La hipercalcemia tumoral es una de las urgencias metabólicas más frecuentes en pacientes con cáncer y constituye una emergencia médica por su elevada morbimortalidad. Se define por un calcio sérico total superior a 10,5 mg/dL y se clasifica en leve, moderada o grave según su concentración. Su aparición se relaciona con un peor pronóstico oncológico y se produce principalmente por la liberación de PTHrP, la presencia de metástasis óseas, la producción ectópica de vitamina D activa o la disminución de la eliminación renal de calcio. Estos mecanismos favorecen el aumento del calcio en sangre mediante la resorción ósea, el incremento de la absorción intestinal y la reducción de su excreción renal.
Las manifestaciones clínicas dependen tanto del nivel de calcio como de la rapidez de instauración. Los pacientes pueden presentar debilidad, fatiga, deshidratación, náuseas, vómitos, estreñimiento, dolor óseo, poliuria, polidipsia, confusión, somnolencia, convulsiones y alteraciones cardiovasculares como arritmias o cambios en el electrocardiograma (acortamiento del QT, ensanchamiento del QRS y alteraciones del segmento ST). El diagnóstico requiere una exploración física completa junto con la determinación de calcio, fósforo, potasio, creatinina y urea, ya que las principales complicaciones incluyen insuficiencia renal aguda, alteración del nivel de conciencia, deshidratación grave, coma y muerte.
El tratamiento depende de la gravedad de la hipercalcemia, siendo fundamental la hidratación intravenosa y la corrección de la deshidratación para favorecer la eliminación renal de calcio. En los casos moderados pueden añadirse diuréticos tras la rehidratación, mientras que en la hipercalcemia grave se emplean bifosfonatos, calcitonina y, en situaciones específicas, glucocorticoides u otros fármacos. Las intervenciones enfermeras incluyen la monitorización de los signos vitales, el control del balance hídrico, la vigilancia de los electrolitos, la administración segura de la medicación y el cuidado del acceso venoso central, con el objetivo de detectar precozmente arritmias, confusión, oliguria u otros signos de desequilibrio metabólico y prevenir complicaciones potencialmente mortales.
