TEMA 1. FUNDAMENTOS Y VALORACIÓN INICIAL EN URGENCIAS CARDIOVASCULARES


La atención al paciente cardiovascular en urgencias requiere una actuación rápida, estructurada y basada en la evidencia, ya que muchas patologías son tiempo-dependientes y una intervención precoz condiciona la supervivencia y el pronóstico. El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la valoración inicial, la monitorización continua y la detección precoz de signos de gravedad. La evaluación debe seguir el enfoque ABCDE, permitiendo identificar de forma sistemática las alteraciones de la vía aérea, respiración, circulación, estado neurológico y exposición, para iniciar de inmediato las medidas terapéuticas más adecuadas.

La comprensión de la fisiopatología cardiovascular es esencial para interpretar la situación clínica del paciente. El gasto cardíaco depende de tres elementos fundamentales: precarga, contractilidad y poscarga. La alteración de cualquiera de estos mecanismos puede originar congestión, hipoperfusión o insuficiencia cardíaca, manifestándose mediante signos como disnea, crepitantes, ingurgitación yugular, hipotensión, piel fría u oliguria. La exploración física dirigida, junto con la integración de estos hallazgos, permite orientar rápidamente el diagnóstico y el tratamiento incluso antes de disponer de pruebas complementarias.

El manejo inicial incluye una monitorización adaptada al riesgo del paciente, la realización precoz de un electrocardiograma de 12 derivaciones, preferiblemente en los primeros 10 minutos, la canalización de un acceso venoso, la administración de oxigenoterapia solo cuando esté indicada y la solicitud de las pruebas diagnósticas necesarias. Todo ello debe acompañarse de una reevaluación continua, ya que la evolución clínica puede cambiar en pocos minutos. Evitar errores como retrasar el ECG, infravalorar síntomas atípicos o no monitorizar adecuadamente al paciente resulta fundamental para mejorar la seguridad y el pronóstico en las urgencias cardiovasculares.