Las urgencias diabéticas constituyen un grupo frecuente de emergencias endocrino-metabólicas que incluye hiperglucemia, hipoglucemia, debut diabético, cetoacidosis diabética (CAD), estado hiperglucémico hiperosmolar (EHH) y cetoacidosis euglucémica. La actuación enfermera debe comenzar con una valoración rápida y sistemática, prestando especial atención al nivel de conciencia, constantes, hidratación y signos de gravedad, y realizando una glucemia capilar inmediata ante síntomas compatibles. En la hiperglucemia es fundamental no valorar únicamente la cifra de glucosa, sino buscar cetosis, acidosis, deshidratación, hiperosmolaridad y factores desencadenantes como infecciones, cirugía, ayuno, traumatismos o incumplimiento terapéutico.
La hipoglucemia es una complicación aguda que requiere actuación inmediata, especialmente cuando produce alteración neurológica, convulsiones o coma. Puede deberse principalmente a un exceso de insulina o antidiabéticos, aunque también se relaciona con ayuno, ejercicio, alcohol, insuficiencia renal o hepática, sepsis y otras enfermedades. Los síntomas pueden ser autonómicos —sudoración, temblor, palpitaciones, hambre o ansiedad— y neuroglucopénicos, como confusión, somnolencia, convulsiones o pérdida de conciencia. En pacientes conscientes y con capacidad para tragar se administran hidratos de carbono de absorción rápida, mientras que en la hipoglucemia grave se debe proteger la vía aérea y administrar glucosa intravenosa o glucagón según la situación.
La cetoacidosis diabética se caracteriza por hiperglucemia, cetosis y acidosis metabólica, y puede desencadenarse por infección, omisión de insulina, debut diabético, cirugía, embarazo o enfermedad aguda. Su tratamiento se basa en cuatro pilares: sueroterapia, insulina, corrección de potasio y otros electrolitos y tratamiento de la causa desencadenante, con monitorización estrecha. La cetoacidosis euglucémica comparte este mecanismo, pero presenta una glucemia normal o moderadamente elevada, por lo que debe sospecharse ante vómitos, dolor abdominal, respiración profunda o acidosis, especialmente en pacientes tratados con inhibidores SGLT2, en ayuno, embarazo o tras reducción de insulina. La enfermería debe vigilar especialmente la glucemia, cetonas, potasio, equilibrio ácido-base, diuresis, balance hídrico y estado neurológico, evitando que la aparente mejoría de la glucemia haga pasar por alto la persistencia de la cetosis.
