La enfermedad tromboembólica venosa (ETV) engloba la trombosis venosa profunda (TVP) y el tromboembolismo pulmonar (TEP), dos manifestaciones de un mismo proceso trombótico. Su fisiopatología se basa en la tríada de Virchow (estasis venosa, lesión endotelial e hipercoagulabilidad), que favorece la formación de un trombo en las venas profundas de los miembros inferiores. Si este trombo se desprende y migra a la circulación pulmonar produce un TEP, que puede evolucionar desde una disnea leve hasta un shock obstructivo o una parada cardiorrespiratoria. En urgencias, la clave es mantener un alto índice de sospecha, identificar los factores de riesgo (inmovilización, cirugía reciente, cáncer, embarazo o antecedentes trombóticos) y valorar rápidamente la estabilidad hemodinámica del paciente.
El diagnóstico combina la probabilidad clínica (escalas de Wells), el dímero D en pacientes con baja o moderada probabilidad y las pruebas de imagen. La ecografía Doppler es la técnica de elección para confirmar una TVP, mientras que la angio-TC pulmonar constituye la prueba diagnóstica de referencia en el TEP estable. En pacientes con inestabilidad hemodinámica, el tratamiento no debe retrasarse y la ecocardiografía puede demostrar sobrecarga del ventrículo derecho que apoye el diagnóstico. El tratamiento inicial se basa en la anticoagulación precoz, preferentemente con heparina de bajo peso molecular en pacientes estables y heparina no fraccionada intravenosa en pacientes inestables o con alto riesgo. En el TEP de alto riesgo, la fibrinólisis sistémica constituye el tratamiento de elección, reservándose la embolectomía o técnicas percutáneas cuando esta está contraindicada o fracasa.
El personal de enfermería desempeña un papel esencial en la valoración inicial, la monitorización respiratoria y hemodinámica, la administración del tratamiento anticoagulante y la detección precoz de complicaciones, especialmente el deterioro clínico y las hemorragias asociadas a la anticoagulación o a la fibrinólisis. Además, debe preparar al paciente para las pruebas diagnósticas urgentes y proporcionar educación sanitaria al alta, insistiendo en la correcta adherencia al tratamiento anticoagulante, el reconocimiento de signos de sangrado, la importancia de evitar periodos prolongados de inmovilización y mantener una adecuada hidratación para disminuir el riesgo de recurrencias.
