TEMA 2. ABUSO DE DROGAS


Durante la lactancia, se recomienda evitar el consumo de cannabis y cannabinoides, tanto con fines recreativos como medicinales. El principal componente psicoactivo, el THC, pasa a la leche materna y puede permanecer detectable durante varios días e incluso más de 6 semanas, por lo que no resulta eficaz basarse únicamente en esperar unas horas o en extraer y desechar la leche. La evidencia sobre los efectos en el lactante es limitada, pero existe preocupación por posibles efectos sobre el neurodesarrollo, especialmente con consumo frecuente. El CBD, el Δ8-THC y los productos denominados aceite de cannabis tampoco pueden considerarse seguros, debido a su composición variable y a la escasez de datos sobre su seguridad. Por ello, se recomienda evitar estos productos durante la lactancia, incluyendo las formulaciones tópicas con cannabis o CBD.

En cuanto a los estimulantes, la cocaína pasa a la leche materna y puede producir toxicidad en el lactante, con irritabilidad, temblores, vómitos, hipertensión, dificultad respiratoria y convulsiones, por lo que debe evitarse la lactancia durante el consumo activo. Las anfetaminas también pasan a la leche: su uso terapéutico puede valorarse de forma individualizada utilizando la menor dosis eficaz y vigilando al lactante por irritabilidad, insomnio, dificultades para alimentarse o problemas de ganancia ponderal, mientras que su uso como droga de abuso está totalmente desaconsejado. La metanfetamina y el MDMA (éxtasis) tampoco se recomiendan durante la lactancia; pueden permanecer en la leche durante varios días, por lo que, tras un consumo, la reanudación debe realizarse de forma prudente e individualizada, teniendo en cuenta el aclaramiento de la sustancia y la situación clínica materna.

Los opioides deben diferenciarse según se utilicen como analgésicos prescritos, para tratar un trastorno por consumo de opioides o de forma ilícita/no prescrita. Los opioides prescritos pueden utilizarse en la lactancia a la menor dosis eficaz y durante el menor tiempo posible, vigilando al lactante por somnolencia excesiva, mala succión, hipotonía o dificultad respiratoria; cuando se necesita un opioide potente, la morfina es la opción de referencia. Por el contrario, codeína y tramadol no se recomiendan por el riesgo de depresión respiratoria grave. En mujeres estables en tratamiento con metadona o buprenorfina, y sin consumo de drogas ilícitas, la lactancia debe fomentarse, mientras que durante el consumo activo de opioides ilícitos, como la heroína, se recomienda no amamantar. La reanudación debe individualizarse tras el cese del consumo, estabilidad clínica y seguimiento multidisciplinar.