La anquiloglosia o “lengua atada” se produce cuando el frenillo lingual limita los movimientos de la lengua necesarios para una succión eficaz, pudiendo dificultar la lactancia materna y provocar problemas tanto en el bebé como en la madre. Existen diferentes clasificaciones, entre ellas Kotlow, basada en la longitud del frenillo libre, y Coryllos, centrada en su inserción y características anatómicas. La repercusión clínica es variable: algunos bebés presentan un agarre ineficaz, chasquidos, ampollas labiales, traumatismos del pezón o dificultades para ganar peso, mientras que en otros casos la lactancia funciona correctamente y no es necesario intervenir.
El manejo de la anquiloglosia debe individualizarse y comenzar con una adecuada valoración de la lactancia, corrigiendo el agarre y utilizando posturas que favorezcan una succión más profunda, como la posición de crianza biológica, caballito o balón de rugby. También puede recurrirse, en determinadas situaciones, a pezoneras y a la fisioterapia de succión. La frenotomía se reserva para los casos en los que existe una limitación funcional significativa y persisten las dificultades pese a las medidas conservadoras. Su eficacia sobre el dolor materno a corto plazo está descrita, aunque la evidencia sobre beneficios a largo plazo en la lactancia es limitada.
El labio leporino y la fisura palatina son alteraciones derivadas de defectos en la fusión de estructuras del maxilar y los labios, que pueden dificultar el sellado y la extracción de leche, especialmente cuando la fisura afecta ampliamente al paladar. Se recomienda priorizar la leche materna, realizar una evaluación individualizada, contar con profesionales especializados y adaptar las posiciones de lactancia, pudiendo utilizar sistemas específicos de suplementación cuando sea necesario. Otras alteraciones anatómicas como la retrognatia, la micrognatia y la macroglosia también pueden dificultar el agarre y la succión, pero pueden favorecerse mediante técnicas y posiciones específicas, como la técnica del sándwich, la posición de DanCer, las posturas verticales o la compresión mamaria.
