1. INTRODUCCIÓN
Desde el momento mismo de la concepción, el ser humano crece y se desarrolla.
Se entiende por crecimiento el fenómeno biológico que implica el aumento del tamaño corporal. Dicho aumento es posible gracias a la existencia de hiperplasia e hipertrofia tisulares, es decir, al aumento del tamaño celular y al aumento del número de células.
Por desarrollo se entiende la adquisición de nuevas funciones fisiológicas, lo cual va íntimamente ligado al hecho de la diferenciación celular. La maduración sería el grado de desarrollo alcanzado por un organismo en un momento dado.
Una correcta evaluación del crecimiento y desarrollo del niño en el primer año es esencial para valorar el estado de salud a lo largo de la vida.
2. CRECIMIENTO FÍSICO
2.1. Factores que influyen en el crecimiento físico
Los factores que influyen en el crecimiento físico del lactante son muy numerosos, pero los podemos clasificar en dos grandes grupos: endógenos y exógenos.
El principal factor endógeno es el potencial genético que viene determinado por su ADN. La herencia no sólo determina la intensidad del crecimiento sino también su velocidad y la morfología final que adquiere cada sujeto.
Entre los factores exógenos podemos destacar:
- Factores socioeconómicos.
- Factores medioambientales.
- Factores nutricionales: cualquier alteración en la cantidad o calidad de los nutrientes que recibe un niño influye de forma decisiva en su crecimiento físico, sobre todo si ocurre en los períodos en los que el crecimiento en más intenso, como es el primer año de vida. Influye más el déficit nutricional en las alteraciones de crecimiento que el exceso de ingesta. Los excesos de ingesta no parecen alterar la talla del niño, aunque si los parámetros antropométricos nutricionales como el peso y los pliegues de grasa subcutánea.
Coordinando la interacción entre los factores endógenos y exógenos se encuentra el sistema neurohormonal. La insulina, factores de crecimiento y hormonas tiroideas influyen de forma decisiva en el crecimiento y maduración fetal, mientras que en el período postnatal influye principalmente la hormona de crecimiento.
2.2. Crecimiento normal del lactante
Durante los 2 primeros años de vida es donde existe el crecimiento más intenso del niño. Este crecimiento sigue unos patrones universales:
- Crecimiento cefalocaudal. Crecimiento que procede de la cabeza a los pies.
- Crecimiento próximo-distal. Ocurre desde el centro a la periferia.
- Y de movimientos generales a movimientos específicos.
La evolución normal del crecimiento del lactante presenta las siguientes características:
- Al final del primer año la talla del lactante ha aumentado un 50% respecto al nacimiento.
- El peso alcanza un aumento medio de 7 kg durante el primer año, es decir, se triplica el peso al nacimiento. Se estima una ganancia ponderal mínima de unos 24 g/día durante las primeras 6 semanas, de 100-200 g a la semana hasta los 4 meses, de 85-140 g a la semana entre los 4-6 meses, y de 40-85 g a la semana de los 6-12 meses.
- El perímetro craneal tiene un crecimiento en el primer trimestre de 1,5 cm por mes. Y a partir del segundo semestre aumenta 0.5 cm al mes.
- El cierre de fontanelas se produce alrededor de las 6-8 semanas, la fontanela posterior, y alrededor de los 13-14 meses (con una variabilidad de 4 a 26 meses) la fontanela anterior.
- Durante la lactancia y la niñez, los miembros inferiores crecen con mayor velocidad que el resto del cuerpo.
Durante estos primeros años no sólo existe cambios morfológicos importantes, sino que también coexisten significativos cambios cualitativos orgánicos tales como el aumento de grasa corporal total, disminución del líquido extracelular en relación con el agua orgánica total, etc.
La nutrición constituye el principal factor externo determinante del crecimiento durante dicho periodo, siendo la lactancia materna capaz de cubrir, por sí sola, las necesidades energéticas hasta los 6 meses. A partir de esta edad sería necesario la introducción de la alimentación complementaria para cubrir las posibles carencias de algunos nutrientes. La “Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición” establece que la alimentación complementaria no se introduzca antes de los 4 meses ni después de los 6 meses.
