TEMA 2. INVESTIGACIÓN EN LACTANCIA MATERNA


Otra forma de apoyar, promover y proteger la lactancia humana es contribuir a aumentar los conocimientos sobre ella, mediante estudios de investigación.

La lactancia humana abarca un amplio rango de intereses en la investigación, no solamente de ámbito epidemiológico, también en el contexto experimental o clínico sanitario, y también en el área social.

La investigación en lactancia materna se ha consolidado como una prioridad de salud pública por su impacto demostrado en la supervivencia infantil, la salud materna y el desarrollo a largo plazo. La evidencia científica señala que la lactancia reduce de forma significativa las infecciones respiratorias y gastrointestinales en la infancia y se asocia a menor mortalidad, menos hospitalizaciones y mejor desarrollo físico y neurológico. Al mismo tiempo, amamantar se vincula con menor riesgo de cáncer de mama y ovario, diabetes tipo 2 y otros problemas de salud en las madres, lo que refuerza su relevancia más allá del periodo neonatal.

Pese a estas ventajas, las tasas de lactancia exclusiva a los seis meses siguen por debajo de los objetivos internacionales, con alrededor del 48% de los lactantes menores de seis meses alimentados exclusivamente al pecho a nivel global. Esta brecha pone de manifiesto la influencia de determinantes sociales, prácticas clínicas, políticas laborales y el marketing de sucedáneos, y subraya la necesidad de generar conocimiento robusto que oriente intervenciones eficaces. En este contexto, la investigación en lactancia materna resulta esencial para identificar factores que favorecen o dificultan el amamantamiento, evaluar estrategias de apoyo desde los servicios de salud y la comunidad, y fundamentar políticas que protejan, promuevan y apoyen la lactancia a lo largo del continuo asistencial.
 

2.1. APLICAR LA INVESTIGACIÓN EN LA PRÁCTICA

Gracias a los estudios de investigación, hemos ido conociendo las tasas y duración de lactancia en una población, descubriendo los beneficios en el desarrollo de los niños, en la prevención de enfermedades de madre e hijo, así como detectando los motivos de abandono y la relación coste beneficio frente a las fórmulas artificiales. Aun así, es necesario actualizar los datos, continuar y avanzar en la investigación en lactancia materna.

Uno de los mejores ejemplos de investigación en nuestro país aplicada a la práctica en lactancia es el proyecto e-lactancia desarrollado por APILAM (Asociación para la Promoción e Investigación científica y cultural de la Lactancia Materna). Es una de las bases de datos más importantes del mundo sobre medicamentos y lactancia materna, cuyo objetivo final es apoyar la lactancia evitando suspender lactancias por el uso de medicamentos. Detrás de e-lactancia hay un gran trabajo de investigación, revisión bibliográfica y actualización continua que hacen que sea una de las herramientas más útiles en la atención a las madres que amamantan.

A continuación, se presentan algunos comentarios sobre las distintas partes a incluir en un trabajo científico en relación a la lactancia materna.

• OBJETIVOS E HIPOTESIS

Para comenzar un trabajo de investigación, hay que establecer unos objetivos del trabajo, y elaborar una hipótesis, eligiendo un tema de interés para el trabajo. 

Los objetivos y preguntas de investigación en lactancia materna se centran en comprender qué factores favorecen o dificultan el inicio y la duración de la lactancia, qué intervenciones son más efectivas para mejorar las tasas de lactancia y cuáles son las consecuencias para la salud materno‑infantil. A continuación, tienes ejemplos que puedes usar como guía para formular tu propio proyecto (puedes adaptarlos a tu contexto, población y diseño).​

Objetivos generales

Analizar los factores maternos, neonatales, sociales y del sistema sanitario asociados al inicio temprano y a la duración de la lactancia materna exclusiva y continuada.​

Evaluar la efectividad de intervenciones de apoyo (educación prenatal, acompañamiento posnatal, asesoría especializada, políticas tipo IHAN, BPSO) sobre las tasas de inicio, exclusividad y mantenimiento de la lactancia.​

Describir el impacto de la lactancia materna sobre la salud y el desarrollo del lactante y sobre la salud física y mental de la madre a corto y largo plazo.​

Objetivos específicos

Estimar la proporción de lactancia materna exclusiva al alta hospitalaria, a los 3 y a los 6 meses en la población de estudio.​

Identificar factores de riesgo de abandono precoz (características sociodemográficas, parto por cesárea, bajo peso al nacer, experiencias previas, autoeficacia materna, apoyo social, trabajo remunerado, etc.).​

Medir el grado de implementación de prácticas de apoyo a la lactancia en los servicios de salud (contacto piel con piel, alojamiento conjunto, restricción de sucedáneos, cumplimiento del Código, formación de profesionales) y su relación con los resultados de lactancia.​

Evaluar cambios en conocimientos, actitudes, autoeficacia y satisfacción de las madres tras una intervención educativa o de acompañamiento.

