TEMA 21. REACCIONES DE HIPERSENSIBILIDAD AGUDA A FÁRMACOS ANTINEOPLÁSICOS


Las reacciones de hipersensibilidad a los citostáticos son complicaciones potencialmente graves que pueden aparecer durante la administración de la quimioterapia, aunque su incidencia global es inferior al 5 %. Los fármacos con mayor riesgo son los taxanos, los derivados del platino, la L-asparaginasa y algunos anticuerpos monoclonales. Estas reacciones suelen iniciarse durante los primeros minutos de la infusión, aunque también pueden aparecer horas o incluso días después, y abarcan desde manifestaciones leves hasta cuadros de anafilaxia, por lo que requieren un reconocimiento y tratamiento inmediatos.

Las manifestaciones clínicas evolucionan de forma progresiva, comenzando habitualmente con urticaria, prurito, eritema o fiebre, pudiendo progresar a broncoespasmo, angioedema, disnea, taquicardia, hipotensión, shock e incluso muerte en los casos más graves. El tratamiento depende de la intensidad de la reacción: en los casos leves o moderados debe interrumpirse la infusión, administrar antihistamínicos y corticoides, y reiniciar el tratamiento únicamente cuando los síntomas hayan desaparecido y a una velocidad de infusión más lenta. En las reacciones graves, además de suspender definitivamente la perfusión, es prioritario asegurar la vía aérea, administrar adrenalina, oxígeno, broncodilatadores, antihistamínicos y glucocorticoides, valorando el ingreso en una unidad de cuidados intensivos si la respuesta es insuficiente.

Otra complicación importante es la extravasación de citostáticos, producida por la salida del fármaco al tejido perivascular, especialmente cuando se administran fármacos vesicantes, capaces de provocar necrosis, ulceración y lesiones profundas. Los signos iniciales incluyen dolor, quemazón, prurito, eritema, tumefacción o disminución del flujo de infusión. La prevención se basa en una correcta selección del acceso venoso, la comprobación de su permeabilidad, la vigilancia continua durante la infusión y la educación del paciente para comunicar cualquier molestia. Ante una extravasación, debe interrumpirse inmediatamente la administración, aspirar el fármaco si es posible, evitar presionar la zona, elevar la extremidad y aplicar las medidas físicas y los antídotos específicos según el citostático implicado, ya que una actuación precoz reduce significativamente el riesgo de lesiones permanentes.