El síndrome coronario agudo (SCA) es una de las principales emergencias cardiovasculares en urgencias y constituye una patología tiempo-dependiente, en la que el diagnóstico y tratamiento precoces son determinantes para limitar el daño miocárdico y mejorar el pronóstico. Se produce por la rotura o erosión de una placa de ateroma, con formación de un trombo que ocluye parcial o totalmente una arteria coronaria y provoca isquemia del miocardio. Según el electrocardiograma, se clasifica en SCA con elevación del ST (SCACEST), generalmente asociado a una oclusión coronaria completa que requiere reperfusión urgente, y SCA sin elevación del ST (SCASEST), relacionado con una oclusión parcial o intermitente.
La manifestación clínica más característica es el dolor torácico opresivo retroesternal, con posible irradiación al brazo izquierdo, cuello, mandíbula o espalda, acompañado de sudoración, náuseas o sensación de muerte inminente. Sin embargo, en mujeres, ancianos y pacientes diabéticos son frecuentes las presentaciones atípicas, como disnea, debilidad o síncope. La valoración inicial debe incluir monitorización continua, canalización de accesos venosos y realización precoz del ECG, que debe repetirse si persiste la sospecha clínica, ya que un trazado inicial normal no excluye un SCA. El diagnóstico integra la clínica, los cambios evolutivos del ECG y los biomarcadores cardíacos.
El tratamiento inicial se basa en la monitorización, la oxigenoterapia solo cuando existe hipoxemia, la administración de nitroglicerina, morfina si persiste el dolor, antiagregación precoz con ácido acetilsalicílico y un segundo antiagregante, además de la reperfusión urgente mediante angioplastia primaria o fibrinólisis en el SCACEST. La vigilancia continua es fundamental para detectar complicaciones como fibrilación ventricular, taquicardia ventricular o shock cardiogénico. En este proceso, el personal de enfermería desempeña un papel esencial mediante la realización precoz del ECG, la administración del tratamiento, el control del dolor y la identificación temprana de cualquier deterioro clínico, evitando retrasos diagnósticos y mejorando la evolución del paciente.
