ANEXO II DONACIÓN EN ASISTOLIA


La donación en asistolia se ha convertido en una estrategia clave para aumentar la disponibilidad de órganos para trasplante, permitiendo la obtención de órganos tras el diagnóstico de muerte por criterios circulatorios y respiratorios irreversibles. En el ámbito de urgencias y del soporte vital avanzado, los profesionales sanitarios desempeñan un papel fundamental en la identificación precoz de posibles donantes, la activación de protocolos y la coordinación con los equipos de trasplante. Este proceso debe desarrollarse siempre bajo criterios clínicos, éticos y legales, garantizando que la atención al paciente priorice en todo momento su bienestar y dignidad.

Existen dos modalidades principales: la donación en asistolia no controlada (DANC), que ocurre tras una parada cardiorrespiratoria inesperada en la que la reanimación no logra recuperar la circulación espontánea, y la donación en asistolia controlada (DAC), que tiene lugar tras la retirada planificada de medidas de soporte vital en pacientes con enfermedad irreversible o terminal. En ambos casos, es esencial mantener una separación estricta entre la decisión clínica de finalizar tratamientos y la posibilidad de donación, evitando que la opción del trasplante influya en la calidad o duración de la RCP. La certificación de la muerte, el respeto al periodo reglamentario de “no touch” y la coordinación con el equipo de trasplantes son pasos imprescindibles del proceso.

El manejo del potencial donante tiene como objetivo preservar la viabilidad de los órganos minimizando el daño isquémico mediante medidas de preservación protocolizadas, como soporte hemodinámico, ventilación o técnicas de perfusión regional normotérmica, siempre tras la confirmación del fallecimiento. El papel de enfermería y de los equipos de urgencias es clave para detectar candidatos, activar los circuitos asistenciales y colaborar en el mantenimiento del donante según protocolos institucionales. En definitiva, la donación en asistolia representa un importante avance médico y organizativo que permite generar oportunidades de vida a través del trasplante, manteniendo el respeto por la legalidad, la ética clínica y la confianza social.