Para establecer la hipótesis realizaremos preguntas de investigación, como, por ejemplo, en el ámbito de la lactancia materna:

¿Cuál es la prevalencia de lactancia materna exclusiva y de lactancia continuada en la población estudiada a distintos puntos de seguimiento (alta, 3, 6, 12 meses)?​

¿Qué factores maternos, neonatales, familiares, culturales y laborales se asocian de manera independiente con el inicio temprano (≤1 hora) y con la duración de la lactancia?​

¿En qué medida las prácticas hospitalarias y comunitarias alineadas con la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia / BabyFriendly influyen en las tasas de lactancia exclusiva?​

¿Qué barreras perciben las madres y los profesionales de la salud para iniciar y mantener la lactancia, y qué estrategias consideran más útiles para superarlas?​

¿Cómo se relaciona la duración de la lactancia con la incidencia de infecciones, hospitalizaciones, crecimiento, desarrollo neurocognitivo del niño y con indicadores de salud materna (depresión posparto, obesidad, hipertensión, cáncer de mama y ovario)?​

Entre otros, podrían realizarse estudios de intervenciones individuales o combinadas y su efecto sobre las prácticas de lactancia. Por ejemplo, el efecto que tiene en el inicio o duración de la lactancia, el contacto piel con piel inmediato tras el parto, o los efectos de las prácticas publicitarias según el ámbito del Código Internacional, de las leyes de protección de la maternidad, de diferentes acercamientos e intervenciones, y en general, de aquellas iniciativas que no pueden ser valoradas por ensayos aleatorios controlados y que podrían tener repercusión, por ejemplo, en la duración de la lactancia natural.

Con la pandemia del COVID-19, tenemos el ejemplo muy reciente. Se ha logrado investigar y difundir los beneficios de mantener la lactancia materna en las infecciones virales. Tras mostrar el paso de anticuerpos maternos, a través de la leche a los lactantes, frente a esta enfermedad, bien tras la convalecencia o la vacuna, se han conseguido cambiar las prácticas clínicas instauradas al inicio de la pandemia, que consistieron en aislar y realizar la separación madre hijo por la COVID 19, lo que produjo un impacto en la lactancia. El cambio de protocolos, gracias a los datos obtenidos de investigaciones, algunas de ellas españolas, permitiendo el alojamiento conjunto, ha producido una gran repercusión en los medios y beneficio para la lactancia natural. Además, se ha conseguido sensibilizar a gran parte de la población de los beneficios de dar el pecho en el contexto de enfermedades y pandemias gracias a toda la investigación generada por el SARS-CoV-2.

Para realizar un buen estudio de investigación del tipo que sea, tras determinar el objetivo o las hipótesis, lo siguiente, es ampliar la consulta de la bibliografía y los recursos disponibles en lactancia materna.

En la actualidad, Internet es la principal fuente de información profesional, debido a que ofrece la ventaja de tener un acceso instantáneo y muchas veces libre de costes, a la información, sin barreras horarias ni geográficas. Pero su utilidad se ve limitada por la dificultad para separar la información actualizada y de calidad, de la que no lo es, o no está libre de conflictos de interés. Los profesionales del campo de la lactancia materna necesitan acceso a información actualizada y obtenida de estudios fiables y sin sesgos, para poder realizar su labor asistencial con unos estándares mínimos de calidad. Se han creado herramientas para facilitar tanto la navegación como la recuperación selectiva de información. Entre las primeras están los directorios o índices y los metadirectorios y entre las segundas están los motores de búsqueda, metabuscadores, servicios de difusión selectiva de información y las bases de datos. En el apartado 2.3 de este tema, ampliaremos esta información.

 

  • METODOLOGÍAS

Una vez obtenida y clasificada la información, debemos definir el material y los métodos del trabajo.

Las metodologías para estudiar la lactancia materna combinan enfoques cuantitativos, cualitativos y mixtos para capturar tanto los resultados medibles (tasas, duración, morbilidad) como las experiencias y significados de las familias. La elección del diseño depende del objetivo: describir prevalencias, analizar factores asociados, evaluar intervenciones o comprender vivencias y barreras.​

Como ejemplo de estudios cuantitativos, podríamos realizar:

Estudios transversales mediante encuestas o revisión de historias clínicas para estimar prevalencias de inicio y duración de lactancia y explorar asociaciones con factores sociodemográficos, clínicos o de servicios.​

Estudios de cohortes (prospectivas o retrospectivas) que siguen a madres e hijos a lo largo del tiempo para analizar predictores de inicio, duración y efectos sobre la salud.​

Ensayos clínicos o estudios de intervención cuasi-experimentales para evaluar el impacto de programas de apoyo, formación profesional o cambios organizativos sobre las tasas de lactancia.​

Como ejemplo de estudios cualitativos:

Entrevistas en profundidad y entrevistas semiestructuradas con madres, padres y profesionales para explorar motivaciones, barreras, apoyos y significados de la lactancia.​

Grupos focales para generar discusión y contrastar perspectivas sobre experiencias de apoyo, políticas hospitalarias o mensajes de salud pública.​

Enfoques fenomenológicos o etnográficos que se centran en la experiencia vivida y en el contexto sociocultural de la lactancia, a menudo combinando observación y diarios de campo.​

Otros métodos para considerar en nuestro trabajo de investigación serían estudios mixtos y revisiones bibliográficas:

Diseños de métodos mixtos (secuencial explicativo, convergente, exploratorio) que integran encuestas cuantitativas con entrevistas o grupos focales para obtener una visión más completa de prácticas, barreras y facilitadores.​

Revisiones sistemáticas y metaanálisis que sintetizan la evidencia sobre factores que influyen en la lactancia, barreras, facilitadores e impacto de intervenciones.​

Estudios de implementación y mejora de la calidad que usan indicadores de proceso y resultado, junto con datos cualitativos, para evaluar la puesta en marcha de iniciativas como IHAN/Baby‑Friendly.

