autores han realizado diversas aproximaciones hacia una definición de consenso, pero nos quedamos con la propuesta por Eisenbach en el año 2001, el cual propone que

 “La eSalud es un campo emergente en la intersección de la informática médica, la salud pública y los negocios, referido a los servicios sanitarios y la información transmitida o mejorada a través de Internet y las tecnologías relacionadas. En un sentido más amplio, el término representa no sólo un desarrollo técnico, sino también un estado mental, una forma de pensar, una actitud, y un compromiso con un pensamiento conectado, global, para mejorar la sanidad local, regional y globalmente a través del uso de las tecnologías de la información y la comunicación”.

Y, por otro lado, realiza una propuesta para que la ‘e’ del término eSalud, no solo se refiera a la parte electrónica, sino que implique a otros 10 términos que son:

  • Efficiency – Eficiencia
  • Enhancing quality of care – Mejora de la calidad del cuidado
  • Evidence based – Basada en la evidencia
  • Empowerment of consumers and patients – Empoderamiento de consumidores y pacientes
  • Encouragement – Estimulante
  • Education through online sources – Educación a través de fuentes digitales
  • Enabling information exchange – Permitir el intercambio de información
  • Extending the scope – Ampliar el foco
  • Ethics – Ética
  • Equity – Equidad

 Si nos vamos a ver qué dice al respecto la Organización Mundial de la Salud, ésta define el término e-health, al cual se refiere en español ‘cibersalud’, como el uso de tecnologías de la información y la comunicación para la salud. Y en un sentido más amplio, hace referencia a que la e-salud se ocupa de mejorar el flujo de información, a través de medios electrónicos, para apoyar la prestación de servicios de salud y la gestión de los sistemas de salud.

Partiendo de que el término e-salud es un término que engloba y se relaciona con muchos otros, veamos a continuación cuáles son los que derivan de él:

  • Salud 2.0.  La salud 2.0 es la aplicación de la llamada web 2.0 o web social al ámbito de la salud, que abre el camino a la participación y nuevas formas de comunicación entre pacientes y profesionales de la salud. Término por lo tanto amplio que se refiere más a una serie actitudes y conductas, que al uso de herramientas o tecnologías concretas.
  • m-salud, salud móvil o m-health (del inglés mobile health). Hace referencia al uso de dispositivos móviles y tecnologías sin cables para el cuidado de la salud. Incide en el aspecto de movilidad que permiten estas tecnologías y que está creciendo de forma exponencial durante los últimos años, por el abaratamiento de estos dispositivos y la posibilidad cada vez más grande de conexión a la red.

Estas tecnologías permiten a los pacientes estar conectados en cualquier momento y lugar a información sanitaria, instituciones, envío de registros para monitorización remota, posibilitando además el acceso a los registros y datos personales de salud  a pacientes y profesionales.

  • Telesalud, telemedicina, teleenfermería y teleeducación. Son conceptos que se refieren a la aplicación de servicios de medicina y cuidados de enfermería a distancia, a través de programas en los que se emplean tecnologías de la información y la comunicación. Dichos servicios van desde la consulta telefónica para diagnóstico o consejo sanitario, archivo y acceso a exámenes radiológicos y pruebas diagnósticas, hasta la aplicación de cirugía a distancia. Engloba por lo tanto servicios como el telediagnóstico, teleconsulta, telemonitorización y videoconferencia.
  • Redes sociales, Comunidades virtuales y Tecnologías de acercamiento en Salud. Consisten en una serie de aplicaciones basadas en Internet que se desarrollan sobre los fundamentos ideológicos y tecnológicos de la web 2.0 y que permiten la creación y el intercambio de contenidos generados por el usuario, el apoyo y la comunicación.

 E-pacientes y e-profesionales. Hablaremos de ellos más adelante, pero se refieren, por un lado, a aquellas personas con capacidad para el uso de Internet y nuevas tecnologías para mejorar su salud; y por otro, a los profesionales sanitarios que tienen competencias en el uso de Internet y otras herramientas digitales, lo que les permite un mejor desarrollo profesional porque tienen una mayor capacidad para gestionar la información, adquirir nuevos conocimientos y realizar labores de formación e investigación en red. Además, tienen capacidad para conectar con sus pacientes y saben utilizar los canales digitales para aportar valor en salud.

