TEMA 7. PRUEBAS DE PESO. BALANZAS


1. INTRODUCCIÓN

La preocupación por el crecimiento óptimo de un bebé es común entre las madres. En ocasiones, ni las “afortunadas” que tienen un bebé que sigue los percentiles más altos de las gráficas de crecimiento se encuentran libres de ella. Las madres de bebés de tamaño más pequeño se sienten examinadas cuando acuden al pediatra a las revisiones y algunas lo viven como verdaderamente estresante.

El peso no es el único parámetro del que nos vamos a servir para valorar el crecimiento adecuado del bebé, pero dado que es el más objetivo, debemos conocer cuándo y cómo medirlo adecuadamente. 

2. EL PESO DEL BEBÉ

Un bebé promedio, perderá tras el nacimiento alrededor de un 5,5% de su peso y recuperará el peso del nacimiento a los 8,3 días, pero sabemos que un 20% tendrá una pérdida mayor del 7% y que hasta casi un 3% no habrá recuperado el peso del nacimiento a los 21 días. Es necesario hacer un seguimiento adecuado del bebé amamantado para detectar cuanto antes a los que se salen del patrón previsible y valorar la existencia o no de problemas en la lactancia.

Con frecuencia el primer control de peso que se hace al bebé en Atención Primaria es a los 15 días de vida, lo que permite que muchos problemas ya estén instaurados y muchas lactancias seriamente dañadas. Los padres deben conocer los signos de que su bebé está correctamente alimentado de manera que puedan acudir a su pediatra si esos signos no están presentes. Esto es lo que debemos encontrar:

  • Las deposiciones del bebé han ido cambiando de negro a verde y posteriormente a amarillo con grumos blancos desde el 2º al 5º día de vida. Después del tercer día de vida no hay deposiciones meconiales.
  • A partir del 4º día de vida realiza más de 4 deposiciones de color amarillo mostaza. Algunas de ellas serán del tamaño de una moneda de 2€. En ocasiones realizan una pequeña deposición con cada toma.
  • A partir del 4º día de vida, moja más de 4 pañales al día. Serán pañales empapados, con peso, y la orina debe ser de color amarillo pálido o casi transparente. Ya no aparecen uratos (pequeñas manchas rosáceas, como polvo de ladrillo) en el pañal ni orina anaranjada.
  • Después de las 4 semanas de vida las deposiciones ya no son tan frecuentes, pudiendo pasar 10 días sin realizar deposición. Si bien, cuando se producen éstas, son de consistencia blanda y gran volumen.
  • El bebé tiene periodos en los que está despierto y tranquilo y parece contento

Cuando alguno de estos signos no está presente y los padres acuden al Centro de Salud, se debe proceder a pesar al bebé. 

2.1. Cómo pesar al bebé

Finalmente, la báscula es la que nos va a decir si el bebé está ganando peso o no. Si esa información va a marcar la alimentación del bebé, debemos asegurarnos de utilizarla de forma adecuada.

  1. La báscula que se utilice debe ser digital y preferiblemente con una escala de +/-2 gr de precisión como máximo. Las básculas analógicas no son tan precisas y cuando nos jugamos 20 gramos podemos hablar de la ganancia de peso de un día.
  2. Utilizar siempre la misma báscula nos permite comparar pesos de diferentes días. Diferencias grandes entre dos pesadas consecutivas en dos básculas diferentes deben ser reevaluadas con detenimiento.
  3. Se debe pesar al bebé desnudo. Sin nada de ropa y sin pañal.
  4. El intervalo entre pesadas pasados los primeros 4 días, no debe ser demasiado corto. Si fuera necesario pesar con mucha frecuencia se debe tener en cuenta su valor y no tomar decisiones rápidas con cada pesada. Aunque veamos las gráficas de peso como una línea, el crecimiento del bebé no es lineal, sino que aumenta en tramos. Puede que un día coja mucho peso y al día siguiente prácticamente nada. Por eso es preferible que pasen varios días antes de pesar de nuevo y hacer una media diaria de la ganancia.
  5. Al elegir el momento de realizar la pesada lo ideal es que sea antes de la toma y que el bebé haya realizado deposición. Ese será el peso más fiable.
  6. Hay que ser minucioso al tomar nota de los datos. Errores de transcripción o de transposición de los datos a las gráficas de peso pueden llevarnos a un diagnóstico erróneo

Si la valoración del peso nos indicara la existencia de problemas, deberemos hacer una valoración de una toma antes de tomar ninguna decisión. Es frecuente que se detecte una escasa ganancia de peso en un bebé y se indique a la madre que amamante con más frecuencia y se le emplace a un nuevo peso en unos días sin haber valorado una toma. Si la succión no es adecuada, enviarlo a casa a seguir haciendo lo mismo que ya hacía, solo va a retrasar la solución al problema.

