La apoplejía hipofisaria es una urgencia neuroendocrinológica potencialmente mortal causada por una hemorragia y/o infarto de la hipófisis, generalmente sobre un adenoma hipofisario. Se caracteriza por la aparición brusca de cefalea intensa, náuseas, vómitos, alteraciones visuales, diplopía, oftalmoplejía y, en casos graves, disminución del nivel de conciencia. Su principal complicación endocrina aguda es la insuficiencia suprarrenal secundaria por déficit de ACTH, que puede provocar hipotensión, hipoglucemia, hiponatremia y shock. El diagnóstico requiere una elevada sospecha clínica y pruebas de imagen, siendo la resonancia magnética la técnica de elección.
La diabetes insípida aparece cuando existe un déficit de ADH o vasopresina o una resistencia renal a su acción, provocando incapacidad para concentrar la orina. Se manifiesta principalmente por poliuria intensa, polidipsia, orina muy diluida, deshidratación e hipernatremia, pudiendo producir confusión, convulsiones o coma en los casos graves. Puede ser central, relacionada con cirugía o patología hipofisaria, traumatismos o tumores, o nefrogénica, asociada a alteraciones renales, litio, hipercalcemia o hipopotasemia. El tratamiento de la forma central se basa en desmopresina, junto con una vigilancia estrecha de la diuresis, el balance hídrico y el sodio.
El síndrome de secreción inadecuada de ADH (SIADH) produce una hiponatremia hipotónica euvolémica debido a una retención excesiva de agua libre. Puede aparecer en patologías neurológicas, respiratorias, neoplasias, posoperatorios o por determinados fármacos. La gravedad depende especialmente de la rapidez de instauración de la hiponatremia y puede manifestarse con cefalea, vómitos, confusión, somnolencia, convulsiones o coma. El diagnóstico requiere valorar sodio y osmolaridad plasmática y urinaria, además de descartar otras causas de hiponatremia. El tratamiento depende de la gravedad e incluye restricción hídrica en pacientes estables y suero salino hipertónico cuando existen síntomas neurológicos graves, siempre evitando una corrección excesivamente rápida del sodio.
