TEMA 3. URGENCIAS PRODUCIDAS POR SUSTANCIAS


La intoxicación etílica aguda es un síndrome producido por la ingesta de etanol, que actúa como depresor del sistema nervioso central. Su gravedad es progresiva y puede provocar alteraciones de conducta, pérdida de atención, disartria, incoordinación motora, nistagmo, náuseas y vómitos, evolucionando en casos graves a coma etílico, depresión respiratoria, hipotermia, broncoaspiración y parada cardiorrespiratoria. La valoración enfermera debe centrarse en el nivel de conciencia mediante la escala de Glasgow, exploración pupilar, detección de focalidad neurológica y monitorización cardiorrespiratoria.

El síndrome de abstinencia alcohólica aparece tras reducir o suspender bruscamente el consumo de alcohol y puede evolucionar hasta el delirium tremens, una urgencia de máxima gravedad. Inicialmente aparecen temblor, ansiedad, irritabilidad, insomnio, sudoración, cefalea, palpitaciones, náuseas y vómitos; posteriormente pueden surgir alucinaciones y crisis convulsivas, llegando al delirium tremens con desorientación, confusión, agitación psicomotriz e hiperactividad autonómica. El tratamiento se basa en benzodiacepinas, corrección de la deshidratación y alteraciones electrolíticas, monitorización estrecha y un entorno con baja estimulación sensorial. El déficit de tiamina (vitamina B1) puede producir encefalopatía de Wernicke, caracterizada por alteraciones oculomotoras, ataxia y confusión, y evolucionar a síndrome de Korsakoff, con amnesia y confabulaciones.

Las drogas emergentes comprenden sustancias como cannabinoides sintéticos, Salvia divinorum, metoxetamina, hongos alucinógenos, mefedrona, alfa-PVP (Flakka), kratom, popper y GHB, capaces de producir ansiedad, alucinaciones, psicosis, agitación, convulsiones, alteraciones cardiovasculares, hipertermia y depresión respiratoria. Entre las drogas de abuso destacan los estimulantes, como cocaína y anfetaminas, que pueden provocar agitación, paranoia, hipertensión, taquicardia, hipertermia e isquemia miocárdica, y los opiáceos, caracterizados por depresión de conciencia, depresión respiratoria y miosis, cuyo antídoto es la naloxona. En las intoxicaciones por fármacos destacan las benzodiacepinas, los antidepresivos tricíclicos e ISRS, el litio y los neurolépticos, que pueden producir síndrome neuroléptico maligno. La actuación enfermera se centra en la monitorización de constantes vitales, control de la vía aérea y respiración, administración segura de antídotos y medicación y prevención de complicaciones.