TEMA 20. ADMINISTRACIÓN SEGURA DE CITOSTÁTICOS


Los citostáticos son fármacos utilizados en el tratamiento del cáncer que actúan sobre las células en división, inhibiendo su proliferación y favoreciendo la destrucción de las células tumorales. Debido a su elevada toxicidad, su preparación y administración requieren protocolos estrictos para proteger tanto al paciente como al personal sanitario. Según su mecanismo de acción, se clasifican en agentes alquilantes, antimetabolitos, antibióticos antitumorales, inhibidores de la topoisomerasa e inhibidores de los microtúbulos. Además, pueden ser vesicantes, capaces de producir necrosis tisular en caso de extravasación, o irritantes, provocando inflamación local, por lo que su manipulación debe realizarse con medidas de bioseguridad y equipos de protección adecuados.

La administración de citostáticos implica diversos riesgos, entre ellos la extravasación, las reacciones de hipersensibilidad, la toxicidad sistémica, la exposición ocupacional y los errores de medicación. Para minimizarlos, la preparación debe efectuarse en una cabina de flujo laminar, utilizando material estéril, equipos de protección individual y contenedores específicos para residuos citotóxicos. Antes de la administración es imprescindible verificar la identidad del paciente, el fármaco, la dosis, la vía de administración y las condiciones de conservación. Siempre que sea posible, se recomienda utilizar un catéter venoso central, un PICC o un reservorio subcutáneo, comprobando previamente la permeabilidad del acceso vascular y la ausencia de signos de inflamación o trombosis.

La administración debe realizarse mediante una infusión lenta y controlada, con monitorización continua de los signos vitales y de posibles reacciones adversas. Tras finalizar la perfusión, es necesario realizar el lavado del catéter, eliminar correctamente los residuos citotóxicos y registrar todo el procedimiento. Durante y después del tratamiento es fundamental detectar precozmente complicaciones como la extravasación, que obliga a suspender inmediatamente la infusión, las reacciones alérgicas, que requieren tratamiento urgente con antihistamínicos, corticoides o adrenalina, los síntomas gastrointestinales, tratados con antieméticos, y la mielosupresión, que exige un seguimiento estrecho del hemograma para prevenir infecciones, hemorragias y anemia. Estas medidas garantizan una administración segura y reducen el riesgo de complicaciones asociadas a la quimioterapia.