TEMA 1. SALUD PÚBLICA


La lactancia materna constituye una prioridad de Salud Pública por su importancia en la salud infantil y materna. En este contexto, la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia (IHAN), impulsada por OMS y UNICEF, busca proteger, promover y apoyar la lactancia mediante prácticas asistenciales basadas en la evidencia y una atención humanizada al nacimiento. Sus objetivos incluyen favorecer un inicio precoz de la lactancia, promover la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses, facilitar el contacto piel con piel, el alojamiento conjunto y la toma de decisiones informadas. Para ello, establece 10 pasos para hospitales y 7 pasos para centros de salud, además de un proceso de acreditación estructurado en cuatro fases: Descubrimiento, Desarrollo, Difusión y Designación.

La estrategia Neo-IHAN adapta estos principios a las unidades de neonatología, especialmente para recién nacidos prematuros o enfermos, promoviendo los cuidados centrados en la familia, la participación activa de los progenitores, el contacto piel con piel y la utilización prioritaria de leche materna propia o donada. Sus diez pasos incluyen la formación del personal, el inicio precoz de la extracción, el apoyo a la producción láctea, el método canguro, la transición progresiva hacia la lactancia directa y la continuidad de los cuidados tras el alta. Además, existen otras estrategias como BPSO, el Proyecto PALMA y las recomendaciones de GuíaSalud, orientadas a mejorar las tasas de lactancia mediante formación, apoyo profesional, seguimiento e indicadores de calidad. El Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, adoptado por la Asamblea Mundial de la Salud en 1981, pretende proteger la lactancia frente a prácticas comerciales inadecuadas y establece restricciones sobre publicidad, muestras gratuitas, regalos, promoción en centros sanitarios y conflictos de interés.

El mantenimiento de la lactancia también depende de evitar la separación madre-hijo y favorecer un entorno asistencial que facilite el vínculo y la alimentación. El alojamiento conjunto permite que madre y recién nacido permanezcan juntos durante la hospitalización, mientras que el contacto piel con piel precoz favorece la adaptación fisiológica del recién nacido, la regulación de la temperatura, el establecimiento de la lactancia, la liberación de oxitocina y el vínculo afectivo. En las unidades neonatales, los cuidados centrados en el desarrollo, el método canguro, la participación de los padres y la reducción de estímulos ambientales contribuyen al bienestar y al establecimiento de la lactancia. Asimismo, cuando la madre enferma o precisa pruebas, tratamientos o incluso un ingreso hospitalario, se debe intentar mantener la lactancia siempre que sea clínicamente posible, facilitar el alojamiento conjunto y comprobar la compatibilidad de los medicamentos con la lactancia, buscando alternativas cuando sea necesario.