Las urgencias suprarrenales son situaciones poco frecuentes pero potencialmente graves que pueden deberse a un déficit agudo de cortisol y aldosterona, como ocurre en la crisis adrenal, o a un exceso brusco de catecolaminas, como en la crisis catecolaminérgica por feocromocitoma. El cortisol es esencial para mantener la presión arterial, la glucemia y la respuesta al estrés, mientras que la aldosterona regula el volumen circulante y el equilibrio hidroelectrolítico. Por ello, su déficit puede provocar hipotensión, hipoglucemia, hiponatremia, hiperpotasemia y shock, mientras que el exceso de catecolaminas puede producir hipertensión grave, taquicardia, arritmias y daño cardiovascular o neurológico.
La crisis adrenal o addisoniana es una emergencia endocrina causada por un déficit agudo de cortisol, con posible déficit asociado de aldosterona. Puede desencadenarse por infecciones, sepsis, cirugía, traumatismos, deshidratación, vómitos, diarrea o suspensión brusca de corticoides. Se caracteriza por hipotensión persistente, shock, debilidad intensa, vómitos, dolor abdominal, hipoglucemia, hiponatremia, hiperpotasemia y alteración del nivel de conciencia. El diagnóstico es principalmente clínico y el tratamiento no debe retrasarse: se basa en la administración precoz de hidrocortisona, suero fisiológico, corrección de la hipoglucemia y alteraciones electrolíticas y tratamiento del factor desencadenante. La enfermería debe realizar una valoración ABCDE, monitorizar constantes, glucemia, diuresis y electrolitos, canalizar vías venosas y registrar la respuesta al tratamiento.
El feocromocitoma es un tumor productor de catecolaminas que puede provocar una crisis catecolaminérgica, caracterizada por hipertensión grave o lábil, cefalea intensa, sudoración, palpitaciones, taquicardia y temblor, pudiendo evolucionar a arritmias, síndrome coronario agudo, edema agudo de pulmón, ictus, convulsiones o shock. El tratamiento agudo requiere monitorización continua, control de la presión arterial con vasodilatadores o bloqueo alfa y tratamiento de las complicaciones. Es especialmente importante recordar que los betabloqueantes no deben administrarse de forma aislada antes del bloqueo alfa, ya que pueden empeorar la vasoconstricción y la hipertensión. La actuación enfermera se centra en la monitorización hemodinámica y cardiaca, vigilancia de signos de deterioro, administración segura de los tratamientos y preparación para el traslado a críticos.
