Durante el embarazo, nuestro organismo acumula reservas nutritivas en diversas partes del cuerpo por lo que la leche se produce a partir de los excedentes acumulados en el cuerpo.
La ingesta dietética y el estado de nutrición materno son factores secundarios y todas las madres (salvo casos extremos de desnutrición) producen leche en cantidad adecuadas.
Aunque de forma general la dieta de la madre no influye de forma significativa en la concentración de macronutrientes en la leche materna sí se ha evidenciado la existencia de una correlación entre la ingesta de determinados ácidos grasos de la madre lactante y su concentración en la leche materna concretamente con determinados ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga tipo omega-3.
Actualmente la mayoría de las instituciones sanitarias como UNICEF y OMS, consideran que hay dos déficits importantes en la dieta de las personas a nivel mundial: el yodo y la vitamina D. Un consumo habitual de pescado, marisco y sal yodada puede incrementar bastante el yodo de la dieta, pero no se considera que sea suficiente para la madre y su bebé, por lo que las recomendaciones son tomar un suplemento de 200 microgramos de yodo diariamente desde el inicio del embarazo hasta que el lactante tome otros alimentos ricos en yodo aparte de la leche materna. Con respecto a la vitamina D, las recomendaciones indican exponerse, madre y lactante, no más de 5 /10 minutos a la luz solar no fuerte y complementar la dieta de la madre con 600-1000UI de esta vitamina y suplementar al lactante con 400 UI diarios. No es necesaria la suplementación de ningún otro mineral durante la lactancia, como se ha apuntado con el hierro y el zinc.
Son muchas inquietudes las que surgen en torno a los alimentos contraindicados durante la lactancia por reflejo de los alimentos que se deben evitar durante el embarazo. No obstante, no hay alimentos contraindicados durante la lactancia. Se debe controlar el consumo de cafeína durante la lactancia, así como evitar dietas milagro.
La lactancia materna disminuye los riesgos del lactante de padecer en el futuro varias enfermedades de origen alérgico como el asma, dermatitis atópica y alergias alimentarias.