  • RESULTADOS Y ANALISIS

Para dar mayor validez a un trabajo de investigación en lactancia materna conviene reforzar tanto la validez interna (que los resultados sean fiables) como la externa (que sean aplicables a otras poblaciones). Estas son las estrategias clave más útiles en proyectos clínicos y de salud pública.​ 

Para el análisis de los datos pueden establecerse indicadores epidemiológicos de interés para la lactancia, de los que hablaremos en el punto siguiente. Igualmente, para la discusión analizaremos más adelante en el tema, cómo interpretar los resultados.

Como en cualquier trabajo científico, al diseñarlo, para que la calidad de los resultados sea alta, pueda alcanzar la validez estadística deseada, y pueda ser comparable con otros trabajos, en los métodos de investigación que se utilicen para el estudio, se deberían tomar las siguientes directrices:

Diseño y muestra:

  • Elegir un diseño adecuado al objetivo (cohorte, ensayo, estudio transversal, cualitativo o mixto) y justificarlo explícitamente en relación con las preguntas de investigación.​ Al diseñar un estudio o protocolo en lactancia, es fundamental asumir que no es posible ni ético asignar aleatoriamente a las madres a amamantar o no amamantar, dado que suspender una lactancia para un ensayo tendría repercusiones conocidas sobre la salud del niño y de la madre y contravendría la evidencia científica disponible. Como alternativa, la aleatorización puede aplicarse a nivel de grupos o comunidades en lugar de individuos, aunque incluso así no siempre resulta factible. En este contexto, adquieren especial relevancia otros diseños de estudios controlados, como los estudios no aleatorizados o los estudios históricos antes‑después, que comparan áreas geográficas o grupos de población antes y después de introducir un cambio en la práctica asistencial.
  • Calcular el tamaño muestral y definir criterios de inclusión/exclusión claros, evitando sesgos de selección y procurando una muestra diversa que refleje la población real (paridad, nivel socioeconómico, tipo de parto, prematuridad, etc.) es decir, criterios de inclusión y exclusión definidos, no hacer una selección propia...​este tipo de sesgo de selección se ha descrito en estudios de lactancia basados en participación voluntaria. En encuestas y estudios cualitativos sobre experiencias de lactancia, se ha observado que tienden a participar más mujeres con motivación alta y vivencias positivas, lo que puede sobrerrepresentar experiencias satisfactorias y actitudes favorables hacia la lactancia. Por ejemplo, en un estudio sobre la experiencia emocional de la lactancia, alrededor de dos tercios de las madres describieron su vivencia como muy o moderadamente positiva, mientras que solo una minoría la valoró como negativa, lo que los autores relacionan con la autoselección de participantes con mayor interés y compromiso con la lactancia.

Medición y calidad de los datos:

  • Utilizar definiciones estandarizadas de lactancia (exclusiva, predominante, parcial, duración, inicio precoz) y seguir recomendaciones internacionales para evitar errores de clasificación.​ La realización de estudios fiables y válidos sobre lactancia exige la definición de la lactancia con indicadores precisos como los aconsejados por la OMS que faciliten la comparación y seguimiento de resultados. Debemos asegurarnos de que los estudios carezcan de errores de diseño o de análisis que puedan interferir en los resultados. Las categorías de la alimentación deben ser estandarizadas, definiendo bien lactancia materna exclusiva, de leche materna de la propia madre o de banco de leche humana, mixta o artificial.
  • Emplear instrumentos validados (cuestionarios, escalas de autoeficacia, depresión posparto, apoyo social) y procedimientos de recogida de datos entrenados y homogéneos, reduciendo errores de información y sesgos de recuerdo.​

Control de sesgos y análisis:

  • Identificar posibles factores de confusión (por ejemplo, nivel educativo, intención previa de amamantar, complicaciones perinatales) y controlarlos en el diseño (aleatorización, emparejamiento) o en el análisis (modelos multivariantes).​ Tampoco es factible aplicar enmascaramiento o doble ciego en muchos estudios sobre lactancia materna, ya que madres, profesionales y evaluadores suelen conocer la exposición (amamantar o no), lo que limita este tipo de diseño.Ejemplos donde el enmascaramiento no es posible o solo se logra de forma parcial son los ensayos de apoyo a la lactancia (p. ej., grupos de apoyo posparto, counselling telefónico, visitas domiciliarias), las madres y los profesionales conocen si reciben o no la intervención, por lo que los autores describen los estudios como ensayos controlados no cegados o "non blinded". Para estudios de apoyo individualizado a la lactancia, puede hacerse quelas participantes no estén cegadas a la intervención, pero las personas que recogen los desenlaces si estén enmascaradas para reducir sesgos de medición.
  • Minimizar pérdidas de seguimiento y describirlas, aplicar análisis apropiados (intención de tratar en ensayos, análisis de sensibilidad) y reportar con transparencia las limitaciones del estudio.​

Validez externa y transferencia:

  • Describir con detalle el contexto (tipo de hospital, recursos de apoyo a la lactancia, políticas IHAN, entorno sociocultural) para que otras personas puedan juzgar la aplicabilidad de los resultados.​
  • Comparar tus hallazgos con la literatura existente, incluidos metaanálisis y revisiones sobre barreras y facilitadores de la lactancia, para situar el estudio dentro del cuerpo global de evidencia.

