TEMA 7. RECIÉN NACIDO PREMATURO Y POSTÉRMINO


1. PREMATURIDAD

Se define prematuro como cualquier recién nacido menor de 37 semanas de gestación.

La nutrición ideal del prematuro sería aquella que consiguiera un crecimiento a niveles intrauterinos sin someter a un estrés excesivo a sus inmaduras funciones metabólicas y excretoras, con el objetivo de optimizar su crecimiento, optimizar la tolerancia a la alimentación, reducir el riesgo de enterocolitis necrotizante (ECN), minimizar las infecciones nosocomiales, reducir el posible impacto en las enfermedades metabólicas del adulto y lograr un desarrollo psicomotor óptimo. La leche materna es la primera opción de alimentación del recién nacido prematuro.

En importante iniciar la nutrición enteral con leche materna lo más precozmente posible. En el menor de 32 semanas se combinará la nutrición parenteral con la enteral, iniciándose a ser posible el primer día de vida. En caso de no poder recibir nutrición enteral el primer día de vida, se administrará calostro en la mucosa yugal en pequeñas cantidades con el objetivo de favorecer el desarrollo del sistema inmunológico. Si no se dispone de suficiente leche materna, se recurrirá a la leche materna de banco.  En este grupo de recién nacidos está indicada la fortificación de la leche materna con el objetivo de aportar los macronutrientes necesarios.

En recién nacidos de 32 a 33+6 semanas de gestación, se podrá combinar la nutrición enteral con la sueroterapia desde el primer momento y el ascenso de la nutrición enteral podrá ser más rápido.

La lactancia directa al pecho no se podrá iniciar hasta alcanzar la semana 32- 34, que es cuando empiezan a realizar una succión adecuada, siendo capaces de coordinarla con la deglución. Esto puede dificultar la producción de leche de la madre, que se extraerá leche cada 3 horas, manteniendo siempre por lo menos una extracción nocturna. Inicialmente se administrará la nutrición enteral a través de una sonda nasogástrica u orogástrica. En estos casos es importante la succión no nutritiva, poniendo al niño al pecho mientras la nutrición pasa por la sonda. Cuando se objetive que el recién nacido es capaz de succionar y deglutir, se iniciará la succión al pecho con fin nutritivo y se irá reduciendo progresivamente la cantidad administrada por la sonda, guiándose mediante el control diario del peso. No se recomiendan las dobles pesadas. Cuando el bebé sea capaz de succionar por lo menos 2/3 de la alimentación necesaria, podrá iniciarse la lactancia materna a demanda, sin dejar que pasen más de 3 horas entre tomas. Hay que tener en cuenta que los prematuros tienen un menor tono muscular y van a necesitar posiciones con mucho soporte. El objetivo de ganancia ponderal es aproximadamente de unos 15-20 g/día.

2. RECIÉN NACIDO POSTÉRMINO

El recién nacido postérmino es aquel que nace más allá de las 42 semanas de gestación. La funcionalidad de la placenta disminuye hacia el final de la gestación, proporcionando menos nutrientes y oxígeno, el feto comienza a utilizar sus propias grasas y carbohidratos para proporcionar energía, disminuyendo la velocidad de crecimiento o incluso presentando una pérdida de peso. El uso de las reservas grasas y de carbohidratos al final de la gestación, les hace más propensos a presentar hipoglucemias, pero si no existen complicaciones, deben permanecer con su madre siendo la mejor opción la alimentación precoz con lactancia materna.