El maltrato infantil comprende cualquier forma de abuso físico, sexual o emocional, negligencia o desatención que pueda perjudicar la salud, el desarrollo o la dignidad del menor. En urgencias, la prioridad es identificar la sospecha, valorar la seguridad del niño, tratar las lesiones y proporcionar apoyo médico y psicosocial, ya que los profesionales sanitarios pueden ser el primer punto de contacto. Deben aumentar la sospecha una historia incongruente con las lesiones, retraso injustificado en la consulta, visitas repetidas a urgencias o lesiones atípicas.
La valoración debe realizarse de forma sistemática y centrada en el menor, comenzando por la estabilización clínica y realizando una exploración física completa y una anamnesis cuidadosa. Son especialmente sospechosas las lesiones múltiples o de distinta antigüedad, hematomas en localizaciones inusuales, quemaduras con patrones definidos, mordeduras, fracturas inexplicadas y lesiones que no concuerdan con el mecanismo referido. La documentación debe ser objetiva, precisa y detallada, evitando interpretaciones no fundamentadas. En casos de sospecha de abuso sexual se debe realizar una atención trauma-informada, priorizando seguridad, comunicación empática, autonomía del menor y minimización del sufrimiento durante la exploración y recogida de información.
La actuación sanitaria debe priorizar siempre la seguridad y protección del menor, con coordinación entre los profesionales sanitarios y los servicios de protección correspondientes. Ante un niño en peligro inmediato, debe garantizarse que permanezca protegido mientras se activa el procedimiento establecido; la comunicación con los cuidadores debe ser cuidadosa y no poner en riesgo al menor ni comprometer una posible investigación. Enfermería tiene un papel esencial en la detección, valoración, documentación, apoyo al menor, recogida de información y coordinación multidisciplinar. La evidencia y las recomendaciones de la OMS respaldan protocolos claros, responsabilidades bien definidas y una respuesta clínica centrada en el niño, basada en la seguridad y con enfoque informado por el trauma.