3.2. PRESENTE Y FUTURO DE LAS TECNOLOGÍAS APLICADAS A LA SALUD

El futuro de estas tecnologías y su aplicación en el campo de la salud se presenta muy prometedor y nos encontramos al principio de lo que va a ser una era de continuos desarrollos tecnológicos.

Lo cierto es que, aunque hablemos de estas tecnologías aplicadas a la salud en clave de futuro, algunas de ellas ya forman parte de nuestro presente y están empezando a demostrar todo su potencial. Algunas de ellas son:

  • Apps o aplicaciones móviles. Diseñadas para ofrecer distintos servicios y funcionar en los teléfonos inteligentes y tabletas electrónicas. Están teniendo un crecimiento muy importante y en la actualidad existen ya miles de apps de salud.  Se crean con distintos fines que van desde aplicaciones dedicadas bienestar al físico y monitorización de constantes, hasta la consulta de información, comunicación y mensajería instantánea.
  • Gamificación: La salud es uno de los campos que más puede beneficiarse con la gamificación. La aplicación de sistemas de puntuación, objetivos y logros podría mejorar aspectos tales como la adherencia de los pacientes al tratamiento o el desarrollo de hábitos saludables. Actualmente es un campo en pleno desarrollo y son muchas las aplicaciones que están surgiendo del uso de los llamados juegos serios.
  • Big data en salud. El concepto ‘big data’ hace referencia a aquella colección tan grande y compleja de datos, que no puede procesarse por las habituales aplicaciones de procesamiento de datos. 

La digitalización de muchos servicios de la salud, están permitiendo almacenar enormes cantidades de datos, cuyo análisis haría posible entre otras cosas conocer mejor algunas enfermedades, determinar  los mejores tratamientos, desarrollo de modelos predictivos que permitan detectar de forma precoz algunas enfermedades y servir como guía para la práctica clínica y los cuidados que ofrecemos.

  • El Yo-cuantificado y la tecnología vestible o wearable. Consiste en la monitorización continua de determinados parámetros, lo cual permite la recopilación de información sobre hábitos cotidianos, a través de sensores integrados en dispositivos tales como pulseras, podómetros, básculas y sensores de ritmo cardiaco, temperatura, etc.

A diferencia de la telemonitorización, en la que es el profesional el que realiza el seguimiento, en el yo-cuantificado (self-tracking o quantified self), es el ciudadano el que de forma voluntaria desea cuantificar su actividad física mediante estos dispositivos.

  • El Internet de las cosas. Los expertos auguran que la próxima década será la del Internet de las cosas, en la cual tendremos a millones de objetos (dispositivos médicos incluidos) conectados a la red e intercambiando datos entre sí.  Dispondremos de constantes vitales ofrecidas por sensores que almacenarán y enviarán datos en tiempo real, formando parte de nuestra historia clínica electrónica. Sensores integrados en la ropa que mandarán señales de alarma o activen otros servicios. Y por supuesto, explotación de todos estos datos para investigación y diseño de nuevos fármacos o dispositivos.

Poco a poco empezamos a vislumbrar cómo será el futuro hacia el que nos encaminamos en el uso de Internet y otras tecnologías en el ámbito de la salud.

Y si bien la tecnología juega un aspecto cada vez más importante, lo que ya sabemos es que lo que realmente va a resultar más beneficiado es el aspecto social de la salud, lo que hemos llamado salud 2.0, porque son las personas las que están poniendo todas las herramientas al servicio de una mayor conexión y de participación en comunidad, que cada vez estarán más integradas y alimentadas por los datos de salud que vayamos incorporando como usuarios, de forma consciente o automática.

 

4. NUEVA SOCIEDAD, NUEVOS PACIENTES

Si anteriormente hemos hablado de cómo ha surgido una nueva sociedad llamada del conocimiento, la cual se sustenta en redes de información que posibilitan una comunicación y participación nunca vistas hasta el momento, es evidente que una consecuencia directa es el nacimiento de un nuevo tipo de ciudadanos, capaces de adaptarse a este nuevo contexto y aprovechar las herramientas que tienen a su alcance para mejorar también todo lo relacionado con su salud.

