TEMA 9. COMPRESIÓN MEDULAR


Las urgencias compresivas oncohematológicas son complicaciones graves provocadas por el crecimiento del tumor o la infiltración de estructuras anatómicas vitales, pudiendo afectar a la médula espinal, la vena cava superior o el sistema nervioso central. Estas situaciones requieren un diagnóstico precoz y un abordaje multidisciplinar, ya que el retraso en el tratamiento puede ocasionar secuelas neurológicas irreversibles. La compresión medular es una de las urgencias más importantes y se produce, generalmente, por metástasis vertebrales, siendo especialmente frecuente en pacientes con cáncer de pulmón, mama, próstata, linfomas y mieloma múltiple.

La compresión medular aparece cuando una lesión tumoral comprime la médula espinal o el saco dural, provocando isquemia, edema e inflamación de las estructuras nerviosas. El síntoma inicial más habitual es el dolor dorsal o lumbar progresivo, que puede acompañarse de dolor radicular, debilidad muscular, paraparesia, alteraciones sensitivas, retención urinaria o incontinencia. La exploración física debe valorar la función motora, sensitiva, los reflejos y el control de los esfínteres, ya que la progresión del cuadro puede conducir a paraplejia irreversible, pérdida permanente del control esfinteriano, dolor crónico, úlceras por presión y trombosis venosa profunda.

El tratamiento de la compresión medular debe iniciarse de forma inmediata para preservar la función neurológica. Los corticoides, especialmente la dexametasona, constituyen la primera medida para reducir el edema medular, mientras que la radioterapia es el tratamiento de elección en la mayoría de los casos y la cirugía descompresiva está indicada cuando existe inestabilidad vertebral, compresión por fragmentos óseos o fracaso del tratamiento radioterápico. En tumores quimiosensibles puede utilizarse también quimioterapia. Las intervenciones enfermeras incluyen la monitorización de signos vitales, el manejo del dolor, la administración segura de analgésicos y tratamientos intravenosos, el apoyo durante la quimioterapia y la radioterapia, así como la vigilancia de las alteraciones sensitivas y la prevención de complicaciones derivadas de la inmovilidad y del déficit neurológico.