TEMA1. INTOXICACIONES


La atención al paciente intoxicado en urgencias comienza con una valoración ABCDE, priorizando siempre la vía aérea, la respiración y la circulación antes de cualquier tratamiento específico. La actuación enfermera debe identificar la sustancia tóxica, la dosis, la vía de exposición, el tiempo transcurrido y la posible intencionalidad, además de mantener una monitorización continua para detectar un deterioro precoz. La aplicación de protocolos, la reevaluación constante y la comunicación con el centro de toxicología son pilares fundamentales para garantizar una atención segura.

Los cuidados de enfermería incluyen la estabilización hemodinámica, el control del estado neurológico, la monitorización de las constantes vitales, la obtención de accesos venosos, la administración de antídotos cuando estén indicados y la realización de medidas de descontaminación adecuadas. Asimismo, es esencial prevenir complicaciones, valorar los criterios de ingreso, registrar todas las intervenciones y coordinar la asistencia con otros profesionales para optimizar la evolución clínica del paciente.

Entre las intoxicaciones más frecuentes destacan las producidas por paracetamol y benzodiacepinas. La intoxicación por paracetamol requiere una identificación precoz y el uso de N-acetilcisteína cuando está indicada para prevenir el daño hepático, mientras que la intoxicación por benzodiacepinas suele tratarse con medidas de soporte, reservando el flumazenilo para situaciones muy concretas por su riesgo de desencadenar convulsiones. En todos los casos, la actuación enfermera debe centrarse en mantener la estabilidad clínica, prevenir el deterioro y proporcionar unos cuidados integrales y seguros.