De esta forma ha surgido el denominado movimiento de los e-pacientes, que hace referencia a esa capa digital que integran en su forma de hacer las cosas y que incorporan a su forma de buscar información sobre salud, entrar en contacto con otras personas en su misma situación y comunicarse de forma efectiva con profesionales o instituciones.

El e-paciente surge por tanto a partir de un tipo de ciudadano que desea tener un mayor poder de participación social y quiere ser responsable en la toma de decisiones que afectan a su vida y en consecuencia, en su salud.

Podríamos definirlo como aquella persona que toma un papel activo en lo que se refiere a su salud y usan Internet y otras tecnologías de la información y la comunicación, para mejorar su estado de salud o el de otras personas. El término incluye por lo tanto no solo a pacientes directos, sino también a personas de su entorno.

¿Cómo surge el e-paciente? El e-paciente nace de la confluencia de dos factores: por un lado, de aquellas personas ‘empoderadas’, traducción del inglés empowerment. Es decir, personas que tienen la capacidad y la convicción de tomar un papel activo y ser responsables en la toma de decisiones de todo aquello que concierne a su salud; y que además tienen la capacidad de utilizar y poner a su disposición las herramientas digitales que les pueden ayudar en este objetivo.

Como pacientes empezamos también a buscar de forma activa información en salud, a participar en foros y redes sociales sanitarias, a comunicarnos y a establecer relaciones con pacientes, profesionales e instituciones a través de Internet, a intentar resolver problemas, entender síntomas. Y, en definitiva, a crear nuestros propios Entornos Personales de Salud, en los que integramos todas las fuentes que aportan valor a nuestra salud.

4.1. TIPOS DE E-PACIENTES

No existe un límite claro que defina lo que es un e-paciente y lo que no, sino que podríamos hablar de una escala o clasificación en función del uso que hacen de las tecnologías, ya que tanto los grados de alfabetización digital como los de empoderamiento son variables en cada persona.

Podríamos describir 3 tipos de e-pacientes conforme al uso que hacen de Internet:

  • Buen estado de salud (60%): pacientes que piensan ocasionalmente sobre su salud y usan Internet de forma esporádica y para informarse sobre aspectos concretos de la salud (ejercicio, nutrición, etc.). También lo hacen para buscar información sobre sus síntomas antes de acudir a sus consultas médicas, y sobre los diagnósticos después.
  • Recientemente diagnosticados (5%): son pacientes que recientemente han comenzado con un problema de salud, o acaban de ser diagnosticados de una enfermedad y escudriñan la red en busca de información, participan en foros y comunidades y hacen uso intensivo de los recursos sanitarios en red.
  • Crónicos y sus cuidadores (35%): personas con enfermedades crónicas que usan recursos en red para ayudar a gestionar su condición y mantenerse al día. Además contactan con otros pacientes y profesionales a través de espacios virtuales y participan en grupos o comunidades virtuales.

4.2. LA PARTICIPACIÓN DE LOS PACIENTES EN LA WEB 2.0

De igual forma que hacemos como ciudadanos, la utilización que hacen los pacientes de Internet y tecnologías en salud es muy diversa, tanto en variabilidad como en intensidad y podemos encontrar desde pacientes que realizan búsquedas sobre sus síntomas en Google antes de acudir a la consulta, hasta otros que participan activamente en comunidades virtuales, generan contenidos propios y apoyan a otros enfermos.

Veamos cuáles son los usos más habituales que están haciendo los pacientes en estos entornos:

1. Búsqueda de información: Internet ha democratizado el acceso a la información en salud, restringido antes al ámbito sanitario. Hoy en día cualquier persona tiene a su disposición infinidad de recursos en todo tipo de formatos, lo que permite el acceso a enormes cantidades de información por parte de los pacientes. Pero esta sobreabundancia que a priori podría ser buena supone también una serie de barreras de entrada y problemas a la hora de su gestión.

En nuestro ámbito la búsqueda de información en salud se realiza básicamente a través de buscadores como Google, el cual se lleva 9 de cada 10 consultas y constituye por tanto la puerta de entrada más importante de acceso a información sobre salud.

