TEMA 3. FACTORES INFLUYENTES EN LA LACTANCIA MATERNA


1. ESTADO NUTRICIONAL DE LA MADRE. NUTRICIÓN DE LA MADRE LACTANTE

Durante el embarazo el cuerpo de la futura madre se prepara para la lactancia, tanto a nivel de la glándula mamaria como almacenando nutrientes y energía extra para la producción de leche. Se recomienda aumentar la energía consumida en ambas etapas. Al aporte energético recomendado se deben sumar 340-450 kcal/día en segunda mitad de la gestación y 500 kcal/día durante la lactancia aproximadamente. Las necesidades son algo mayores en embarazos y lactancias múltiples.

1.1. AJUSTES DIETÉTICOS EN LA MADRE LACTANTE

El componente fundamental de la leche materna es el agua. La lactosa es el segundo componente más presente. Sus niveles son estables y no parecen verse afectados por la dieta materna. El porcentaje de grasa de la leche es el componente más variable con la dieta materna. Aun siendo así tendría que darse un estado de desnutrición severa para objetivar una disminución del porcentaje de grasa. Los lípidos aportan la mitad de la energía al lactante. La ingesta recomendada de lípidos en la madre lactante es igual a la población general. El aumento de las necesidades proteicas es mínimo.

La presencia de vitaminas en leche materna sí se ve afectada por la dieta, especialmente las hidrosolubles. Durante la lactancia la masa ósea se moviliza y se da una mayor absorción de calcio. Los niveles sanguíneos de calcio son mayores en una madre lactante que en una que no lacta. Las necesidades de yodo en la mujer que amamanta son casi el doble que las de un adulto, por lo que está recomendada la suplementación en embarazo y lactancia (200 microgramos al día).

En líneas generales, no existe ningún alimento específico que se deba evitar durante la lactancia. Se recomienda que los alimentos ingeridos sean de calidad, especialmente grasas y proteínas. Se desaconseja el consumo de alcohol y tabaco. La cafeína pasa a la leche materna, por lo que se recomienda consumo reducido.

2. EL EMBARAZO Y EL PARTO Y SU RELACIÓN CON LA LACTANCIA MATERNA

La atención al parto tiene consecuencias sobre la salud y el bienestar de las madres y su descendencia. Es un proceso fisiológico que no debe ser medicalizado, salvo complicaciones. Puede generar interferencia en el establecimiento del vínculo madre-hijo y de la lactancia.

El desencadenamiento del parto es un complejo entramado hormonal que prepara el cuerpo de la madre para el nacimiento. La oxitocina actúa como hormona principal produciendo las contracciones uterinas. Las endorfinas liberadas entre contracciones alteran el sentido del paso del tiempo, contribuyen al alivio del dolor y favorecen un recuerdo placentero tras el parto, además de favorecer el establecimiento del vínculo.

2.1. PRÁCTICAS DE PARTO

El contacto precoz piel con piel es la conducta en el parto que más garantiza el éxito en la lactancia materna. Se asocia con mayores tasas de lactancia materna exclusiva a medio plazo y favorece la satisfacción materna.

La experiencia del parto es determinante para la salud física y psicológica de la mujer. El tipo de parto no condiciona la producción de leche por sí mismo. Tras el alumbramiento se pone en marcha el mecanismo de producción de leche. La postura materna y la posición del neonato han de ser adecuados para que se produzca el primer agarre.

El estado físico de la madre tras el parto puede condicionar la lactancia. El parto medicalizado puede afectar al estado emocional de la madre, disminuyendo su autoestima. La escucha activa, el apoyo y la resolución de las dudas de la mujer y su acompañante son fundamentales.