TEMA 1. EPIDEMIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA DE LAS URGENCIAS ONCOHEMATOLÓGICAS


Las urgencias oncohematológicas son situaciones clínicas potencialmente graves o mortales derivadas del cáncer, de su progresión o de las complicaciones de los tratamientos antineoplásicos. El aumento de la supervivencia de los pacientes gracias a los avances terapéuticos ha incrementado la frecuencia y complejidad de estas urgencias, haciendo imprescindible un diagnóstico precoz, una actuación terapéutica urgente, la coordinación multidisciplinar y el conocimiento de las terapias innovadoras. Además, estos pacientes presentan con frecuencia inmunosupresión, alteraciones hematológicas, polifarmacia, disfunción multiorgánica y fragilidad clínica, factores que dificultan su manejo.

Desde el punto de vista epidemiológico, entre el 20 y el 40 % de los pacientes oncológicos requerirán atención urgente durante la evolución de su enfermedad. Las principales urgencias incluyen las infecciosas (como la neutropenia febril, la sepsis y las infecciones oportunistas), las metabólicas (como el síndrome de lisis tumoral, la hipercalcemia tumoral y el SHAD), las compresivas (por ejemplo, compresión medular o síndrome de vena cava superior), las hematológicas (como la coagulación intravascular diseminada y el síndrome de hiperviscosidad) y las cardiopulmonares, destacando el tromboembolismo pulmonar y el taponamiento cardíaco maligno. La incorporación de la inmunoterapia, las terapias dirigidas, las terapias celulares y los anticuerpos monoclonales ha generado nuevos perfiles de toxicidad, lo que exige una formación continua de los profesionales sanitarios.

La fisiopatología de las urgencias oncohematológicas se explica por tres mecanismos principales: los efectos directos del tumor, los efectos sistémicos y las complicaciones derivadas del tratamiento. El tumor puede producir invasión local, compresión vascular o nerviosa, metástasis y síndromes paraneoplásicos, mientras que a nivel sistémico provoca alteraciones metabólicas, liberación de citocinas, hipercoagulabilidad y disfunción inmunitaria. Por otra parte, los tratamientos antineoplásicos pueden originar supresión medular, toxicidad orgánica, reacciones inflamatorias sistémicas e inmunotoxicidad, aumentando el riesgo de infecciones, hemorragias y otras complicaciones potencialmente graves que requieren un reconocimiento y tratamiento inmediatos.