La lactancia en tándem es la situación que se da cuando una madre lactante se queda embarazada, no interrumpe la lactancia y sigue amamantando. Nace su hijo y amamanta a los dos a la vez. Es decir, consiste en amamantar a dos niños de edades diferentes a la vez. Este tipo de lactancia aporta numerosos beneficios a la madre y a los bebes, a pesar del rechazo que sigue sufriendo en nuestra sociedad. Durante el embarazo, el pecho se prepara para amamantar al recién nacido, priorizando en él a pesar de estar lactando. Hacia el final del embarazo cambiará su composición pasará de ser leche madura a calostro de nuevo, disminuyendo su producción mucho entre el tercer y el cuarto mes de gestación, causado por las hormonas (estrógenos y progesterona) esta bajada y su cambio de sabor provoca que más de la mitad de los niños se desteten solos.
A pesar de todos los mitos y creencias populares que hay en torno a este tipo de lactancia, los estudios científicos avalan que no existen efectos negativos ni para los niños ni para la madre. Todo lo contrario, se han evidenciado grandes beneficios para los tres. Para la madre existen menos posibilidades de desarrollar obstrucciones, mastitis o ingurgitaciones posteriores al parto, ya que el hermano mayor, que es un gran succionador evitará que esto ocurra. El coste energético para la madre es el mismo, no existiendo diferencias significativas en comparación con los embarazos sin lactancia. Para el hermano mayor, sigue beneficiándose de todos lo que aporta la leche materna, inmunoglobulinas, vitaminas…protegiéndose de muchas infecciones, además de desarrollar un mejor vínculo afectivo tanto con su madre como su hermano. No se siente desplazado y los enfados, pataletas y celos son menores, se siente más integrado al compartir el pecho con el recién nacido. Y para el hermano pequeño, se ha evidenciado que la pérdida de peso de los primeros días es menor, puesto que su hermano mayor le asegura la producción y su recuperación es más rápida. No aparecen las llamadas crisis de crecimiento, por tener la cantidad de leche que necesita. Favorece el vínculo y lo protege contra infecciones, al compartir la inmunidad que su madre genera contra los microorganismos de los que su hermano, puede ser portador. La “subida de la leche” se producirá antes y la producción será mayor, por lo tanto, el inicio de la lactancia con el pequeño resulta mucho más fácil.
En cuanto a la organización de las tomas, es decisión de cada madre, lo único que debe asegurarse es que el recién nacido, los primeros días sea el primero en mamar y que lo haga de 8 a 12 veces, después las pautas pueden ir cambiando en función de lo que le demanden. Existen múltiples opciones, que mamen simultáneamente, que cada uno mame siempre del mismo pecho, que mame primero el mayor después el pequeño o viceversa (con la lactancia ya instaurada9).
La lactancia en tándem es muy reconfortante para la madre, pero también puede resultar muy estresante, porque los hermanos mayores aumentan mucho las tomas, se pueden convertir en grandes demandantes y eso resulta agotador para la madre. Puede aparecer la agitación del amamantamiento, que es rechazo involuntario a amamantar. Es necesario que la madre reciba todo el apoyo físico y psíquico. Necesitará ayuda en casa de su entorno, para evitar su desgaste físico y apoyo psicológico, es necesario que entienda que debe dar cabida a todos esos sentimientos para evitar que pueda llegar a culpabilizarse…No existe más riesgo de amenaza de aborto, ni parto prematuro, la actividad sexual también produce oxitocina y nos está prohibida durante el embarazo. El neonato no se va a quedar sin leche, ni la madre se va a desnutrir. Existen pocos casos en los que la lactancia en tándem esta contraindicada y estos son: embarazos de riesgo, múltiples, amenazas de aborto, amenaza de parto prematuro.
La lactancia en tándem desgraciadamente no está muy aceptada en nuestra sociedad, las madres se sienten juzgadas y somos los profesionales de la salud, los qué debemos promocionar la lactancia en todas sus situaciones sin excepciones. Es nuestra obligación romper con los falsos mitos y dar visibilidad a este tipo de lactancia tan beneficiosa
