La lactancia materna es una prioridad de salud pública, ya que influye directamente en la salud del niño y de la madre. Por ello, es fundamental protegerla, promoverla y apoyarla, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que aconseja lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses.
IHAN
La Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia es la adaptación en España de la Baby Friendly Hospital Initiative, creada por OMS y UNICEF en 1991. Su objetivo es mejorar la atención al nacimiento y aumentar las tasas de lactancia mediante prácticas sanitarias basadas en evidencia y una atención más humanizada a madre y bebé.
IHAN trabaja en hospitales, centros de salud y unidades de neonatología, formando a profesionales sanitarios y estableciendo protocolos que favorezcan la lactancia materna.
Objetivos principales
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Facilitar decisiones informadas a las madres.
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Favorecer el inicio precoz de la lactancia.
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Promover lactancia materna exclusiva durante 6 meses.
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Garantizar el cumplimiento del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna.
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Fomentar prácticas como contacto piel con piel y alojamiento conjunto.
Acreditación IHAN
Los centros sanitarios pueden obtener la acreditación si cumplen:
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10 pasos en hospitales.
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7 pasos en centros de salud.
El proceso se realiza en 4 fases: Descubrimiento, Desarrollo, Difusión y Designación, e incluye evaluación externa para obtener el reconocimiento.
Estrategia Neo-IHAN
La Neo-IHAN adapta la iniciativa a unidades de neonatología, especialmente para prematuros o recién nacidos enfermos. Promueve cuidados centrados en la familia, presencia de los padres, contacto piel con piel y uso prioritario de leche materna propia o donada.
Otras estrategias de apoyo
En España también existen otras iniciativas basadas en evidencia para mejorar la lactancia, como la guía de buenas prácticas de la Registered Nurses' Association of Ontario dentro del programa Best Practice Spotlight Organization, proyectos multidisciplinares como PALMA y programas del Sistema Nacional de Salud, que buscan mejorar la formación, la organización sanitaria y el apoyo a las familias.
Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna (OMS)
Adoptado en 1981, el Código Internacional regula la comercialización de fórmulas infantiles y otros productos relacionados con la alimentación infantil para proteger la lactancia materna de prácticas comerciales poco éticas. No obliga a amamantar, sino que garantiza información objetiva y evita presiones sobre madres y profesionales de la salud.
Principales medidas del Código:
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Prohibición de publicidad de sucedáneos, biberones y tetinas dirigidas al público o en centros sanitarios.
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Prohibición de entrega de muestras gratuitas, regalos o incentivos a madres y personal sanitario.
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Etiquetado claro que destaque la superioridad de la lactancia materna, riesgos de la alimentación artificial y preparación correcta de los productos.
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Protección frente a campañas engañosas, donaciones con fines comerciales y promoción encubierta a través de redes sociales o materiales “científicos” financiados por la industria.
Responsabilidad de los profesionales sanitarios:
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Conocer y aplicar el Código.
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Evitar recibir incentivos o distribuir productos sujetos al Código.
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Garantizar información objetiva a las madres.
Madre y bebé en el sistema de salud
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El rooming-in o alojamiento conjunto permite que madre e hijo permanezcan juntos 24 horas, favoreciendo la lactancia, el vínculo afectivo y la adaptación fisiológica del recién nacido.
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El contacto piel con piel precoz mejora la oxigenación, temperatura, oxitocina materna, producción de calostro y vínculo madre-hijo.
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Las unidades neonatales deben aplicar cuidados centrados en el desarrollo, integrando a los padres en la atención, especialmente en prematuros, mediante métodos como el cuidado canguro y la succión no nutritiva.
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Fuera del periodo neonatal, la lactancia no debe interrumpirse incluso si la madre requiere ingreso, analíticas o medicación, siempre asegurando extracción y almacenamiento de leche si es necesario.
Impacto de la pandemia COVID-19
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Inicialmente se separó a madres positivas y recién nacidos, suspendiendo piel con piel y alojamiento conjunto, lo que afectó la lactancia.
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Las recomendaciones actuales del Ministerio de Sanidad y sociedades científicas promueven mantener la cohabitación, piel con piel y lactancia materna incluso en contexto COVID.
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La pandemia afectó la donación de leche humana por limitaciones de movilidad y cuarentenas.
En resumen, proteger la lactancia materna implica cumplir el Código Internacional, aplicar buenas prácticas de atención materno-infantil y mantener el contacto madre-hijo incluso en situaciones especiales como prematuridad o pandemia.
Desarrollo de políticas relacionadas con la lactancia materna
Las políticas públicas bien diseñadas aumentan la inicio, exclusividad y duración de la lactancia materna. La implementación de la Iniciativa Hospital Amigo del Niño (BFHI/IHAN) y sus Diez Pasos ha demostrado mejorar significativamente las tasas de lactancia exclusiva en todo el mundo.
El origen de estas políticas se remonta al Hospital Universitario de San Diego, donde la revisión de prácticas clínicas —como eliminación de nidos, alojamiento conjunto y lactancia a demanda— mejoró notablemente la lactancia materna. Estas experiencias fueron la base de la declaración conjunta OMS/UNICEF (1989) y la Declaración de Innocenti (1990), que impulsaron políticas globales de protección, promoción y apoyo a la lactancia materna, incluyendo el Código Internacional de Comercialización.
La lactancia materna se reconoce como prioridad de salud pública, con implicaciones sanitarias, sociales y ambientales. Las políticas incluyen:
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Protección legal de la maternidad y derechos para amamantar.
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Extensión de la baja maternal remunerada, que incrementa la lactancia exclusiva y su duración.
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Coordinación entre Atención Primaria, Hospitalaria y Salud Pública para aplicar protocolos como IHAN y Neo-IHAN en unidades neonatales.
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Difusión de información veraz a madres, familias y población general, respetando decisiones informadas y evitando pseudoinformación o publicidad de sucedáneos.
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Formación continua de profesionales sanitarios y actualización de guías basadas en evidencia.
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Monitorización de indicadores de lactancia y fomento de investigación independiente.
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Sensibilización y creación de entornos favorables a la lactancia fuera del ámbito sanitario.
En España, convenios recientes (hasta 2024) entre el Ministerio de Sanidad e IHAN consolidan estas políticas, promoviendo la humanización del parto, el apoyo a la lactancia y la coordinación intersectorial para proteger la salud de madres y recién nacidos.