En cuanto a los tipos de búsqueda sobre salud que hacen los pacientes en Internet, casi la mitad de las consultas es sobre enfermedades, seguido de otras sobre nutrición, alimentación y estilos de vida, y también información sobre medicamentos. Y en lo que respecta a las enfermedades, la mayoría de las búsquedas están relacionadas con diagnósticos, tratamiento y experiencias de otros pacientes.

Las principales barreras que encuentran los ciudadanos frente al uso de Internet para cuestiones sanitarias son:

                              -El desconocimiento de la fiabilidad de la información.
                              -El riesgo de mala interpretación de la información encontrada.
                              -La falta de competencias digitales.

2. Participación y uso de las redes sociales: Las redes sociales se han convertido en los nuevos escenarios de participación donde los usuarios socializan con otras personas, comparten información y recursos. Habitualmente con fines personales de tipo lúdico, pero también en relación con su salud. Dentro de los usos que hacen los pacientes de las redes sociales para su salud, podemos encontrar redes sociales de tipo generalista, como por ejemplo Facebook o Twitter, y otras específicas dedicadas a la salud, como serían Redpacientes y Personasque.

3. Foros y comunidades de pacientes. Tanto de forma libre, a través de los foros informales que se generan en torno a temas de salud, como en redes específicas, como son los foros de ayuda a enfermedades crónicas y comunidades de pacientes. Los pacientes utilizan estos espacios para buscar a otras personas en su misma situación, dar o buscar apoyo, o entablar comunicación con profesionales o instituciones sanitarias.

4. Redes y espacios informales. La capa social que impregna a todo Internet ha convertido prácticamente a cualquier espacio, blogs, webs institucionales e incluso aplicaciones móviles, en un lugar susceptible de participación en salud, donde los pacientes comparten información, consultan sus dudas y establecen canales de comunicación. Esto ha hecho que la conversación en salud se haya descentralizado y se produzca en cualquiera de estos sitios que permiten la participación de los usuarios. 

4.3. GENERACIÓN DE CONTENIDOS EN SALUD

Por último, no debemos olvidar que del mismo modo que los usuarios de Internet hemos pasado de ser simples consumidores de información, a ser también productores (los llamados prosumidores), como pacientes también hacemos lo mismo.

El potencial de difusión que tiene la web social, junto con el bajo coste de acceso a la información y la disponibilidad de herramientas de creación de contenidos, ha permitido que sean en muchos casos los propios pacientes los que creen contenidos que puedan ser de utilidad para otros pacientes.

Y si el blog sigue siendo el formato más importante a la hora de generar y difundir contenidos, muchos pacientes han adoptado este formato para hablar de su enfermedad a través de su propia experiencia, de forma que se convierten en sitios de ayuda a otras personas que comparten las mismas condiciones de salud.

En definitiva, los pacientes están empezando a ocupar estos nuevos entornos, buscando información, compartiendo conocimiento a través de redes y comunidades, y creando espacios en los que comparten sus experiencias y ayudan a otras personas.

Parece que cuando hablamos de algo digital, lo hacemos anteponiendo la ‘e’ de electrónica, creando términos como e-learning, e-banca, e-salud, e-pacientes y e-profesionales.

Pero la evolución natural de las cosas nos hace predecir que dentro de poco tiempo todos seremos e-pacientes y del mismo modo que todos los aspectos relacionados con la salud acabarán incorporando el uso de tecnologías y se perderán esas ‘e’ de todos estos términos.

 

5. EL PAPEL DEL PROFESIONAL DE SALUD EN LA SOCIEDAD DIGITAL

Del mismo modo que como ciudadanos hemos tenido que adaptarnos a un nuevo contexto en el que las tecnologías están transformándolo todo, como profesionales tenemos ante nosotros un gran reto por delante, que pasa por conseguir una nueva adaptación, que se adecue a lo que la sociedad nos demanda y que además suponga un punto de inflexión en la forma en que nos desarrollamos profesionalmente.

