TEMA 10. EL PAPEL DE LA PAREJA Y SEXUALIDAD DURANTE LA LACTANCIA MATERNA


La pareja desempeña un papel fundamental durante la lactancia y el puerperio, aunque no necesita compartir la alimentación para implicarse en la crianza. Puede participar mediante el juego, las caricias, el baño o los paseos, mientras que su principal función durante el posparto es garantizar el bienestar físico y emocional de la madre, proporcionándole seguridad y apoyo. Durante la hospitalización debe respetar su intimidad y necesidades, y si la madre no puede atender al recién nacido, puede realizar contacto piel con piel, alimentarlo y velar por su seguridad. La llegada del bebé supone un cambio importante para la pareja, por lo que es recomendable hablar sobre lactancia y crianza desde el embarazo y favorecer una comunicación adecuada.

La sexualidad durante la lactancia está influida por los cambios físicos y hormonales del embarazo, parto y puerperio. El parto, especialmente cuando existe traumatismo perineal o episiotomía, puede afectar posteriormente a la vida sexual y favorecer la dispareunia. Tras el parto aparece una infertilidad fisiológica relacionada con la succión frecuente, que modifica la secreción hormonal y puede retrasar la ovulación. El método de lactancia y amenorrea (MELA) puede actuar como método natural de control de la fertilidad cuando el lactante tiene menos de 6 meses, la lactancia es exclusiva y no ha existido sangrado vaginal en los primeros 56 días posparto; si se incumple alguno de estos requisitos, debe utilizarse otro método anticonceptivo. Entre las opciones se encuentran los métodos de barrera, anticonceptivos solo con progestágenos y dispositivos intrauterinos, además de lubricantes para aliviar la sequedad vaginal.

En el plano psicológico y emocional, la lactancia y la sexualidad comparten mecanismos hormonales relacionados con estrógenos, progesterona, prolactina y oxitocina, por lo que algunas mujeres pueden experimentar placer durante la lactancia, aunque los sentimientos de culpabilidad o vergüenza pueden dificultar que lo expresen. Es esencial proporcionar un entorno física y psicológicamente seguro, especialmente ante antecedentes de violencia sexual, y comprender que durante el puerperio la madre puede mostrar menor interés por las relaciones sexuales al centrar su atención en el recién nacido. La comunicación y comprensión de la pareja son fundamentales durante esta etapa. Los profesionales sanitarios deben conocer estos cambios, informar adecuadamente y detectar posibles dificultades, evitando generalizaciones, ya que la sexualidad y la experiencia de cada persona son individuales.