1. INTRODUCCIÓN
La alimentación saludable, especialmente las primeras etapas de la vida, debe ser natural, nutritiva y equilibrada. No obstante, cada etapa tiene unas peculiaridades que debemos tener en cuenta para conseguir una alimentación adecuada.
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses, seguida de la introducción de alimentos complementarios y continuación de la lactancia materna hasta los dos años o más.
2. TIPOS DE LACTANCIA
La lactancia materna es el alimento ideal para el lactante, por contribuir a un mejor crecimiento y desarrollo, disminuir el riesgo de morbilidad y mortalidad infantil, mejorar la salud de la madre que amamanta y proporcionar beneficios sociales y económicos a la familia y a la nación.
Para que se establezca con éxito la lactancia materna es necesario que las madres reciban apoyo activo durante el embarazo, después del parto y a lo largo del puerperio de todos los profesionales sanitarios que intervienen en los cuidados de la salud materno-infantil.
2.1. Reveladores hospitalarios de riesgo para la lactancia materna exclusiva.
Se ha demostrado que los siguientes hechos y actuaciones dificultan o imposibilitan el establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna:
- Del nacimiento y del recién nacido: cesárea, parto gemelar, prematuridad, peso menor de 2.5 Kg, y hospitalización del recién nacido.
- De la madre: Tener menor nivel educativo, ser fumadora, haber tomado la decisión tarde en el embarazo o durante el parto.
- De la técnica: Tardar más de una hora en hacer la primera toma al pecho, dar el pecho con horario rígido y un tiempo limitado, dar pecho pocas veces al día (menor de 8), hacer pausa nocturna, ofrecer chupetes o tetinas, administrar suplementos de leche artificial u otros líquidos.
- De la institución sanitaria: personal sanitario poco adiestrado en lactancia, normas tendentes a la separación de madre-bebé, exposición de publicidad de sucedáneos y reparto de “paquetes regalo”.
2.2 Tipos de lactancia
- Lactancia materna exclusiva: el lactante recibe solamente leche materna directamente del pecho o por otro método, de su madre o de otra mujer, pudiendo recibir gotas o jarabes de vitaminas o medicinas.
- Lactancia materna parcial o lactancia mixta: el lactante recibe leche materna pero también leche artificial o de fórmula, según la mayor o menor cantidad de leche materna se puede subdividir en al alta, media y baja o simbólica.
- No lactancia materna o lactancia artificial: el lactante no recibe nada de lactancia materna y sólo recibe leche artificial.
3. INTRODUCCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA
3.1. Definición de alimentación complementaria
La alimentación complementaria es el proceso por el cual se le ofrece al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de la leche de fórmula infantil, y como bien dice la palabra, se trata de un complemento de la leche, no es un sustituto.
A día de hoy se recomienda introducir la alimentación complementaria a los 6 meses, preferiblemente no antes de esta fecha ni tampoco después de los 7 meses, y en el caso del bebé prematuro (nacidos antes de las 37 semanas de gestación), deberá de introducirse a los seis meses de edad corregida, es decir, que se empieza a contar el tiempo desde la fecha que tendría haber nacido el bebé y no de la fecha que ha nacido realmente.
Es ideal la introducción de los alimentos a partir de los 6 meses por los siguientes motivos:
- Porque es cuando el bebé se encuentra preparado para comer a nivel psicomotor:
o Ya mantiene una estabilidad corporal que le permite sentarse, aunque sea con un poco de ayuda.
o Muestra interés por la comida.
o Realiza una coordinación mano ojo boca.
o Ha desaparecido el reflejo de extrusión, es decir, ese reflejo que le hacía sacar la lengua y escupir cada vez que se le acercaba algo a la boca.
- Porque a partir de esta edad los lactantes precisan mayor cantidad de ciertos nutrientes, fundamentalmente el hierro.
3.2. Riesgos de la introducción temprana de alimentos
La introducción temprana de los alimentos puede ocasionar problemas de salud en el lactante. Para asimilar nuevos alimentos distintos de la leche, el organismo debe tener la maduración necesaria tanto a nivel neurológico como renal, gastrointestinal e inmunológico.
Al adelantar la alimentación complementaria existe mayor riesgo de:
A CORTO PLAZO
- Gastroenteritis y diarreas, ya que el sistema digestivo es inmaduro y no está preparado para digerir nada que no sea leche.
- Sobrecarga a nivel renal por inmadurez de este órgano.
- Atragantamiento.
- Broncoaspiraciones e infecciones del tracto respiratorio superior.
- Anemia, por interferencia con la biodisponibilidad de hierro y Zinc de la leche materna.
- Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.
A LARGO PLAZO
- Mayor riesgo de obesidad.
- Mayor aparición en la piel de eccemas atópicos.
