TEMA 7. RECIÉN NACIDO PREMATURO Y POSTÉRMINO


La prematuridad se define como el nacimiento antes de las 37 semanas de gestación y se clasifica en prematuridad extrema, muy prematuridad, prematuridad moderada y prematuridad tardía. La alimentación debe buscar un crecimiento adecuado, una buena tolerancia digestiva y la reducción del riesgo de enterocolitis necrotizante (ECN) e infecciones, favoreciendo además un adecuado desarrollo a largo plazo. La leche materna constituye la primera opción de alimentación por sus beneficios, entre ellos la disminución de la ECN y de las infecciones y la mejora del neurodesarrollo. En los prematuros muy inmaduros puede ser necesario comenzar con nutrición parenteral y progresar posteriormente a la nutrición enteral con leche materna, utilizando además calostro por vía orofaríngea para favorecer la maduración inmunológica.

La lactancia en el prematuro requiere un apoyo individualizado debido a la inmadurez de la succión y a la dificultad para coordinar succión, deglución y respiración. Mientras no pueda realizar una toma directa eficaz, la leche puede administrarse mediante sonda nasogástrica u orogástrica, manteniendo la extracción materna aproximadamente cada tres horas y al menos una extracción nocturna para estimular la producción. La succión no nutritiva al pecho facilita la transición desde la alimentación por sonda hacia la lactancia directa. Cuando el bebé adquiere una succión eficaz, se introduce progresivamente la alimentación al pecho, reduciendo la cantidad administrada por sonda según la evolución del peso. Las posiciones balón de rugby, cuna cruzada y biológica semirreclinada proporcionan mayor estabilidad, y es importante respetar las pausas características de su patrón de succión inmaduro, evitando el estrés durante las tomas.

El prematuro presenta mayor riesgo de hipoglucemia, infecciones y ECN, por lo que las tomas frecuentes, el método canguro y la presencia continua de los padres favorecen la termorregulación, la lactancia y la ganancia ponderal. Algunos bebés pueden necesitar suplementos debido a la fatiga, mayores necesidades calóricas, patologías asociadas o dificultades motoras, por lo que el acompañamiento de los profesionales y el apoyo a la díada madre-bebé son fundamentales. Por otro lado, el recién nacido postérmino es aquel que nace después de las 42 semanas y presenta mayor riesgo de hipoglucemia, sufrimiento fetal y aspiración meconial debido al deterioro progresivo de la función placentaria. Si no existen complicaciones, se recomienda mantener al bebé junto a su madre, iniciar precozmente la lactancia materna y ofrecer tomas frecuentes para prevenir la hipoglucemia, utilizando leche materna como primera opción cuando sean necesarios suplementos.