La muerte perinatal afortunadamente ocurre pocas veces, pero su impacto es durísimo tanto para los padres como para el entorno, por ello se merece un tratamiento adecuado. Necesitamos implantar guías de actuación para humanizar estos casos. La lactogénesis es un proceso fisiológico que se inicia a partir de la semana 16 de gestación y continua tras el parto, independientemente de que el recién nacido nazca vivo o muerto. Las familias que tiene que pasar por un duelo perinatal, tiene un riesgo elevado de que este sea complicado. A esta situación tan difícil hay que sumarle la falta de orientación que tienen con la lactancia, por la insuficiente formación de los profesionales sanitarios que los atienden, existiendo grandes carencias en relación con la atención que reciben.
Ante este tipo de lactancia no existe una recomendación universal sobre la mejor manera de abordarla, los duelos son tan únicos como la persona que los experimenta y sus vivencias con la lactancia igual, es necesario que la madre sea informada sobre las posibles alternativas que tiene. Afortunadamente en España está dejando de ser un tema “tabú”, que ha tendido a infravalorar la magnitud del duelo, para tener más visibilidad, gracias a los grupos de apoyo en el duelo perinatal y a la concienciación de parte del personal sanitario para asesorar y apoyar a la madre a que tome la decisión más beneficiosa para ella, es recomendable que dentro del grupo de profesionales que atienden a estas parejas cuenten con un psicólogo y una consultora en lactancia.
En función del momento del fallecimiento de su hijo, la madre se encontrará en un momento diferente de su lactogénesis, teniendo diferentes alternativas, desde inhibir la lactancia si la muerte ha sido intrauterina, a un destete natural o farmacológico si él bebe llegó a ser amamantado o proseguir con ella, donándola a los bancos de leche o simplemente guardándola hasta que decida qué hacer con ella. Según la última evidencia científica, mantener la lactancia materna puede actuar como un factor de protección ante la depresión, por la liberación de hormonas asociadas al bienestar como oxitocina, prolactina, endorfinas y dopamina.
Seguimos necesitando un cambio en el paradigma de la muerte y la lactancia, porque la practica más habitual en nuestros hospitales sigue siendo inhibir la lactancia de manera inmediata sin tener en cuenta los deseos de la madre. Creyendo erróneamente que esa es la mejor manera de protegerla y ayudarla a superar tan difícil situación.
Las posibles alternativas de la madre son:
- Inhibir la lactancia de manera farmacológica, será necesario adminístrale cabergolina según protocolo y monitorizar los problemas mamarios que puedan surgir, congestión, dolor… explicar las medidas para disminuir las molestias.
- Inhibir de manera natural: una vez establecida la lactancia sino se vacía frecuentemente el pecho, la producción disminuye hasta que la secreción desaparece por completo. Sera necesario que la madre siga unas indicaciones para evitar posibles complicaciones. Si aparece la congestión y el dolor será necesario drenar una pequeña cantidad hasta que desaparezcan las molestias.
- Extracción y donación: Es la más recomendada por su alto potencial beneficioso para la madre. Con el acto de extraer la leche y donarla a un banco, está haciendo que se beneficien los receptores y que ella le encuentre sentido a todo lo ocurrido.
Como reflexión final, considero que es necesario que todos los profesionales que trabajamos en las áreas materno-infantiles nos formemos o ampliemos nuestros conocimientos en la muerte perinatal. Así podremos dar un mayor apoyo a estas parejas en tan difícil situación y contribuir al beneficio de esta en la humanidad.