2.3. Evaluación del crecimiento físico
Cuando queremos evaluar el crecimiento de un lactante es importante seguir los siguientes pasos:
- Recoger datos para elaborar una Historia clínica. Datos referentes a la historia familiar (talla de los padres y hermanos, ambiente psicosocial, situación económica familiar), historia gestacional, historia perinatal e historia personal (somatometría, tipo de alimentación, etc.).
- Exploración física detallada, dándole una especial importancia a la evaluación antropométrica de peso, talla y perímetros (el cefálico preferiblemente).
- Interpretación de los datos antropométricos. Los datos que disponemos sólo tienen sentido si pueden ser comparados con unos de referencia o normales. Estas referencias son “curvas de crecimiento” o percentiles en las que se muestra las tasas de crecimiento esperadas para los niños, según su edad y sexo, en los primeros años de vida.
3. GRÁFICAS DE CRECIMIENTO
Las gráficas o curvas de crecimiento se elaboran con los datos obtenidos de medir a grupos amplios de niños de distintas edades a través de estudios transversales, o midiendo de forma seriada a un grupo de niños desde que nacen hasta que llegan al final de la adolescencia y dejan de crecer (estudios longitudinales).
Por sí solos, los percentiles de crecimiento no indican el estado de salud de un niño. Se trata sólo de una comparación. El percentil concreto de un niño como dato aislado no tiene demasiado valor. El crecimiento debe valorarse en un contexto amplio y requiere considerar otros factores como la talla de la familia o el ambiente.
Aunque en general se considera que el rango “normal” oscila entre el percentil 3 y el percentil 97, lo cierto es que, también hay niños sanos que crecen por debajo del percentil 3, sin que esto indique que tienen algún problema de salud. Estar en un percentil alto o bajo no significa necesariamente que un niño esté más o menos sano o que tenga un problema de crecimiento. Un niño que nazca y crezca de forma mantenida en el percentil 3 puede estar tan sano como otro que crece en el percentil 90. Y, por otro lado, el percentil 50 no es un percentil ideal, sólo refleja que la mitad de los pesados miden más y la otra mitad, menos.
Las gráficas de crecimiento no son normas, sino referencias, es decir, permiten saber qué relación guarda el peso de un niño, por ejemplo, con el de otros de su misma edad, pero no nos dice cuánto debería pesar. Describen la normalidad estadística (el 95% de la población entre +2 y -2 desviaciones típicas) pero no en un sentido médico. Las tablas o gráficas no permiten distinguir lo normal de lo patológico. Con lo que el peso no es un medio diagnóstico, sino sólo es un método de cribado.
Es importante observar la variación del crecimiento de un niño en las distintas edades y conocer cómo es su curva particular, más que obtener un valor aislado. Si un niño crece siguiendo un cierto patrón y en un momento dado cambia ese patrón y empieza a crecer más despacio, podemos estar ante un problema de salud y poder descubrirlo observando su curva de crecimiento. Aunque algunos niños normales también pueden cambiar de percentil.
Cuando el peso o la talla de un niño son inferiores a lo estadísticamente normal, es decir por debajo del percentil 3, o cuando el aumento de peso o talla en un periodo de tiempo es inferior al aumento normal, podría deberse a varias causas distintas:
- El niño es muy bajo o muy delgado, pero está sano, y es que un 3% de los niños sanos están por debajo del percentil 3.
- El niño padece una enfermedad que afecta al crecimiento, como puede ser: déficit de la hormona de crecimiento, síndrome de Down, etc.)
- El niño esta desnutrido por diferentes motivos:
- Desnutrición secundaria a una enfermedad que interfiera con la absorción como, por ejemplo: diarrea, intolerancia al gluten, fibrosis quística, etc.
- Desnutrición secundaria a una enfermedad que interfiera con el metabolismo como, por ejemplo: la diabetes, etc.
- Desnutrición secundaria a una enfermedad que produzca pérdida de nutrientes como, por ejemplo: síndrome nefrótico, parasitosis, etc.
- Desnutrición secundaria relacionada con problemas que dificulten la succión como, por ejemplo: frenillo lingual, problemas neurológicos, etc.
- Desnutrición primaria debido a un aporte insuficiente de alimentos, que a su vez puede ser debido:
- Técnica inadecuada de lactancia.
- Hipogalactia primaria, es decir, escasez de leche materna debida a causas como el hipotiroidismo, agenesia o hipoplasia mamaria, etc.
GRÁFICAS DE CRECIMIENTO DE LA OMS








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