Vamos a dedicar este tema a conocer cuál es nuestro papel dentro del ecosistema digital, cuáles son los nuevos roles y competencias que debemos adquirir para impulsar nuestro su desarrollo profesional y para promover cambios a la hora de abordar la mejora en la salud de los ciudadanos.

5.1. DEFINIENDO AL E-PROFESIONAL

De igual forma que Internet y la web social han favorecido la aparición de e-pacientes, la evolución del profesional hacia lo que podríamos denominar un e-profesional resulta inevitable.

Podríamos definirlo como aquel profesional que es consciente del cambio digital y utiliza todas las herramientas que tiene a su alcance en su trabajo y para desarrollarse profesionalmente, adquiriendo las competencias digitales necesarias para hacerlo de forma eficaz.

Esto supone que los profesionales tenemos que empezar a adquirir nuevas competencias que nos permitan adaptarnos de forma exitosa a este nuevo contexto. 

Estas incluyen:

  • habilidades en el manejo de la información y los nuevos sistemas de comunicación
  • competencias que nos permitan mejorar aprendizaje y a gestionar nuestro conocimiento
  • Así como competencias para potenciar nuestras habilidades a la hora de generar contenidos propios y trabajar con los pacientes.

Así pues, podríamos hablar por un lado de herramientas que permiten impulsar la comunicación y el trabajo asistencial con los ciudadanos: herramientas de comunicación y gestión del proceso asistencial, telemedicina, monitorización remota, producción de contenidos, etc.

Y por otro, tendríamos todos aquellos usos que contribuirían a mejorar el desarrollo profesional, como son las herramientas para la comunicación, búsqueda y gestión de información, formación e investigación.

Adquirir estas competencias digitales permitirá por tanto que nos transformemos en auténticos e-profesionales y que podamos realizar las siguientes tareas:

  • Búsqueda, filtrado y gestión de la información digital en salud.
  • Comunicación eficaz con profesionales y pacientes a través de mensajería, redes y sistemas de videoconferencia.
  • Participación en espacios digitales, como puede ser una red social, foro de discusión, blogs, etc.
  • Edición y publicación de contenidos en formato digital.
  • Difusión eficaz de contenidos de salud en redes sociales.
  • Creación y edición de información en salud.
  • Uso adecuado de herramientas de investigación.
  • Creación y gestión eficaz de una identidad digital y manejo de la reputación online.
  • Uso de herramientas para la creación de contenidos de apoyo a la comunicación.
  • Uso de herramientas de gestión de historia clínica electrónica.
  • Aprendizaje en línea a través de plataformas e-learning.
  • Participación en grupos de trabajo y uso de herramientas de edición colaborativa.

5.2. BARRERAS EN LA ADOPCIÓN Y USO DE TECNOLOGÍAS

Se han definido una serie de barreras que impiden la adopción de estas tecnologías por parte de los profesionales de salud. A las ya consabidas brechas:

  • Brecha de acceso: muchos profesionales no tienen acceso a Internet y estas herramientas en su trabajo
  • Brecha de utilización: derivada de esta falta de competencias de uso
  • Brecha de apropiación: por la falta de visión en la aplicación de las herramientas en nuestro contexto.

Habría que añadir otros problemas que impiden la adopción de las tecnologías por los profesionales de la salud, como son: 

  • La percepción de utilidad, muy relacionada con la brecha de apropiación. Si no percibimos el uso real de estas tecnologías en nuestro trabajo no las utilizaremos. Hablamos también de falta de aplicabilidad, ya que muchas herramientas no han sido diseñadas para el ámbito sanitario.
  • La tecnología en sí misma, tanto en su forma como en su uso. Si el aprendizaje para la utilización de una tecnología requiere de mucho esfuerzo, es más difícil que un profesional la haga suya y la utilice adecuadamente. Son preferibles aquellas herramientas con entornos más amigables y orientadas al uso profesional, por lo que el diseño juega un papel importante.
  • Las cargas de trabajo y asignación de recursos. La falta de tiempo disponible para el aprendizaje y uso de estas tecnologías, así como aspectos de tipo cultural y organizativo en lo referente a la falta de inversión tiempo y recursos suficientes en la formación de los profesionales.
  • El tratamiento de la información, la privacidad y la confidencialidad. En ocasiones los profesionales no saben qué pasa con los datos de salud que comparten y utilizan, o desconocen cómo tratar datos sensibles como son los que constituyen los registros de los pacientes
  • La presencia o ausencia de agentes facilitadores. El hecho de contar en un servicio con profesionales que tengan conocimientos en el uso de estas tecnologías puede actuar como agente favorecedor en su adopción por el resto de los componentes del equipo.

