1. ANQUILOGLOSIA
La anquiloglosia afecta a la lactancia materna cuando la lengua se encuentra anclada al suelo de la boca y no permite realizar los movimientos necesarios para que el bebé pueda mamar de manera eficaz sin comprometer el bienestar de la madre.
La existencia de distintas escales de evaluación, algunas que tienen en cuenta la anatomía y algunas que además tienen en cuanta la funcionalidad, dificulta el determinar claramente la prevalencia de este problema.
Entre los problemas más frecuentes se encuentra el mal agarre al pecho, que repercute tanto sobre el bebé como sobre la madre. Los recién nacidos con frenillo corto sellan el pecho ejerciendo una presión excesiva con los labios, ocasionando las típicas ampollas en el labio superior, pudiéndose escuchar chasquidos cuando a pesar de eso no lo consiguen. Comprimen la encía contra el pecho ocasionando traumatismos y mal drenaje del pecho, y maman con la boca poco abierta en un intento de evitar que el pezón se les escape. Esto ocasiona un agarre menos profundo con la consiguiente fricción del pezón con el paladar duro, que sumado a la excesiva presión negativa que ejercen, puede ocasionar grietas. Además, la compresión del pezón contra el paladar puede ocasionar isquemia en el pezón, que también puede ser dolorosa.
No todas las glándulas mamarias reaccionan del mismo modo ante una succión ineficaz. Hay casos en los que la madre sufre falta de leche (hipogalactia), pero en otras ocasiones se puede producir una hipergalactia secundaria a la hiperestimulación debida a las largas y frecuentes tomas que realizan algunos bebés con el objetivo de compensar su dificultad para drenar el pecho. También es posible que la presencia de un frenillo lingual corto pueda no ocasionar dolor a la madre, pero si un fallo de medro al bebé, por lo que deberá tenerse en cuenta en cualquiera de estos casos.
En cuanto al manejo, se propone ser lo más conservador posible, intentando un mejor agarre mediante posiciones que favorezcan el agarre profundo, como la postura a caballito o en balón de rugby. La postura de crianza biológica permitiendo el agarre espontáneo del bebé también puede mejorar el agarre. Se propone también el tratamiento con fisioterapia antes de valorar la frenotomía. Nunca se recomendará la frenotomía sin haber antes permitido el establecimiento de la lactancia, por lo que no se recomienda realizarse antes de las 2 semanas de vida, pero tampoco esperar más de 3 meses cuando realmente produce problemas en la lactancia.
2. LABIO LEPORINO Y FISURA PALATINA
El labio leporino y la fisura palatina se producen cuando existe un defecto en la fusión de los procesos centrales del maxilar y labios superiores. Este defecto puede afectar exclusivamente al labio, exclusivamente al paladar o combinarse.
El recién nacido necesita un correcto sellado al pecho para que los movimientos de la lengua y la presión negativa ejercida sean efectivos para la extracción de la leche de la mama. Este sellado será más fácil de conseguir cuando el defecto es más anterior, como en el labio leporino, siendo posible la lactancia materna exclusiva en muchos casos, y más difícil cuanto más se extienda hacia el paladar, siendo la lactancia materna más difícil de conseguir. Los bebés con fisuras palatinas extensas presentan a menudo fatiga durante el amamantamiento, tiempos de alimentación prolongados por la dificultad para la extracción de la leche y crecimiento y nutrición deficientes. Estos bebés tienen además un riesgo aumentado de otitis media aguda.
En el caso de las fisuras labiales se recomiendan posturas en las que el defecto quede en la parte superior del pecho y que permitan un buen control cefálico y la posibilidad de ayudar a cerrar el defecto entre la mano y el pecho, como la cuna cruzada y el balón de rugby. En el caso de la fisura palatina, las posiciones más verticales reducen la regurgitación nasal y la llegada de la leche a la trompa de Eustaquio con el consiguiente aumento del riesgo de otitis.
Cuando sea necesaria la suplementación con biberón, la lactancia materna en diferido o la madre elija la alimentación con fórmula artificial, se usarán tetinas especialmente diseñadas para bebés con fisura.
El uso de prótesis favorece el desarrollo del maxilar a la hora de la intervención quirúrgica posterior, pero no parece mejorar la lactancia.
3. RETROGNATIA
El término retrognatia se refiere a la mandíbula inferior retrasada en exceso. Esta es una particularidad anatómica frecuente, que a menudo se asocia a la anquiloglosia, y produce unas dificultades muy similares en cuanto a la succión. La retrognatia suele irse suavizando con el tiempo, y desaparecer en torno a los tres meses, con el crecimiento del bebé. En estos casos puede ayudar la “técnica del sandwich" para conseguir introducir la mayor parte de areola posible y también que la madre intente adelantar el mentón del bebé con el dedo meñique de la mano que le ofrece el pecho.
4. MICROGNATIA
Consiste en tener la mandíbula pequeña, dificultando el agarre al pecho. Pueden ayudar las posturas verticales con la mano de DanCer o la postura de crianza biológica. Hacer compresión mamaria puede permitir que el bebé consiga la leche suficiente.
5. MACROGLOSIA
Es un trastorno en el que la lengua es más grande de lo normal, saliendo en parte de la boca incluso en reposo. Para el bebé puede ser complicado manejar la succión con esta lengua excesiva y puede tener que hacer un agarre superficial y doloroso. Normalmente se alimentan mejor al pecho que con biberón. Hay autores que proponen presionar el mentón del bebe durante la toma para intentar conseguir adelantar la lengua y evitar las náuseas.
