Actualmente hablar de humanización en el mundo sanitario se puede considerar una moda, ya que son muchas las iniciativas tanto institucionales como personales que centran sus esfuerzos y desarrollan proyectos en humanizar la sanidad, son ya sobradamente conocidas diferentes iniciativas como la de Gabi Heras con el Proyecto Humaniza la UCI (HU-CI), Raquel Franco Humanizando el área quirúrgica, campañas como #yomellamo que abogan por un trato personalizado a nuestros pacientes, con acciones tan sencillas, y a veces olvidadas, como son saludar, presentarse, dar las gracias, hacer sentir a nuestro interlocutor que estamos por él, y nos ponemos en su papel, abandonando la barrera de la “bata blanca”. Han nacido Proyectos espejo de HU-CI, como son el Proyecto HURGE4 (urgencias), HUGES (Gestión) y HONCOR (Oncología y Radioterapia). Muchos centros también abanderan acciones destinadas a dar acompañamiento a los pacientes a lo largo de su estancia en los mismos: permitir la entrada de hermanos en las UCI, puertas abiertas todo el día para que los niños puedan ser acompañados y sentir la presencia “piel con piel” de sus padres, etc. O incluso iniciativas a nivel nacional como es el Proyecto Sueñon, destinado a conseguir el buen descanso de nuestros pacientes, con acciones sencillas y al alcance de todos, para lograr que todas las enfermeras sean “cuidadoras del sueño”. Todas ellas han sido seguidas por gran cantidad de profesionales que suman su granito de arena en poder hacer una sanidad más respetuosa y más humanizada, que haga que los pacientes y familiares se sientan personas al entrar en un ambiente hostil como puede ser, por su desconocimiento el mundo sanitario.
La humanización se entiende como la aproximación del sistema sanitario al paciente en una vertiente de calidad humana, potenciando la empatía y el abordaje integral. El paciente es la razón de ser del sistema sanitario y sus profesionales, y debe ser tratado como un ser humano, no como una enfermedad. (Fundación Humans).
No es nada difícil llevar a cabo estas sencillas pautas de comportamiento, pautas que “humanizan” el trato a nuestros pacientes, con acciones que derivan de una buena educación y el respeto, o ¿estando fuera del hospital se nos ocurriría no saludar ni tratar bien a nuestros interlocutores? Pues de ello se trata, ser personas que tratan a personas, no cuesta tanto hacerlo, y los beneficios son por el contrario evidentes.
La humanización no se restringe a los profesionales sanitarios en contacto con el paciente, sino que tiene impacto directo sobre la cultura de las organizaciones sanitarias, sobre la administración, las políticas sanitarias y sobre pacientes y cuidadores (Fundación Humans).
Como gestores sanitarios (o futuros gestores sanitarios) nos debería alegrar de que se esté produciendo un cambio, que se rompan las barreras que siempre han estado presentes durante la atención sanitaria, sobre todo a nivel hospitalario, y que se vaya teniendo en cuenta a los usuarios, los pacientes, que no hemos de olvidar que son el centro del sistema (o deberían serlo).Y es aquí donde se plantea, o debería plantearse un cambio de paradigma importante, que va a ser objeto de estudio en este módulo del máster: estamos intentando humanizar la atención sanitaria, pero…¿La gestión sanitaria es humanizada? Cuando analizamos esta pregunta con detenimiento y miramos a nuestro alrededor, a lo que conocemos, a los modelos de gestión más utilizados, a nuestros centros, a nuestro sistema de salud… ¿podemos dar respuesta a la misma?
El liderazgo necesario para establecer el cambio organizacional y cultural de la asistencia sanitaria debe ser ejercido por todos los implicados en los sistemas sanitarios.
De todos es sabido que hay departamentos dentro del mundo gestor, que desgraciadamente no son todo lo humanizadores que nos gustaría, departamentos que ya su propio nombre es muy descriptor…“Departamento de Recursos Humanos”, por ejemplo, es aquí donde hay que comenzar por realizar un cambio de nomenclatura, sustituir el recurso humano por personas o por profesionales que son los que sustentan la estructura de los diferentes centros, pero… ¿de qué sirve un cambio de nombre si la gestión sigue siendo la misma?, hay que profundizar más en ello, realizar un cambio de rol muy importante, implementar la gestión humanizada y conseguir que el gestor también ejerza la humanización de la gestión, algo que algunos hemos querido llamar “gestor de proximidad”, el “management de proximidad” es el de más fácil implementación, puesto que recae en el primer eslabón gestor, en el caso de la enfermería, en las supervisiones, que por estar más cerca de los profesionales pueden llevar a cabo su labor de una forma más próxima, más adaptada a las necesidades personales y por supuesto más humana.
Es necesario integrar en la humanización de la asistencia sanitaria recomendaciones generales y herramientas de evaluación que garanticen la equidad de su implementación (indicadores).
Este “management de proximidad” podría ser incluso la piedra angular que sirva para el cambio, de iniciativas surgidas desde abajo, fluyan hacia arriba en la pirámide de los organigramas y permitan llegar a un cambio más profundo, un cambio de modo de actuación de los gestores sanitarios. No debemos pensar que es una utopía, hemos de creer en ello, sin desestimar y dejar de lado a nadie, y nuestra actuación como gestores es donde ha de procurar los cambios más necesarios para que el sistema evolucione, pequeños detalles, pequeños gestos, pequeñas acciones, que juntas van produciendo su efecto: un efecto de cambio que los profesionales detectan, que los profesionales sienten, que los profesionales agradecen, un cambio que consiste en tratar a todos como PERSONAS, puesto que no hemos de olvidar que eso somos, no renunciar nunca a nuestros orígenes.
