La agitación psicomotriz es un estado de hiperactividad motora y mental descontrolada asociado a una intensa tensión interna y constituye una urgencia médica. Puede tener causas orgánico-psiquiátricas, médico-quirúrgicas o relacionadas con consumo y abstinencia de sustancias. La agitación de origen orgánico suele acompañarse de alteración de la conciencia, cambios en las constantes vitales y alucinaciones visuales, mientras que la psiquiátrica suele mantener la conciencia y orientación. Entre las manifestaciones destacan intranquilidad, irritabilidad, ansiedad, pérdida de control, taquicardia, taquipnea, diaforesis y conductas autoagresivas o heteroagresivas.
La conducta suicida comprende la ideación autolítica, la tentativa autolítica y el gesto parasuicida, y requiere una valoración individualizada del riesgo suicida. Entre los principales factores de riesgo destacan los intentos previos, antecedentes familiares, determinados factores sociodemográficos, trastornos mentales, consumo de drogas, acontecimientos vitales estresantes, impulsividad, desesperanza y rigidez cognitiva. La valoración debe realizarse mediante una entrevista clínica empática y sin juicios, complementada con exploración física y herramientas como la escala SAD PERSONS, aunque su puntuación nunca debe sustituir al juicio clínico. Según el nivel de riesgo, puede requerirse seguimiento ambulatorio, hospitalización o ingreso psiquiátrico, junto con medidas estrictas de seguridad y vigilancia.
La crisis de angustia o pánico se caracteriza por la aparición súbita de miedo o malestar intenso, alcanzando su máxima intensidad en pocos minutos y acompañándose de miedo a morir, volverse loco o perder el control. Antes de atribuir los síntomas a una causa psicológica, es fundamental descartar patologías cardiovasculares, respiratorias, metabólicas o tóxicas. Los síntomas más frecuentes son palpitaciones, taquicardia, dolor torácico, disnea, hiperventilación, mareo, temblores, parestesias, sudoración, despersonalización y desrealización. El tratamiento en urgencias incluye un entorno tranquilo, comunicación calmada, técnicas de relajación y control respiratorio, además del tratamiento farmacológico cuando sea necesario; la respiración con bolsa de papel está desaconsejada.