5.3. LA IDENTIDAD DIGITAL Y REPUTACIÓN ONLINE

Los usos que hacemos hoy en día de Internet y nuevas tecnologías están cambiando a gran velocidad. Hasta hace relativamente poco tiempo nuestra realidad digital se limitaba al uso de Internet con fines informativos y quizás a la recepción y envío de correo electrónico. Mientras que, en estos momentos, empieza a ser una realidad cada vez más compleja, ya que participamos en foros de debate, páginas web, suscripción a contenidos, intercambio en redes sociales, etc.

Se abren ante nosotros una serie de retos que ponen encima de la mesa cuestiones tales como el tratamiento de la sobreexposición en redes sociales, la privacidad y seguridad de nuestra información, etc.

Y fruto de todas estas interacciones, registros y conversaciones empezamos a dejar huellas que son visibles en la red. Estamos generando por tanto una identidad digital que no puede ser ignorada y que tendremos que aprender a gestionar.

De hecho, nuestra identidad digital nace en el momento en que alguien incorpora información que haga alusión a nosotros y se va construyendo a lo largo del tiempo a través de nuestra participación directa o de las aportaciones de otras personas, lo significa que tanto las acciones como nuestras omisiones forman parte de nuestra identidad digital.

Otros conceptos empiezan también a cobrar importancia, de forma que la reputación sigue siendo uno de los activos intangibles más importantes para un profesional sanitario, pero ya no se reduce a la esfera presencial, sino que se construye en buena medida a partir de lo que sucede en el plano digital.

Hablamos por tanto de que los profesionales tenemos que ser capaces de adaptarnos a este nuevo escenario y de que tenemos que empezar a desarrollar habilidades críticas que nos permitan desarrollarnos y ofrecer servicios de valor a los ciudadanos.

Competencias tan importantes como son la búsqueda, filtrado y gestión de información, la participación efectiva en entornos digitales, el trabajo y la investigación en grupo. Y de cara al trabajo con los ciudadanos, aspectos como son la comunicación síncrona y asíncrona en canales digitales, el uso de plataformas de gestión de información clínica y la generación y producción de contenidos que nos pueden servir de ayuda en nuestra labor de educación para la salud.

 

6. LA CONVERGENCIA EN SALUD. TECNOLOGÍAS DE ACERCAMIENTO

A lo largo de los temas anteriores hemos realizado un recorrido por los distintos aspectos, tanto tecnológicos como sociales, que han influido para que le e-salud sea ya en estos momentos una realidad y que ciudadanos, profesionales e instituciones estemos construyendo las bases de lo que será el futuro de la salud durante los próximos años.

En el año 1999 Levine, Searls, Locke, y Weinberger publicaron el Manifiesto Cluetrain, en el que incluyeron 95 tesis centradas en el impacto que iba a tener Internet y las Tecnologías de la Información y la comunicación sobre los mercados y las organizaciones. Su propuesta partía de la hipótesis de que el cambio tecnológico iba a provocar una transformación total y apostaban porque lo digital iba a trascender más allá de la tecnología y se iba a asentar sobre una nueva forma de hacerlas cosas centrada en la colaboración, la transparencia, el intercambio personal y la horizontalidad de las redes.

Si el Manifiesto quedaba resumido por la frase ‘los mercados son conversaciones’, podríamos del mismo modo apropiarnos del concepto y llevarlo a nuestro terreno, diciendo que ‘la salud también es cada vez más conversaciones’.

Las evidencias en este sentido son bastante claras y cada día vemos la importancia y el papel más destacado que tienen las redes sociales (tanto presenciales como digitales) en la salud, tanto en forma de intercambio de información y opiniones entre los distintos actores, como en la cada vez mayor participación de los ciudadanos en estos espacios.