 

Una vez obtenida y clasificada la información, debemos definir el material y los métodos del trabajo. A la hora de diseñar un estudio o protocolo, es importante asumir que, en nuestro caso, la lactancia materna, no es posible o ético asignar de forma aleatoria, a las madres a dos grupos: amamantar o no amamantar. No se puede suspender una lactancia para hacer un estudio aleatorizado, porque ya sabemos que sus efectos tendrían repercusión sobre la salud del niño y de la madre, entre otros, y con el conocimiento científico actual, no sería ético realizar este tipo de ensayos. Como alternativa, la aleatoriedad puede ser aplicada a grupos y comunidades, más que a individuos; incluso así, esto puede no ser factible en muchos casos. Otro tipo de diseño de estudios controlados que podría aplicarse en este caso, serían los estudios controlados no aleatorios o estudios históricos de antes y después, comparando áreas geográficas o grupos de población, antes y después de implementar un cambio en la práctica.

En función del interés para nuestro estudio, seleccionaremos las variables a estudiar y determinaremos el tamaño muestral del estudio o número de participantes (n) para que el análisis de los datos alcance la potencia estadística que queramos.

Para el análisis de los datos pueden establecerse indicadores epidemiológicos de interés para la lactancia, de los que hablaremos en el punto siguiente. Igualmente, para la discusión analizaremos más adelante en el tema, cómo interpretar los resultados. 

2.2. EPIDEMIOLOGÍA EN LACTANCIA

Conocer la prevalencia, duración y características específicas de la lactancia en cada país, o región, resultan datos fundamentales para evaluar qué medidas de promoción y apoyo a la lactancia materna son necesarias. Para esto, es necesario mantener una recogida de datos periódica.

Este tipo de estudios epidemiológicos requieren recursos humanos y económicos que muchas veces no son suficientes, lo que conduce a una carencia de datos fiables actualizados.

Un problema con el que nos encontramos es que, a veces, ni los indicadores recogidos ni la metodología empleada se ajustan a recomendaciones estandarizadas de la OMS, lo que dificulta comparar los resultados de distintos estudios de distintas zonas o en distintas fechas.

El principal motivo de no poder comparar o analizar datos en lactancia son las definiciones de los tipos de lactancia estudiados. Es importante definir que es lactancia exclusiva, mixta o artificial, ya que existen diversas interpretaciones y definiciones de estos términos.

                                                                                         

2.2.1 Indicadores para el estudio epidemiológico en lactancia

Los indicadores de éxito en lactancia materna se basan en las recomendaciones OMS/UNICEF y se miden de forma estandarizada en encuestas poblacionales y registros de servicios de salud. Como recomendaciones de la OMS, se deben estudiar indicadores específicos y bien definidos, entre los cuales, a nivel mundial, los más importantes son:

Indicadores básicos:

  • Inicio temprano de la lactancia: porcentaje de recién nacidos que inician lactancia materna en la primera hora de vida.​
  • Lactancia materna exclusiva
  • Lactancia materna continuada: porcentaje de niños de 12–23 meses que recibieron leche materna el día previo (a veces se monitoriza también a los 24 meses).​

Indicadores usados en sistemas de salud:

  • Lactancia exclusiva en los primeros días o a la primera visita al centro de salud (por ejemplo, antes de los 15 días de vida).​
  • Lactancia exclusiva antes de los 6 meses y lactancia continuada al año de vida, medidos a partir de revisiones del programa de niño sano.​

Otros indicadores complementarios:

  • Porcentaje de madres que reciben consejería o apoyo en lactancia en los servicios de salud.​
  • Indicadores de políticas y entorno (por ejemplo, existencia de legislación sobre Código de Sucedáneos, número de hospitales acreditados IHAN, cobertura de permisos de maternidad).​ 

Inicio de la lactancia materna en la primera hora de vida: Este indicador, corresponde al porcentaje de niños que inician lactancia materna en su primera hora de vida. Tiene mucha importancia, ya que está bien establecido que iniciar precozmente la alimentación al pecho ayuda a establecer la lactancia materna exclusiva y también se relaciona con una mayor duración de esta. Hay estudios recientes que demuestran que esta práctica provoca la colonización intestinal del recién nacido por bacterias beneficiosas procedentes de la madre, que ayudarán a programar en el niño un ambiente microbiológico intestinal saludable de por vida, y le ayudará a luchar contra las enfermedades, a digerir mejor el alimento y a regular su sistema inmunológico. Además, existe evidencia de que determinados componentes de la leche de los primeros días pueden influir en la forma que determinados genes se expresan, con efectos que pueden durar de por vida, por ejemplo, contrarrestando la predisposición genética a la obesidad o a otras enfermedades crónicas. Pese a la importancia de esta práctica, el análisis de los datos disponibles según el informe de la OMS, muestran que, globalmente, menos de la mitad de los recién nacidos en el mundo son puestos al pecho dentro de la primera hora de vida. El Global Breastfeeding Scorecard 2023, elaborado por el Global Breastfeeding Collective (OMS‑UNICEF), indica que, con datos de encuestas de 2016‑2022, aproximadamente el 46% de los recién nacidos inician la lactancia dentro de la primera hora de vida a nivel mundial. Este valor es algo superior a las estimaciones anteriores (en torno al 42%) y se acompaña de la meta global de alcanzar al menos el 70% de inicio precoz para 2030.
Las regiones con menor porcentaje de lactancia materna iniciada en la primera hora de vida son, en general, África subsahariana y partes de Asia, especialmente Asia occidental y algunos países de Asia central. En estas zonas muchos países presentan tasas por debajo del objetivo global del 70%, e incluso por debajo del 50%, lo que implica que más de la mitad de los recién nacidos no se ponen al pecho en la primera hora, como se puede apreciar en la figura 10. En los países de mayores ingresos no se disponen de datos oficiales al respecto, por lo que desconocemos cómo de implantada está esta recomendación.