- Mayor riesgo Diabetes Mellitus tipo1.
- Mayor tasa de destete precoz, con los riesgos añadidos que esto conlleva.
3.3. Riesgos de la introducción tardía de alimentos
No hay fecha límite para la LME (lactancia materna exclusiva) pero, a partir de los 6 meses, hay que intentar que tomen otros alimentos, ya que un retraso en su introducción podría provocar:
- Mayor riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.
- Peor aceptación de texturas y sabores.
- Dificultad para aprender a masticar.
- Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y de Zinc.
- Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales.
- En el caso de los lactantes que nacieron prematuros, puede afectar en el crecimiento y en el neurodesarrollo.
3.4. Alimentos que se deben ofrecer y cuales se deben evitar.
No hay alimentos mejores que otros para empezar la alimentación complementaria, lo que sí se recomienda es ofrecer los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días (sobre todo con el pescado, que se debe de esperar un mínimo de tres días entre un tipo de pescado y otro), para observar la tolerancia y la aceptación, y no añadirles sal, ni azúcar ni edulcorantes.
Por otro lado, existen ciertos alimentos específicos que no deberían darse a los niños menores de 12 meses, entre ellos destacamos:
- Las verduras de hoja verde con alto contenido en nitritos, como la acelga y la espinaca, por el riesgo de metahemoglobinemia.
- Algas marinas.
- Ciertos pescados grandes como el atún, el emperador, el pez espada o el cazón, por la posibilidad de contener contaminantes como el metilmercurio. Estos pescados se deberían retrasar hasta la edad de 10 años.
- Mariscos por el alto contenido de ácido úrico.
- Carne de caza como es el ciervo, Jabalí, etc.
- Miel.
- Azúcar. Y esto incluye también los alimentos ya preparados para bebés, tipo cereales en polvo, potitos y zumos de frutas. Los cereales se deberían de ofrecer naturales y no industriales, como puede ser la avena y el arroz (a poder ser, después de haber sido lavado, para así disminuir el contenido de arsénico).
- Bollería casera o industrial, por la cantidad de azúcar añadido.
- Alimentos superfluos.
- Infusiones.
- Sal por inmadurez de los riñones, las últimas recomendaciones hablan de que no se introduzca hasta los dos años.
Y respecto al agua, como el resto de los alimentos, se debe de introducir después de los 6 meses y no antes. Y no antes porque la leche materna está compuesta del 88% por agua, y es suficiente para cubrir las necesidades del lactante.
Respecto al orden de introducción de los alimentos es indiferente, lo que es importante es no dar los alimentos en grupos, es decir, no ofrecer durante todo un mes sólo fruta y el siguiente mes verduras, por ejemplo. Nutricionalmente hablando, es mejor ofrecer alimentos de diferentes grupos, de esta manera se cubren todos los requerimientos nutricionales. Con la diversificación de la dieta se asegura que el lactante pueda recibir el aporte del hierro, zinc y vitaminas que necesita.
Y, por último, respecto a la cantidad, existe un máximo recomendado de proteína animal diaria, entre los 6 y 12 meses estas son las cantidades máximas:
- Carne: 20-30 g al día.
- Pescado: 20-40g al día.
- Huevo: 1 talla S.
Y entre los 12 meses y 3 años:
- Carne: 40-50g al día.
- Pescado: 60-70g al día.
- Huevo: 1 talla M-L.
3.5. ¿Cómo se deben ofrecer los alimentos?
La introducción de la alimentación complementaria debe ser un proceso gradual. Las porciones deben ser pequeñas y deben ir aumentándose poco a poco conforme crece el niño. Todo, mientras se mantiene la lactancia materna, siendo esta parte fundamental de la alimentación infantil de los 6 a los 12 meses.
Es importante que antes de ofrecerle los alimentos se le ofrezca primero el pecho. Y es que, lo interesante de esta primera etapa no es que coman mucha cantidad si no que coman variado, ya sea mucho o poco.
Respecto a la consistencia de los alimentos, se recomienda aumentar progresivamente y comenzar con texturas grumosas y semisólidos lo antes posible, nunca más tarde de los 8-9 meses. A los 12 meses el lactante ya puede consumir el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia, teniendo especial cuidado con los sólidos con riesgo de atragantamiento como son los frutos secos enteros, que deben de evitarse.
Durante el proceso se debe respetar las señales de hambre y saciedad del bebé. El apetito es diferente en cada niño. Una expectativa de una cantidad concreta de ingesta puede frustrar a los padres y hacer que el momento de la comida sea una lucha en vez de ser un disfrute. Lo ideal es crear un ambiente tranquilo y agradable en torno a las comidas:
- No obligar ni chantajear.
- Tampoco premiar.
- No comparar con otros niños.
- Evitar mucha distracción, sobre todo con el tema de las tecnologías.