Algunas madres prefieren pesar a su bebé en una farmacia en los intervalos entre controles en el Centro de Salud para hacer su propio seguimiento. En ese caso, les indicaremos que lo hagan con la menor cantidad de ropa posible, pañal limpio, procurar que sea siempre a la misma hora, antes de una toma y a ser posible que haya hecho deposición. Y que tengan claro que esos pesos no se pueden comparar con los de la báscula del Centro de Salud. Se pueden comparar entre ellos nada más. 

3. DOBLE PESADA

La doble pesada es un tema controvertido y que a muchas madres les resulta aterrador. La doble pesada es un método para calcular la cantidad de leche que ha ingerido el bebé en una toma. Consiste en pesar al niño antes y después de una toma y calcular la diferencia, lo que sería lo correspondiente a la cantidad ingerida.

Si ya hablamos anteriormente del sentimiento de examen que tienen las mujeres cuando van al pediatra a pesar al bebé, imaginad lo que sienten cuando además de pesarle van a examinar su producción. Este control en muchas ocasiones se produce en una visita al pediatra y les indican poner al pecho al niño allí mismo o en la sala de espera o, como me contó recientemente una madre, en el coche, ya que no se podía permanecer en la sala de espera por motivo de la pandemia COVID-19. Como podemos imaginar, esa toma no es un ejemplo de cómo serán las tomas en su casa, un lugar tranquilo y conocido donde tienen todo el tiempo del mundo para amamantar. La situación en la que se ven de pronto fácilmente aumentará sus niveles de adrenalina, lo que dificultará el reflejo de eyección y llevará a una toma subóptima y de ningún modo comparable a las habituales. Estos ejemplos de doble pesada los encontramos todavía con frecuencia en las consultas de pediatría.

Pero la doble pesada no es mala per se. Lo que está mal es cómo se lleva a cabo y cómo se interpretan los datos. Veamos qué debemos tener en cuenta:

  1. Utilizaremos una balanza digital y con una precisión de +/- 2 gr.
  2. Pesaremos al bebé vestido y, a ser posible con pañal limpio, antes de la toma, y anotamos el peso.
  3. Se amamanta al bebé como de costumbre.
  4. Se pesa de nuevo al bebé sin cambiar el pañal ni retirarle nada de la ropa que lleva puesta y anotamos el peso de nuevo.
  5. La diferencia entre los dos pesos será la cantidad ingerida en esa toma aproximadamente, ya que no vamos a tener en cuenta la pérdida de peso por perspiración insensible que va a ocurrir 

3.1. ¿Cómo debemos interpretar los datos?

Debemos tener en cuenta que esta medición sólo nos da información de esa toma en concreto. Es como una fotografía del momento. Los bebés no toman siempre la misma cantidad en todas las tomas y deberíamos valorar además cómo se realiza la toma en cuestión. Por ello nunca podremos decir que un bebé no saca mucho del pecho porque en una doble pesada haya extraído menos leche de la que esperábamos.

Para valorar de forma más ajustada, la doble pesada se debería hacer en todas las tomas de 24 horas, pero esto no suele ser fácil. Y en caso de que se pueda hacer, la interpretación la haríamos de forma global. Nunca toma por toma.

Esto ocurre en algunos hospitales en los que, cuando un bebé no está cogiendo el peso que se espera o está perdiendo demasiado, se administran suplementos en función del resultado de cada doble pesada. Es decir, si en la pesada el bebé no ha ingerido 10, 20 o 30 ml, se le suplementa con la cantidad necesaria para llegar hasta ahí. Esto, en los primeros días de vida no tiene ningún sentido ya que antes de la lactogénesis II las ingestas son muy pequeñas, y muy frecuentes y raramente se van a ver reflejadas en el peso. 

 

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