 

 

Figura 10. Porcentaje de niños puestos al pecho en la primera hora de vida

Fuente: base de datos global UNICEF, 2016 

 

Lactancia materna exclusiva de 0-5 meses. Aunque recibir lactancia materna alguna vez, comparado con no lactar nunca, ya resulta ventajoso para la salud del niño y de la madre, la evidencia actual nos confirma que dichos beneficios son dosis dependiente, lo que quiere decir, a más tiempo de lactancia exclusiva, los beneficios son mayores. Es por ello, que uno de los indicadores que más se valoran es el mantenimiento durante los primeros 6 meses de vida del lactante. La situación mundial refleja que, aunque el inicio es mayoritario, en casi todos los países, se produce a lo largo de los primeros meses de vida un descenso progresivo. La lactancia materna exclusiva en menores de 6 meses alcanza alrededor del 48% a nivel mundial, unos 10 puntos porcentuales más que una década antes y cerca de la meta del 50% para 2025, como se puede apreciar en la figura 11, tomada de Global Breastfeeding Scorecard 2023, de UNICEF, que resume estos datos y muestra cómo algunos países han mejorado ≥10 puntos en lactancia exclusiva, vinculando el progreso con políticas de protección, apoyo en emergencias y cumplimiento del Código.

 

Figura 11. Tendencia de prevalencia global de lactancia materna exclusiva 0-5 meses de vida. Fuente: base de datos global UNICEF, 2023

 

África subsahariana y Asia meridional muestran algunos de los mayores incrementos en lactancia exclusiva, aunque siguen existiendo grandes diferencias entre países dentro de cada región. En regiones de ingresos más altos (Europa, América del Norte) las tasas de lactancia exclusiva siguen siendo moderadas y el progreso es más lento, en parte por menores tasas de apoyo estructural (baja maternal corta, regreso precoz al trabajo, menor cobertura de consejería) (Figura 12). Así, en el año 2010, según un informe de Australia, alrededor del 90% de las mujeres iniciaban lactancia materna, pero, a los 6 meses, sólo el 2% la continuaban. En Estados Unidos, en 2013, el porcentaje de inicio de lactancia materna era del 76% y a los 6 meses la lactancia materna exclusiva se reducía hasta el 16%. En Europa, solo tenemos datos del año 2005 de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos: los mejores resultados de inicio de lactancia materna los presentaban los países nórdicos con cifras próximas al 100%, pero los porcentajes a los 6 meses disminuían por debajo del 20%, muy lejos del objetivo de la OMS, definido como un 50% de lactancia materna exclusiva a los 6 meses. Los países con peores tasas de inicio de lactancia materna en Europa eran Francia o Irlanda con niveles del 63 y 44% respectivamente. Reino Unido, por su parte, tenía un 77% de inicio de lactancia pasando a <1% de lactancia materna exclusiva a los 6 meses.

En aquellos países en los que se dispone de datos evolutivos, se observa que las tasas de lactancia exclusiva a los 6 meses, entre los años 1995 y 2015, se incrementaron a nivel global pasando del 24.9% al 43%. El scorecard de 2023 señala que los países con mayor progreso suelen contar con al menos cuatro de las siete medidas de apoyo prioritarias al máximo nivel (por ejemplo, leyes de licencia de maternidad adecuadas, financiación de servicios de apoyo a la lactancia, implementación de hospitales Amigos del Niño y aplicación legal del Código).

En cambio, en países donde el cumplimiento del Código es débil y la publicidad de sucedáneos es intensa, las mejoras en lactancia exclusiva han sido limitadas o estancadas, a pesar de disponer de recursos sanitarios mayores.