- Dar ejemplo.
- En definitiva, paciencia, sobre todo durante el primer periodo de 6 a 12 meses de edad, donde todavía la lactancia materna es el alimento fundamental.
3.6. El Método BLW (baby-led-weaning).
3.6.1. Definición
El BLW es una forma de ofrecer la alimentación complementaria en la que al bebé se le permite dirigir el proceso desde el principio. Son los padres los que deciden el qué ofrecer, pero es el bebé el que coge por sí mismo la comida que se pone a su alcance, decidiendo qué elige comer y cuánta cantidad, sin que el adulto le dé de comer.
En realidad, es la forma más fisiológica de empezar con la alimentación complementaria y tiene las siguientes ventajas para el bebé:
- Desarrolla mejor su cavidad oral, gracias a que empiezan con la masticación.
- Mejora el desarrollo de habilidades motrices y de coordinación.
- Experimenta los distintos sabores y texturas.
- Aprende a desarrollar su tolerancia.
- Acepta mejor los alimentos y muestra mayor interés.
- Identifica mejor su saciedad, con lo que existe menor riesgo de obesidad debido a una mejor autorregulación de la ingesta.
3.6.2. Forma de ponerlo en práctica
El bebé se sienta a la mesa con la familia en las comidas y se le ofrece la comida igual que al resto, en trozos de alimentos o en forma de palitos de consistencia blanda y apropiados a su desarrollo psicomotor.
Al principio se alimenta con las manos y luego posteriormente con los cubiertos. El bebé comenzará a usar los cubiertos cuando tenga interés, algunos bebés empiezan con 8-10 meses, otros hasta pasado el año o incluso más, y sólo juegan con ellos. Lo importante, es que los cubiertos tengan las siguientes características:
- La punta de acero inoxidable.
- La base ancha y antideslizante.
A partir del momento en que se inicia el BLW el aporte de leche continúa siendo a demanda, sin relación con los momentos familiares de la comida.
Casi siempre con esta forma ciertamente novedosa de iniciar la alimentación complementaria surge la duda de si existe o no riesgo de atragantamiento y es que, siguiendo unas normas de seguridad, no hay diferencia en el riesgo de atragantamiento entre esta forma de alimentación y la forma tradicional de los purés. Las normas de seguridad que se deben seguir son las siguientes:
- El bebé para comer debe estar erguido, nunca recostado. Debe estar sentado en una trona o si no en el regazo de su cuidador.
- Nunca se puede dejar sólo al bebé sin supervisión.
- No hay que meter la comida en su boca, hay que dejar que lo haga él.
- Cuando se le ofrece un trozo de alimento, este debe ser más grande que la media del puño del lactante.
- Y se debe evitar inicialmente los alimentos potencialmente peligrosos, por el riesgo de atragantamiento, siendo mejor no ofrecerlos antes de los dos o tres años. Esto alimentos son:
o Palitos de pan duro.
o Alimentos duros como la zanahoria y manzana cruda.
o Frutas que lleven pepitas. Se debería previamente retirar las pepitas.
o Frutos secos enteros.
o Salchichas enteras o cortadas a rodajas, mejor cortarlas en forma de palitos.
o Palomitas de maíz.
o Caramelos duros.
3.6.3. Ventajas e inconvenientes del método de alimentación del BLW
Entre las ventajas desatacamos:
- Menor riesgo de obesidad debido a una mejor autorregulación de la ingesta.
- Mayor calidad de la dieta.
- Efectos favorables en la alimentación del resto de la familia.
- Mejor desarrollo de las habilidades motoras.
Y entre los posibles inconvenientes:
- Deficiencia de hierro.
- Menor ganancia de peso.
- Riesgo de atragantamiento, siempre que no se cumplan de forma adecuada las medidas de seguridad.
3.6.4. Otras formas de alimentación
- BLW mixto. Consiste en practicar el BLW, pero, introduciendo en algunos momentos los purés y las papillas. Estos momentos podrían ser aquellos en los que el bebé se queda al cuidado de otra persona que no es el cuidador principal. Con la peculiaridad de que, cada vez que se le den los purés, sea el bebé el que coge la cuchara y el sólo se lo come. Y todo es porque si a ratos se le ofrece trozos y a ratos se le da purés, y no le dejamos que intervenga, puede que acabe rechazando todo, bastante es que aprendan a comer de una manera como para aprender de dos.
- El método BLISS. Consiste en ofrecer alimentos de la textura y forma adecuadas según el desarrollo del bebé, tal y como se hace en el BLW, pero, haciendo hincapié en los alimentos ricos en hierro y energía. De modo que en cada comida siempre debe haber:
- Un alimento rico en energía.
- Un alimento rico en hierro.
- Una fruta o verdura.
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