TEMA 1:URGENCIAS PSIQUIÁTRICAS


La urgencia psiquiátrica es una situación causada por una alteración aguda del pensamiento, afecto o conducta que requiere atención inmediata. Puede relacionarse con ansiedad, pánico, depresión, riesgo de suicidio, homicidio o agresión, así como con esquizofrenia, psicosis o delirium. La actuación inicial debe priorizar la seguridad, la valoración del riesgo para el paciente y terceros, la detección de posibles causas orgánicas, la comunicación directa, comprensiva y firme, el apoyo psicológico y el tratamiento médico. En situaciones de agitación o falta de colaboración puede ser necesaria la contención, sedación y colaboración de los cuerpos de seguridad, manteniendo siempre la vigilancia de constantes y posibles complicaciones.

La valoración enfermera es fundamental para garantizar la seguridad del paciente y orientar el tratamiento. Debe realizarse sin estereotipos ni juicios de valor, utilizando un lenguaje objetivo y estandarizado. Es importante diferenciar entre datos subjetivos, que corresponden a síntomas expresados por el paciente, y datos objetivos, que son signos observables o medibles. Las citas textuales permiten registrar fielmente las expresiones del paciente, mientras que la escucha activa, la empatía y la validación emocional favorecen la alianza terapéutica. La valoración puede ser urgente, amplia, centrada en problemas o continuada, según la situación clínica y las necesidades del paciente.

La exploración del estado mental incluye la valoración del lenguaje, percepción, psicomotricidad, insight, pensamiento, estado de ánimo, conciencia, memoria, orientación y atención. Entre las alteraciones destacan la bradilalia, taquilalia, verborrea, mutismo, las ilusiones y alucinaciones, la agitación psicomotriz, el estupor, la ausencia de insight, los delirios, la taquipsiquia, fuga de ideas, bradipsiquia y bloqueo del pensamiento. También deben identificarse alteraciones del humor y afecto, como hipotimia, hipertimia, disforia, anhedonia o labilidad afectiva, así como distintos niveles de alteración de la conciencia, desde la hipervigilia hasta el coma. La valoración incluye además las alteraciones de la memoria, la orientación y la atención, fundamentales para determinar el estado cognitivo del paciente.