  

Figura 12: Cambios en las tasas de lactancia materna exclusiva comparando informe OMS 2017 -2023

Lactancia materna al año y a los 2 años de vida: A nivel mundial global, las tasas de lactancia materna al año de vida son del 71%, reduciéndose hasta el 48% a los 2 años. El Global Breastfeeding Scorecard 2023 indica que, con datos de encuestas de 2016 a 2022, alrededor del 71% de los niños siguen recibiendo lactancia materna al año de vida y aproximadamente el 48-49% continúa mamando a los 2 años a nivel mundial. Para todos los intervalos de edad los porcentajes más altos se presentan en los países del África Subsahariana y del Sur de Asia, donde casi un 70% de los niños continúa recibiendo lactancia materna a los 2 años. En el Este de Asia, Europa Central y del Este y Latino-América-Caribe, sólo la mitad de los niños sigue recibiendo leche materna al año de vida. Esta cifra disminuye por debajo del 30% a los 2 años como se aprecia en la figura 13. Estos porcentajes, hasta 1-2 años de vida, se han mantenido estables en los últimos 15 años, siendo Europa la única región a nivel mundial que ha presentado un incremento, tanto al año como a los 2 años, y, pese a ese aumento, sólo un tercio de los niños siguen siendo amamantados a los 20-23 meses. UNICEF no dispone de datos de los países con mayores ingresos, pero se ha estimado en un estudio reciente que sólo un 20% continúa con lactancia materna a la edad de 1 año, existiendo amplias diferencias según países (27% Estados Unidos, 35% Noruega, 16% Suecia). No se disponen de datos a los dos años de vida.

 

Figura 13: Datos de lactancia materna a los 2 años de edad a nivel mundial. Informe de la OMS 2016. 

 

Lactancia materna y situación socioeconómica: Si valoramos las tasas de lactancia materna en relación con los ingresos económicos del país observamos repercusión y diferencias notables, siendo mayores las tasas de lactancia en aquellos países con menores recursos, para todos los indicadores. Cuando se analiza la prevalencia entre las distintas clases sociales de un país, se observa curiosamente que, en los países más pobres, las clases sociales que mantienen la lactancia durante más tiempo son las más bajas, mientras que, en los países con mayores recursos, son las madres de las clases socioeconómicas más altas y mejores niveles educativos, las que más amamantan y lo hacen durante más tiempo, justo lo contrario. UNICEF y la serie de The Lancet sobre lactancia destacan que en países de ingresos altos solo alrededor de 1 de cada 5 niños mantiene alguna lactancia al año, frente a cerca de 1 de cada 3 en países de ingresos bajos y medios, confirmando la brecha según nivel de desarrollo.

2.2.2 Situación actual en España

En España no existe un sistema oficial de monitorización y seguimiento de la lactancia materna adecuado. Este aspecto debe mejorar en nuestro país y ya se está incluyendo en algunas encuestas del Instituto Nacional de estadística (INE). Los datos existentes hasta el momento proceden mayoritariamente de publicaciones científicas aisladas, de encuestas realizadas por distintos profesionales sanitarios a nivel regional y de forma puntual, lo que no permite una correcta valoración nacional ni un seguimiento temporal. Los datos que se tienen a nivel estatal son extraídos de las Encuestas Nacionales de Salud (ENS) que, desde el año 1995, ya incluyen preguntas referentes a la lactancia. Con ellas se recogen datos de prevalencia de lactancia materna por meses, pero no se utilizan ni los indicadores ni la metodología recomendados por la OMS, que ya hemos descrito, lo que dificulta la comparación con otros países.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, según los datos extraídos de la Encuesta Nacional de Salud, la tasa de lactancia materna en España -incluyendo lactancia materna exclusiva y parcial- a las 6 semanas se ha mantenido en los últimos años, bastante estable con cifras globales alrededor del 71%. Si que se observa que, en los últimos 15 años, ha habido un aumento progresivo de las cifras de lactancia materna a los 3 meses, (66.5% en el año 2012) y a los 6 meses de vida (46,9%) como se muestra en la figura 12.

Tanto en estos datos nacionales, como en una Encuesta sobre hábitos de lactancia en España independiente, se recoge una duración media de la lactancia materna en nuestro país de 6 meses. Por otro lado, el porcentaje de lactancia materna exclusiva a los 6 meses en el año 2012 se situaba en torno al 28.5%, cifras similares a las globales europeas pero lejanas a las recomendaciones de la OMS-UNICEF.

 

Figura 14: Evolución de las tasas de lactancia materna en España en los últimos años. 

 

2.3. INTERPRETAR RESULTADOS DE INVESTIGACIONES 

Una vez que tenemos nuestros resultados obtenidos tras una labor de investigación, debemos interpretarlos y hacer una discusión de estos, en base a los datos conocidos o publicados previamente. Para ello, tendremos que ampliar la búsqueda bibliográfica inicial y dirigir la búsqueda hacia nuestros resultados.

Las principales fuentes y bases de datos sobre lactancia materna se agrupan en bases bibliográficas, recursos clínicos específicos y sistemas de vigilancia de datos poblacionales. Estas herramientas permiten revisar evidencia científica, resolver dudas clínicas y acceder a estadísticas de cobertura y tendencias.​

Bases bibliográficas generales

  • PubMed / MEDLINE: base de datos biomédica principal para localizar estudios originales, revisiones sistemáticas y guías clínicas sobre lactancia y alimentación infantil.​
  • Cochrane Library: revisiones sistemáticas y metaanálisis sobre intervenciones en lactancia (apoyo, IHAN, educación, políticas, etc.).​
  • Scopus y Web of Science: bases multidisciplinares útiles para búsquedas amplias y análisis de citaciones en investigación en lactancia.​