A lo largo de este tema vamos a hablar de humanismo en salud y tecnologías de acercamiento y lo haremos a través del planteamiento de iniciativas y casos de éxito que se están desarrollando en estos momentos y que están siendo impulsadas en muchos casos desde la base, a partir del esfuerzo de los propios ciudadanos y profesionales.

6.1. HUMANISMO EN SALUD Y TECNOLOGÍAS DE ACERCAMIENTO

Frecuentemente cuando hablamos de términos como humanismo y tecnología, estos son percibidos como antagónicos o difíciles de conjugar. Un hecho que pone de manifiesto la sensación general de que la tecnología ha sido una de las causas que han propiciado un desenfoque de la atención centrada en la persona, menos humana y en favor de la tecnología.

Desde la segunda mitad del siglo XX se empieza a hablar de una deshumanización de la asistencia, que es atribuida al avance imparable que empezó a tener el desarrollo tecnológico y también al fenómeno de la hiperespecialización de los profesionales.

Este último hecho quizás haya influido más en la profesión médica que en la enfermera, la cual ha permanecido más ligada y cercana al paciente. Pero lo cierto es que el actual modelo biomédico tan extendido en nuestra sociedad está más centrado en el tratamiento de enfermedades que en el de personas de una forma integral, poniendo más el acento en el aspecto tecnológico.

Los ciudadanos por su parte desean lo mejor de ambos mundos y piden al sistema sanitario un trato que reúna el mejor humanismo apoyado por la mejor tecnología disponible. 

Y en ese sentido, la tecnología no tiene por qué ser negativa en sí misma, sino que dependerá del contexto y utilización que hagamos de ella. No deberíamos hablar por lo tanto de tecnologías, sino del uso de tecnologías. De esta forma, podemos crear contextos de relación humanizada en entornos altamente tecnificados, en los que se reconozca y tenga en cuenta la dignidad de la persona.

Lo cierto es que el humanismo también ha evolucionado hacia un humanismo digital, en el que también se está redefiniendo el papel que juegan las llamadas nuevas tecnologías en la salud, sobre todo aquellas que están más centradas en la parte social y a las que vamos a denominar Tecnologías de Acercamiento.

Tecnologías centradas en las personas capaces de generar contextos humanizados que incidan en la sociabilidad, como factor determinante para establecer vínculos entre ciudadanos, profesionales e instituciones.

Tecnologías que llamamos de acercamiento porque:

  • Acercan entre sí a las personas que tienen problemas de salud similares, favoreciendo el aprendizaje y apoyo mutuo, basados en la vivencia de experiencias similares.
  • Nos conectan a fuentes de información en salud y permiten un intercambio de valor y confianza con profesionales e instituciones.
  • Posibilitan modelos de relación horizontales en los que el paciente está en el centro del sistema, lo que le otorga un mayor control sobre su salud y favorecen su toma de decisiones.

6.2. ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN EN SALUD

Internet se está convirtiendo en una de las principales fuentes de información en salud a la que acuden los ciudadanos en busca de respuestas.

Los foros de soporte y las comunidades digitales de pacientes son también sitios en los que busca información, pero además sirven para aspectos como el soporte emocional y la búsqueda del apoyo de otros pacientes.

La aparición de estos espacios está propiciando además cambios en los programas de educación para la salud, pasando de un modelo clásico en que el conocimiento únicamente se transmitía de forma vertical, desde un profesional experto hasta el paciente o ciudadano, hacia nuevos modelos horizontales, en los que ambas partes tienen algo que aportar.

Los Foros de debate. Son espacios de participación, generalmente abiertos, en los que se generan discusiones organizadas por temas, y en los que cualquier usuario puede aportar su opinión. En ellos fluye la información de una manera más o menos organizada y aunque son espacios generalmente de carácter informal.

Cierto es que debido al carácter informal y generalmente improvisado de estos espacios y a la falta de participación de profesionales, la calidad de la información no es tan alta como la que pueden tener otros entornos digitales. Aunque también hay estudios que hacen alusión a que el alto nivel de participación de estos espacios ayuda a corregir los fallos en la información que en ellos se producen.

