TEMA 2. INTERPRETACIÓN RÁPIDA DEL ECG EN URGENCIAS


El electrocardiograma (ECG) es una de las herramientas diagnósticas más importantes en urgencias, ya que permite identificar rápidamente patologías potencialmente mortales como el síndrome coronario agudo, las arritmias, los bloqueos auriculoventriculares o las alteraciones metabólicas. Sin embargo, su interpretación siempre debe realizarse en conjunto con la clínica del paciente, ya que un mismo trazado puede tener significados diferentes según el contexto. Antes de analizar el ECG es imprescindible comprobar que el registro es técnicamente correcto, verificando la velocidad (25 mm/s), la calibración (10 mm/mV) y la correcta colocación de los electrodos, evitando errores que puedan simular alteraciones cardíacas.

La interpretación sistemática del ECG debe comenzar valorando la estabilidad del paciente y seguir siempre el mismo orden: comprobar que el registro es interpretable, analizar la frecuencia cardíaca, identificar el ritmo, valorar la anchura del QRS y, finalmente, estudiar el segmento ST y la onda T. Este método facilita la detección precoz de hallazgos críticos como la elevación del ST, indicativa de un infarto agudo de miocardio con elevación del ST (SCACEST); los descensos del ST o la inversión de la onda T, sugestivos de isquemia miocárdica; la taquicardia con QRS ancho, que debe considerarse una taquicardia ventricular hasta demostrar lo contrario; la fibrilación ventricular, compatible con parada cardíaca; las bradicardias graves y los bloqueos auriculoventriculares avanzados, así como las alteraciones electrocardiográficas producidas por la hiperpotasemia.

El principal objetivo del ECG en urgencias no es realizar una interpretación académica, sino reconocer aquellos patrones que requieren una actuación inmediata. Un ECG normal no excluye una enfermedad grave, del mismo modo que un trazado alterado puede carecer de relevancia clínica si no se acompaña de síntomas compatibles. Por ello, la integración entre ECG, clínica y contexto es fundamental para tomar decisiones rápidas y seguras, optimizar el tratamiento y mejorar el pronóstico del paciente.