Recursos específicos de lactancia

  • LactMed (Drugs and Lactation Database, NLM): base de datos sobre medicamentos y otras sustancias en lactancia, con niveles en leche, posibles efectos en el lactante y alternativas terapéuticas.​
  • Recursos de la OMS y UNICEF sobre lactancia, Código Internacional y BFHI (Ten steps to successful breastfeeding, guías y herramientas de implementación).​
  • Baby Friendly Initiative (UNICEF), con amplios repositorios de materiales de apoyo clínico, formación y resúmenes de evidencia en varios idiomas.​

Sistemas de datos y vigilancia

  • CDC Breastfeeding Data (Estados Unidos): ofrece estadísticas de tasas de inicio, duración y exclusividad, prácticas hospitalarias (mPINC) y encuestas poblacionales.​
  • Encuestas y sistemas de vigilancia nacionales (por ejemplo, PRAMS, NHANES, NIS en EE. UU.) que incorporan módulos de lactancia y permiten análisis de tendencias y desigualdades.​
  • Informes y paneles globales sobre lactancia (p. ej., Global Breastfeeding Collective y scorecards internacionales) publicados por OMS, UNICEF y aliados.

En primer lugar, podemos optar por buscar recursos de información en ciencias de la salud: motores de búsqueda (Google, Google Schoolar, Bing, Ask, Scirus) y bases de datos como Pubmed (Medline y otras bases de datos), Scientific Electronic Library Online (ScIELO), Cochrane Library Plus (medicina basada en la evidencia) y Elsevier.

Pero existen también recursos útiles y bien referenciados, de información en lactancia materna en determinadas páginas web (IBC - International Breastfeeding Centre, Academy of Breastfeeding Medicine, IHAN - La Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia, IBFAN (International Baby Food Action Network), OMS, WABA (World Alliance for Breastfeeding Action), AELAMA (Asociación Española de profesionales apoyo a la lactancia), Comité de Lactancia de la AEP, El Gipi (Grupo Independiente de Pediatras Informatizados), páginas web de asociaciones y federaciones dirigidas tanto a profesionales como a familias y madres (Lactaria, Alba Lactancia, FEDALMA, FEDECATA), bases de datos (e-lactancia), foros (AELAMA, Comité de lactancia de la AEP, Alba lactancia, La liga de la leche internacional), listas de distribución y grupos (Lacmat-L, Lacnet, Lactared, LACTANCIAMAT) y blogs (Mammalia, Alba Lactancia, Sina, Multilacta, etc.). La mayoría de estos recursos son de acceso libre.

La “Revista de Lactancia Materna” de la Universidad de Salamanca es una revista científica en acceso abierto editada por Ediciones Universidad de Salamanca desde 2023 y promovida por AELAMA, con el apoyo de IHAN, APILAM y la Asociación Española de Consultoras Certificadas en Lactancia Materna. Es la primera revista especializada en lactancia materna en lengua castellana con un enfoque claramente multidisciplinar.​Publica trabajos originales de investigación, revisiones bibliográficas, recomendaciones clínicas y documentos de posicionamiento sobre lactancia materna basados en evidencia científica.​ Abarca disciplinas muy diversas: medicina, enfermería, matronería, psicología, sociología, educación, salud pública y otras áreas relacionadas con la lactancia y la crianza; incluso admite trabajos en otros mamíferos si tienen implicaciones para la especie humana.

En el área sanitaria es muy interesante la base de datos Pubmed. Existe un interés creciente en la lactancia materna, y prueba de ello, es el número de publicaciones indexadas en la base de datos médica pubmed, como se aprecia en la figura 15: (https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov).

Tras realizar una búsqueda general de publicaciones con el tema lactancia materna (Breastfeeding) en el título, en total aparecen 76275 artículos que incluyen la lactancia materna como tema principal en la base de datos de pubmed. De ellos, aparecen indexados y clasificados en: 938 metaanálisis, 2075 revisiones sistemáticas, y 3986 ensayos clínicos aleatorizados randomizados.

Sólo en el año 2024 hubo casi 73000 publicaciones con mesh term (descriptor, tema principal) breast feeding (lactancia materna). De todos estos trabajos referenciados, 1177 están en idioma español.

Aquí en este enlace puedes acceder directamente a esta búsqueda, con los enlaces a los abstracts, o artículos completos, de todas estas publicaciones: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/?term=breastfeeding

 

Figura 15: Evolución del número de publicaciones científicas en relación con la lactancia materna en Pubmed. 

Igualmente, la investigación en lactancia es objeto de realización de numerosas tesis doctorales. En la base de datos TESEO del Ministerio de Educación de España, se encuentran publicados los resúmenes de 56 tesis doctorales defendidas en nuestro país con tema principal la lactancia materna. Puedes acceder a todos los resúmenes y datos de sus autores y directores en este enlace:

https://www.educacion.gob.es/teseo/listarBusqueda.do;jsessionid=8ADCA0A342FBEF3685475B1884F19CDB   

Para elaborar una investigación en lactancia humana, como un trabajo de grado o una tesis doctoral, debemos seguir las indicaciones generales de cualquier trabajo de investigación con algunas particularidades para tener en cuenta, en el ámbito de la lactancia, que trataremos a continuación.