Existen también foros de participación en salud, específicamente creados con esta finalidad, en los que incluso participan profesionales de salud y que están moderados y orientados a unos objetivos concretos. En ellos los pacientes aprenden a partir de las experiencias que ya han vivido otras personas, las cuales actúan como modelos y como resultado estas personas se implican mucho más en todo aquello que concierne a su salud, a la vez que se sienten tratados con respeto, dignidad y en condiciones de igualdad.

Redes sociales generalistas. Redes como Facebook, Twitter, o incluso YouTube, consideradas de tipo generalista, son también utilizadas con éxito como forma de generar comunidades en el ámbito de la salud, dado su gran alcance y penetración entre los usuarios.

Este tipo de redes presentan la ventaja de que al estar instaladas sobre una red que ya utilizan millones de personas, resulta mucho más fácil sumar nuevos participantes, que no tienen que aprender a usar la herramienta y que comparten sus contenidos con otras personas de su entorno. Y como inconveniente podríamos destacar el hecho de que la información no se encuentra organizada y resulta difícil de encontrar, de forma que los temas de consulta más frecuentes salen de forma reiterada.

Comunidades de pacientes. Este tipo de espacios no tienen el mismo alcance que las llamadas redes generalistas, pero lo compensan con un mejor aprovechamiento y aporte de valor, ya que los usuarios que en ellas participan se sienten más identificados por el objetivo común de participación en torno a un tema de salud.

Son por tanto comunidades que han sido creadas específicamente con la finalidad de ser un espacio de participación en salud y favorecer el intercambio y aprendizaje entre sus miembros. En este tipo de redes participan muchos tipos de pacientes, aunque son más activas aquellas integradas por personas que comparten una patología crónica.

Las ventajas que presentan este tipo de redes específicas frente a las generalistas e informales son varias:

  • Por un lado, estas comunidades se mantienen unidas gracias a que sus integrantes comparten un alto interés por un tema de salud, el cual mantiene la cohesión del grupo.
  • Además, son redes muy específicas y sus límites suelen estar bastante bien definido, lo que centra la conversación.
  • Son también espacios de aprendizaje y gestión del conocimiento en salud, en los que pacientes y profesionales pueden aprender unos de los otros y actúan como filtros de información en salud.
  • Permiten el acercamiento entre personas con intereses comunes, actuando como un nexo y posibilitando la creación de relaciones entre sus miembros.

Redes sociales informales. Y, por último, no podemos obviar otro tipo de espacios de carácter informal que también aglutinan gran parte de la conversación en salud. Entornos que no fueron creados en principio como comunidades de salud, pero que han sido transformadas en microcomunidades gracias al carácter social que ha aportado la web 2.0. Es por ejemplo el caso de algunos blogs de pacientes, profesionales e instituciones.

 

6.3. LA EXPERIENCIA DE SALUD DIGITAL DEL PACIENTE

Uno de los aspectos que más se están introduciendo últimamente en las instituciones sanitarias como forma de mejorar la calidad de atención al paciente, son los llamados mapas de procesos o viajes de experiencia del paciente (patient journey), que consisten en examinar cómo es el camino del paciente durante todo el proceso asistencial, con el objetivo de detectar problemas e identificar posibilidades de mejora a través de las que poder rediseñar servicios o crear otros nuevos. 

La incorporación de lo digital a la salud presenta sin duda una oportunidad para mejorar este camino de experiencia del paciente. porque gracias a la tecnología somos capaces de actuar a lo largo de todo el proceso de una forma más eficaz.

Sin duda el futuro se presenta prometedor y pasa por una mayor personalización y el uso de servicios y tecnologías de acercamiento, que permitan poner en contacto a pacientes, profesionales e instituciones de una forma más eficaz. Ayudando a configurar a cada paciente sus propios entornos personales de salud, en los que dispondrán de información y recursos, pero también de otras personas de las que podrán aprender y en las que apoyarse.

Para ello tendremos que ser capaces de integrar todas estas tecnologías de forma efectiva y conseguir así nuestro objetivo de aportar valor a la salud de los ciudadanos de una forma integral, colocando al paciente en el centro de una vez por todas y todo ello sin perder el humanismo en los cuidados que prestamos.

 

BIBLIOGRAFÍA