TEMA 7. EL AMAMANTAMIENTO


La postura hace referencia al comportamiento de la madre y la posición al del lactante. Lo fundamental es garantizar la comodidad, la proximidad, la frontalidad, la alineación “ombligo con ombligo”, una sujeción firme del cuerpo del bebé y libertad de movimiento de su cabeza, favoreciendo además la flexión de las caderas. El agarre al pecho es una habilidad innata en el recién nacido sano y a término, especialmente durante los primeros meses. Entre las posiciones más habituales se encuentran la acunada, balón de rugby, caballito, dancer y la posición lateral cuando la madre está tumbada; también puede utilizarse la postura en cuadrupedia o la crianza biológica. La elección debe adaptarse a las características de cada binomio madre-lactante y no imponerse si la lactancia funciona correctamente.

En las situaciones especiales, determinadas condiciones pueden hacer más adecuadas unas posiciones que otras. Los lactantes hipotónicos, como algunos prematuros o con síndrome de Down, necesitan mayor sujeción corporal; la posición dancer ayuda especialmente a estabilizar la mandíbula, pudiendo complementarse con presión suave sobre las mejillas y compresiones mamarias. Ante problemas de succión o un reflejo de eyección potente, las posturas prona o semiprona, como la crianza biológica, pueden facilitar el agarre y disminuir el flujo. En casos de fractura de clavícula, luxación de cadera con arnés de Pavlik, lesiones tras parto instrumental o tortícolis, deben evitarse posiciones que provoquen dolor o tensión. La cesárea puede requerir posiciones que no presionen la herida, como rugby o tumbada lateral inversa, mientras que el dolor perineal puede hacer más cómoda la postura tumbada.

Cuando existe ingurgitación mamaria, obstrucción de un conducto o zonas endurecidas, la posición en cuadrupedia permite orientar el mentón del lactante hacia la zona afectada para favorecer su vaciado. En todos los casos, las recomendaciones deben individualizarse, teniendo en cuenta las características de la madre y del lactante, así como la evolución de la lactancia. No existe una única postura correcta para todos los casos: es importante conocer múltiples posiciones y seleccionar la más adecuada según las necesidades del binomio, manteniendo siempre como objetivos principales la comodidad materna, el buen agarre y una transferencia eficaz de leche.