TEMA 9. RITMOS DE PARADA CARDIORRESPIRATORIA Y PERIPARADA


La parada cardiorrespiratoria (PCR) es la emergencia cardiovascular más crítica y requiere una actuación inmediata, coordinada y protocolizada. La mayoría de las paradas intrahospitalarias están precedidas por un periodo de deterioro clínico (hipotensión, alteraciones del ritmo, disnea, disminución del nivel de conciencia u oliguria), por lo que la detección precoz del paciente en situación de periparada puede evitar su progresión. Una vez confirmada la ausencia de conciencia y respiración normal, es fundamental iniciar de inmediato una RCP de alta calidad e identificar si el ritmo es desfibrilable (fibrilación ventricular o taquicardia ventricular sin pulso) o no desfibrilable (asistolia o actividad eléctrica sin pulso), ya que esta clasificación determina el tratamiento inicial.

El manejo de la PCR se basa en el algoritmo de Soporte Vital Avanzado (SVA), combinando compresiones torácicas de alta calidad, desfibrilación precoz cuando está indicada, acceso vascular, manejo de la vía aérea y administración de fármacos. En los ritmos desfibrilables se aplican descargas eléctricas inmediatas, asociando adrenalina y amiodarona si el ritmo persiste, mientras que en los ritmos no desfibrilables el tratamiento consiste en RCP continua, adrenalina precoz y búsqueda activa de las causas reversibles (4H y 4T), como hipoxia, hipovolemia, alteraciones metabólicas, hipotermia, trombosis coronaria, tromboembolismo pulmonar, taponamiento cardíaco y neumotórax a tensión. Tras la recuperación de la circulación espontánea, el objetivo es mantener la estabilidad hemodinámica y respiratoria e identificar la causa responsable para completar el tratamiento definitivo.

El personal de enfermería desempeña un papel esencial en la RCP, garantizando la calidad de las compresiones, el manejo del desfibrilador, la preparación y administración de la medicación, la obtención de accesos vasculares y la monitorización continua del paciente. Además, participa en el control de los tiempos, el manejo de la vía aérea y la coordinación del equipo durante toda la reanimación. En las situaciones de periparada, la actuación precoz sobre taquiarritmias inestables mediante cardioversión sincronizada o sobre bradiarritmias con atropina y estimulación transcutánea puede evitar la evolución a PCR. Entre los errores más frecuentes destacan retrasar la desfibrilación, interrumpir innecesariamente las compresiones, no seguir el algoritmo farmacológico o no identificar las causas reversibles que pueden cambiar el pronóstico del paciente.