Aquí tienes ayuda útil y de acceso libre para la elaboración de trabajos científicos facilitada por la Universidad de Salamanca (https://bibliotecas.usal.es/elaboracion-de-trabajos-cientificos)

 

2.4 CONFLICTOS DE INTERESES

Según el Plan Estratégico Europeo del año 2004, existe una necesidad de investigación sobre la lactancia libre de intereses comerciales y de competencia. Hoy en día mucha parte de la investigación de lactancia materna está financiada y transmitida o dirigida por empresas, con un fin comercial y eso no es el ideal, ya que no está libre de influencias. Se debería promover con presupuesto destinado para investigación, como ocurre en muchas otras áreas, más allá de la lactancia.

Las pautas éticas establecidas para la investigación sobre la lactancia y alimentación infantil por las autoridades sanitarias, universidades, colegios y asociaciones profesionales deberían asegurar la libertad de todos los intereses comerciales y en competencia. La divulgación y manejo de los conflictos de intereses potenciales en la investigación es de importancia principal.

Se encuentran fácilmente varios ejemplos de publicación aparentemente sin ningún conflicto de interés comercial, según su título, pero por el nombre de la revista o autor o grupo de expertos que lo edita, no cabe duda del interés comercial:

  • Shamir R. The Benefits of Breast Feeding. Nestle Nutr Inst Workshop Ser. 2016; m86:67-76. doi: 10.1159/000442724.
  • «Libro blanco de la nutrición infantil», elaborado por la «Cátedra Ordesa de Nutrición Infantil de la Universidad de Zaragoza» y publicado por la Asoc. española de pediatría (AEP).

Recordad siempre revisar los conflictos de interés de las fuentes y publicaciones, donde se especifique quien ha financiado el proyecto. 

2.5 USO DE LA INVESTIGACIÓN PARA CONTRIBUIR AL DESARROLLO DE PROTOCOLOS

A la vista de la información publicada, obtenida gracias a la investigación, parece claro que son necesarias medidas para aumentar las tasas de inicio y duración de la lactancia en nuestro país.

Estas estrategias de apoyo deben ser multidisciplinares implicando a todos los componentes del sistema sanitario. También es necesario que se produzca un mayor apoyo a nivel social y laboral, no pudiéndose responsabilizar únicamente a las familias de realizar todo el esfuerzo para conseguir estos objetivos.

En la instauración y el mantenimiento de la lactancia, influyen negativamente: la falta de información y apoyo prenatal y posnatal a la madre y su familia; las prácticas y rutinas inadecuadas en las maternidades, en atención primaria y en otros ámbitos de la atención sanitaria; la escasa formación de los profesionales y autoridades sobre lactancia materna; el escaso apoyo social y familiar a la madre que amamanta; la utilización inapropiada de la publicidad de sucedáneos de leche materna en instituciones sanitarias y fuera de las mismas; la visión social de la alimentación con biberón como norma en medios de comunicación, en publicaciones para padres y en libros infantiles; la distribución de muestras de leche artificial, tetinas o chupetes en centros de salud, maternidades, farmacias y comercios; la escasez de medidas de apoyo a la madre lactante con trabajo remunerado en la legislación vigente y en los lugares de trabajo; algunos mitos sociales (miedo a la deformación de los senos) y el temor a la pérdida de libertad de la mujer que amamanta. 

Figura 16. OMS para que la lactancia funcione es necesario…

 

 Además, existen grupos sociales con mayor riesgo: algunos grupos étnicos o emigrantes que ven en la alimentación artificial un signo externo de progreso o riqueza, progenitores con bajo nivel de estudios o con trabajos precarios, familias sin figura paterna (madres adolescentes o solteras) y problemas en el recién nacido como el bajo peso al nacimiento, la prematuridad, el nacimiento por cesárea y los partos múltiples, hacen más difícil la lactancia desde el principio.

La principal dificultad a la que se enfrentan las madres de lactantes mayores es el rechazo social. Por ello, debemos apoyar a todas las mujeres que han decidido amamantar, sea cual sea la edad de sus hijos, con el fin de contribuir a normalizar la lactancia materna más allá del primer año.

Una de las principales causas de abandono de la lactancia materna es la reincorporación de la madre al trabajo tras la baja maternal. En España se está ampliando el periodo de baja maternal y las posibilidades para el cuidado de hijos menores, pero aun es corta.

Las escuelas infantiles o guarderías deberían facilitar la alimentación de los lactantes en función de las recomendaciones actualmente aceptadas. La alimentación con leche materna a los lactantes que asisten a las escuelas infantiles tiene grandes beneficios en prevención de infecciones y promoción de la salud del niño, y puede llevarse a cabo tanto de forma natural, cuando es la propia madre quien acude al centro para darle el pecho, como mediante la administración de la leche materna previamente extraída y almacenada cuando la madre no se pueda desplazar. En algunos centros aún ponen pegas o no permiten esta opción alegando que no se pueden introducir alimentos externos, por riesgos alimentarios. La leche materna no es fuente de infecciones, pero sí lo son las fórmulas artificiales como se ha publicado en varias ocasiones, puede ser contaminada por diferentes enterobacterias.  Es de gran ayuda que los centros infantiles, dentro de sus posibilidades, proporcionen espacios en los que las madres y trabajadoras del centro puedan amamantar cómodamente y con intimidad.

 

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